Queerbating, la forma que tienen los artistas hetero de estafar a sus fans LGTBI

Jugar a las sutilezas con su sexualidad, fingiendo que son LGTBI sin serlo, para tener más relevancia dentro del colectivo

“Me gustan los hombres y las mujeres”, decía Ariana Grande en una canción estrenada esta semana, Monopoly. A priori, una salida del armario en toda regla: Ariana se declara como bisexual. En la práctica, no lo ha definido, ha escurrido el bulto cuando se le ha preguntado por el tema y ha evitado etiquetarse como bisexual. Por eso, ya le han caído las primeras críticas de queerbating.

Pero, ¿qué es queerbating? La periodista Faima Bakar lo define como “usar la ambigüedad sexual para maximizar el mercado al que apelan”. Surge porque lo queer se ha convertido en un mercado rentable. “El interés hacia la comunidad LGTBI ha crecido con propósitos comerciales. El colectivo ha ganado algunos derechos, empiezan a tener algo de seguridad social y financiera, y entonces te conviertes en un mercado para ser explotado”, añade. Algo muy similar al capitalismo rosa, el usar el orgullo LGTBI como una fuente para ganar dinero.

Muchos de sus fans, a pesar del amor que le procesan, no han dudado en salir a denunciar esta postura. “Para ser honesto, su bisexualidad me parece muy falsa. Ariana ha dicho previamente que ella es heterosexual. Me parece que quiere esa ambigüedad para beneficiarse de la comunidad queer a la vez que mantiene el privilegio y la seguridad de los cisheteros”, denunciaba un usuario de Twitter.

No es el único. “Ariana grande es una celebrity que saca tajada de esta ambigüedad porque hace que las personas queer escuchen más su música” o “ella sigue insinuando que es LGBTI, pero al no decirlo explícitamente, recibe elogios sin tener que luchar y ser discriminada por su identidad”, son otros de los comentarios que se podían leer.

Aunque a la par que detractores han surgido personas que la han apoyado. “Ariana pertenece a una generación en la que solo un 48% de las personas se sienten plenamente heterosexuales y que ven las etiquetas como algo que constriñe”, argumenta el portal queer Them en un artículo titulado “Ariana no necesita etiquetar su sexualidad y tampoco tú deberías hacerlo”.

A este artículo respondían algunos usuarios asegurando que Ariana no es una ciudadana más y que está obligada a definirse en tanto que se está lucrando bajo el pretexto LGTBI pero, a la vez, no reivindicándolo para visibilizar la discriminación que sufren. “Si realmente es bisexual, negarse a reconocerlo y a ‘etiquetarse’ es una oportunidad perdida para alzarse como un referente queer en un mundo que invisibiliza a los bisexuales”, denunciaba otro usuario.

Pero Ariana Grande no es la primera famosa acusada de queerbating. Probablemente el caso más emblemático —y que más memes ha dado— es J.K. Rowling, autora de la saga Harry Potter. Años después de haber publicado los libros, la autora sigue reescribiéndolos en Twitter y entrevistas, asegurando que personajes como Dumbledore son homosexuales.

Rowling ha sido profundamente criticada por estas decisiones, ya que saca del armario a personajes a posteriori para quedar bien con la comunidad LGTBI, pero cuando tenía la oportunidad de hacerlo, en sus libros, donde habría creado referentes, no se atrevió. Así, parece que es progresista, asegurando que sus libros tienen personajes LGTBI, pero no se moja porque sus obras canónicas son heterocentristas y con una total falta de diversidad.

El colectivo LGTB no es con el único con el que ha jugado al despiste. En unas declaraciones sobre una obra de Harry Potter en Londres que optó por una Hermione afrodescendiente, Rowling llegó a insinuar que Hermione es negra porque tiene el pelo rizado, una forma de “corregir” el hecho que escribiera una novela sumamente blanca.

Al final, el queerbating no es más que quedar bien el colectivo acercándose e intentando pertenecer a él para sacar provecho pero sin querer asumir los costes sociales y la discriminación que sufren en base diaria. La forma que ha usado Ariana Grande, soltar pistas de que se es bisexual sin serlo, es antiquísima. Lo hicieron Rita Ora y Cardi B en la canción Girls (2018), lo hicieron las t.A.T.u. en All the things she said (2002) y lo seguirán haciendo.

“En realidad, es realmente importante que las personas heterosexuales se etiqueten como heterosexuales para aceptar el privilegio que tienen por no ser queer”, afirmaba otro usuario en Twitter. Así pues, el problema de jugar a ser bisexual no es solo que estás entrando en el colectivo por dinero, sino que estás rechazando tener unos privilegios sociales por los que tus fans LGTBI están sufriendo discriminación.