Disneyland celebrará el Orgullo LGTBI, ¿lucha por la igualdad o postureo para sacar dinero?

Aunque es una noticia que en principio suena a victoria LGTBI, puede tratarse de un episodio más de 'capitalismo rosa'

Junio es el mes del Orgullo LGTBI, en el que se celebra el aniversario de los disturbios de Stonewall (28 de junio de 1969), una serie de manifestaciones y revueltas que dieron lugar al movimiento de liberación LGTBI en Estados Unidos. Se ha convertido en una fecha simbólica a nivel internacional y es cuando se celebran la mayoría de manifestaciones y eventos gais, lesbianas, bisexuales y trans. Este año también se ha sumado a las celebraciones Disney, que ha organizado de forma oficial su primer desfile del Orgullo en su parque de atracciones de París.

La fiesta se hará durante el fin de semana del 1 de junio y, bajo el nombre Magical Pride Party (Fiesta del Orgullo Mágico), está pensada para familias LGTBI y miembros de la comunidad. No será la primera reunión de este estilo —como explica La Vanguardia, desde 1991 se llevan haciendo fiestas gay en Disneyland, especialmente en el de Orlando—, pero sí que será la primera vez que la propia Disneyland lo organice de forma oficial.

Aunque a primera vista pueda parecer un avance social y un paso que aplaudir a Disney, nos tenemos que preguntar: ¿realmente lo hacen para luchar a favor de la igualdad o por el dinero? Celebrar el Orgullo en Disneyland parece un episodio más de 'capitalismo rosa' —o gaypitalismo—. Como lo define Shangay Lily: buscar la atención de una población discriminada, darles un producto con el que se sientan incluidos e identificados, y entonces lucrarse con ellos. Es decir, fingir que te importa la lucha LGTBI, darles un sitio donde reivindicarse y celebrarlo y cobrar entrada. Utilizar el ‘Pride’ para forrarse.

Viendo los precios se refuerza la tesis del 'capitalismo rosa': 300€ el paquete de adultos más barato. El más caro llega hasta los 2000€. La Vanguardia deja entrever que la intención es lucrarse del Orgullo: “los actos oficiosos de los días gay en el parque de Orlando han reunido en los últimos años a unas 150.000 personas. No hay dudas pues de que hay mercado y por eso este año la empresa ha decidido por primera vez convocarlos ella misma”. Trata los derechos LGTBI como un mercado a explotar.

Por otra parte, la relación de la homosexualidad y Disney no siempre ha sido la mejor. Los protagonistas que incluyen en sus películas siempre son heterosexuales y los pocos secundarios que son homosexuales están caracterizados de forma estereotípica o como bufones, de tal forma que se refuerzan los tópicos negativos hacia la comunidad y no se les trata de forma seria. Por ejemplo, en el remake de La Bella y la Bestia, aparece un personaje gay, LeFou, que hace un papel de villano-cómico, o en la película Jungle Cruise, que se estrenará en 2020, habrá otro personaje abiertamente gay que también ha recibido muchas críticas por ser un puro estereotipo.

Si Disney realmente quisiera apoyar el colectivo LGTBI, ya habría utilizado su poder en el mundo del cine y el entretenimiento para normalizar los miembros de la comunidad. ¿Por qué no hay una princesa lesbiana? ¿Por qué no hay familias homoparentales? ¿Dónde están los personajes trans? Aunque la compañía ha tenido buenos gestos —en 2007, ocho años antes de que se aprobase el matrimonio igualitario en Estados Unidos, hizo bodas gais y lesbianas en su parque de Orlando—, parece que estas 'buenas acciones' siempre están reñidas a sacar beneficio económico de ellas. Según informa La Vanguardia, estas bodas costaban entre 8.000 y 45.000 dólares, y si a esto le sumas el estupendo fin de semana LGTBI en Disneyland París que se celebrará este año a 1000€ por cabeza de media, está claro que a la compañía de Mickey Mouse le sale muy lucrativo declararse inclusivo y LGTBIfriendly.