Por qué promover la adopción de animales en Navidad podría ser una pésima idea

Los refugios de animales en Alemania (incluido el de Berlín, el más grande de Europa) no permiten adoptar ningún animal desde el pasado 18 de diciembre

Hace unos días el influencer y mago John Stessel compartía un entrañable vídeo donde practica sus artes ilusionistas con los perros del Refugio de Animales de la ciudad de Hempstead, en el estado de Nueva York. Su objetivo, explicaba en su cuenta de Instagram, era que la gente descubiera la personalidad de esos animales para aumentar sus posibilidades de ser adoptados. En otras palabras: para visibilizarlos, para demostrar que existen. Y aunque el vídeo, camino del millón y medio de reproducciones, tiene buenas intenciones, la fecha podría convertirlo en un regalo envenenado.

Solo hay que leer los comentarios en Youtube para entender por qué: “¡Esos perros son adorables! Espero que todos encuentren hogares amorosos para Navidad”. Nadie desearía tanto como nosotros que todos esos animales fuesen adoptados, pero la Navidad no es precisamente el mejor momento para hacerlo. Una época vehiculada por nuestros caprichos donde los animales dejan de ser animales y se convierten meramente en regalos. Juguetes. Marionetas del egoísmo humano. Y víctimas de maltrato animal cuando son devueltos a los refugios o abandonados sin escrúpulos en las calles.

Porque ocurre. Y más de lo que te gustaría creer. Según una investigación realizada por la Fundación Affinity, en 2017 fueron recogidos de las calles 104.834 perros. Y como entienden desde el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona), que el año pasado ya mandaba un mensaje de concienciación, muchos son abandonados poco después de estas fechas. Una vez pasada la ilusión inicial, los contras de tener una mascota en casa aparecen de golpe. Y las consecuencias, una vez más, las pagan estas inocentes criaturas.

Pero eso no pasará en Alemania. Sus refugios animales (incluido el de Berlín, el más grande de Europa) no permiten adoptar ningún animal desde el pasado 18 de diciembre. La intención es clara: evitar que la gente adopte sin reflexión movida por un impulso de última hora. Están cansados de que cada año muchos perros sean devueltos tras las vacaciones navideñas. Imaginad la desilusión y confusión que deben sentir esos animales ansiosos de cariño. El vídeo John Stessel es muy bonito y sería una gran idea en cualquier otro momento. Pero justo ahora podría estar dando alas a esas personas que, aunque estén cargadas de buenas intenciones, no son conscientes del daño que pueden producir a los animales.