Si quieres salvar el planeta, únete a las marcas que dicen NO al Black Friday

Ni quieren multiplicar sus ventas ni quieren participar en esta fiesta descomunal del consumo

¿Adónde vas con tanta prisa? ¿Qué es lo que buscas con tanta ansia? Desde hace unas semanas que navegas por las webs buscando oferta tras oferta no solo viendo lo que necesitas sino también esos caprichos que ahora están —supuestamente— más baratos. Llenas las cestas físicas y cibernéticas y pasas la tarjeta. Ya está. Novedades para tu armario o para tu hogar. Parece que lo que has hecho no le ha afectado a nadie, ¿verdad? Pero no es así: ahora el planeta está un poco más enfermo. Las marcas de fast fashion, con sus enormes rebajas, no ayudan. Por ello no hay que fijarse en ellas, hay que cambiar la perspectiva y seguir a quienes no se suben a este carro, desde Fashion Network se han interesado por las firmas que no quieren estar en esta fiesta del consumo.

Los mayores consumidores de esta fast fashion somos, por ejemplo, los jóvenes. Queremos renovar nuestro armario o cambiar nuestro hogar y acudimos como locos a las rebajas. Obviamente, tenemos un sueldo pequeño y, claro, picamos. A pesar de que esto sea así hay una ola de cambio en la que, también, nos estamos sumergiendo. Somos conscientes de que esta moda rápida contribuye a destruir el lugar en el que vivimos y en el que esperamos que el resto de generaciones que están por venir puedan seguir viviendo. Sabemos que este tipo de moda sigue impulsando una mano de obra en condiciones de trabajo deficientes e insalubres y que el deshecho textil potencia significativamente los gases de efecto invernadero a través de la contaminación del agua y del aire. Estamos ante una contradicción y ahora podemos salir de ella.

Una de las firmas que nombran es Amt Studio, una marca de moda sostenible que cuenta con diseños atemporales y producción local. Su diseñador, Adrià Machado, explica que "la sostenibilidad es incompatible con el Black Friday" y detalla: "solo la cantidad de contaminación generada por el transporte de los envíos es inmensa". El carácter ético de esta marca les hace, por supuesto, tener precios elevados. Ellos sí que cuentan el tiempo de trabajo que lleva diseñar y crear una camiseta. Esta marca, por ejemplo, no participará en el Black Friday. Y, por suerte, no es la única.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

Para entender por qué no participamos en el Black Friday os explicamos por qué nuestras prendas cuestan lo que cuestan. Estamos orgullosos de poder ser transparentes; producimos en España e invertimos en I+D+I, lo cual eleva el coste, pero conseguimos entre todos reducir miles de litros en lavadoras, y Cuando llevas una prenda Sepiia sabes que se ha confeccionado con el mínimo CO2, y la máxima calidad para que te dure mucho tiempo, y que al final de su vida útil es reciclable. Vistes una prenda con la garantía de que las personas involucradas en su producción cobran sueldos dignos. . To explain why we don't participate in Black Friday we act with transparency, and explain why our garments cost what they cost: we are proud to make our garments in Spain, with the lowest carbon footprint and maximum quality to make sure they last for years, with the guarantee that every person involved in its production has a proper salary.

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Otra de las firmas que no se suma a este carro del consumo es Ecoalf. Esta marca, además, ha compartido a través de su perfil de Instagram la cantidad de basura que se genera por el exceso de prendas que se adquieren y se producen, para intentar concienciar al público que les sigue. "Nosotros convertimos botellas de plástico con una vida útil de 15 minutos en chaquetas que duran 30 años", cuenta Javier Goyeneche, fundador de esta firma de moda sostenible, que se ha especializado —como vemos— en fabricar prendas a partir de materiales reciclados.

Además de estos dos ejemplos podemos nombrar también a Sepiia que cuenta con prendas duraderas que requieren menos lavados y no necesitan ser plachados, algo que también genera un enorme impacto medioambiental. Sus precios son justos durante todo el año. Estos ejemplos son solo algunos pero hay muchísimas más marcas que apuestan por salirse del Black Friday y que tienen iniciativas respetuosas con el medioambiente.

Para hacer descuentos tan grandes como los que vemos está claro que se han usado materiales de menos calidad con una producción en países o ciudades que no cuentan con vigilancia medioambiental y mucho menos en defensa de los derechos del trabajador. Sabemos que frenar de sopetón o hacer que desaparezca esta iniciativa tan sumamente afincada en el sistema capitalista es básicamente imposible. Quizás habría que destinar parte de lo que se gana hacia un proyecto positivo y que este Black Friday se convierta en una fiesta que también contribuya a cuidar nuestro planeta.