Por qué deberías adoptar un perro o un gato en lugar de comprarlo

Queridos Reyes Magos,

Este año he sido buena gente y quiero que me traigáis un regalo muy especial. Me gustaría que fuerais al refugio que más cerca os pille de Oriente y escojáis el animal que más lo necesite. Me da igual que tenga más de diez años, una pata rota o este tuerto. Lo cuidaré como nadie y le daré la nueva vida que se merece. Suena bonito, ¿verdad? Por desgracia todavía hay muchísima gente que sigue optando por la compra antes que por la acogida. Y, lo que es peor, continúan los abandonos. Según el Estudio de Abandono y Adopción 2017 de la Fundación Affinity, el año pasado más de 137.000 perros y gatos fueron recogidos de la calle.

Aunque desde 2008 esta cifra ha ido disminuyendo, entre 2015 y 2016 el número de animales rescatados ha sido prácticamente el mismo. El año anterior 104.447 perros y 33.330 gatos fueron recogidos por protectoras y refugios. “Por desgracia, en nuestro país, estamos muy atrasados en cuanto a respeto a la vida de los animales y responsabilidad frente a ella. En Bélgica, por ejemplo, no hay abandonos. Vamos dando pasos, pero todavía falta auténtica voluntad política para legislar y hacer cumplir las leyes, así como programas de educación”, cuenta la voluntaria de la Asociación El Jardinet dels Gats, Victoria Jaureguizar.

Razones para adoptar

Dar una segunda oportunidad a un perro o un gato no es solo un acto de humanidad. Significa mucho más. Si aún necesitas motivos para elegir la adopción antes que la compra, apunta:

  1. Variedad. Y con ello no quiero mercantilizar a los animales ni mucho menos. Pero todavía hay gente que piensa que en las perreras o asociaciones solo hay abueletes enfermos. ¿Acaso piensas que un labrador de escasos meses está libre de ser abandonado? Solo tienes que echar un ojo para comprobarlo.
  2. Afinidad. Otra de las ventajas de adoptar es que el feeling está asegurado. Los voluntarios te podrán decir el carácter del animal y asesorar para ver cuál se amolda mejor a lo que estás buscando. Ya quieras un perrito faldero, un gato mimoso o un peludo más vago que tú un domingo por la mañana, seguro que lo encontrarán.
  3. Gratitud. ¿Quién no ha visto alguna vez el típico vídeo de Youtube de algún animal abandonado y rescatado moviendo el rabito con su nueva familia mega adorable? Si, yo también y te digo que hasta que no lo vives en primera persona no te das cuenta de lo enormemente agradecidos que son.
  4. Precio. Esta razón no debería ser la que más pese pero al fin y al cabo también es un motivo. Habiendo perros o gatos cuyo único precio es el trámite de adopción y las vacunas, si es que no las tiene porque es cachorrito (unos 100 o 200 euros), ¿te vas a gastar 800 euros o más en uno de raza?
  5. Educación. Enseñar a un cachorro a hacer sus necesidades en el sitio correcto o a darte la pata a base de chantajes puede ser agotador y necesita de mucho tiempo y paciencia. Si adoptas uno que ya está crecidito y educado tendrás la tranquilidad de que al volver a casa el sofá y tu colección de zapatillas seguirán íntegros.

Casa de acogida, una opción diferente

Ya sea para adoptar o para comprar, tienes que tenerlo claro. Esto seguro que ya te lo ha dicho tu madre pero me tomo la molestia de repetírtelo: el animal come, el animal caga, el animal juega, el animal necesita cariño, pero sobre todo, el animal, si todo va bien, vivirá más de lo que dura tu emoción por ver la nueva temporada de Stranger ThingsAsí que tienes que ser sincero contigo mismo y darte cuenta de si serás capaz o no de seguir cuidándolo y queriéndolo cuando pasen dos, tres y hasta diez años.

Si tras este speech moralista te acabo de sumir en un pozo sin fondo, voy a darte una alegría. Pongámonos en situación, eres joven, tienes trabajo y muchas ganas de tener una mascota pero no sabes que será de tu vida porque igual en dos años se te cruza el cable, coges tus maletas (mascota no incluida) y te largas a China. Solución: ser casa de acogida. Pocas personas saben que existe esta opción y es estupenda tanto para el que decide acogerlo temporalmente, como para el animal y sus futuros adoptantes.

Cuando un gato es abandonado, sufre un estado de miedo y estrés enorme. En el Jardinet dels Gats, una vez han pasado la visita veterinaria, intentamos darles el calor familiar que han perdido, y es por eso que viven en casas de acogida hasta su adopción. A ellos les resulta más fácil superar el trauma del abandono en un entorno familiar, y a nosotros nos resulta más fácil buscar unos adoptantes que encajen con el carácter del gato”, nos detalla Victoria, que se encarga de gestionar las casas de acogida.

Mi experiencia gatuna

Yo lo hice. En septiembre me sentí preparada y con ganas de tener un animalillo correteando por los pasillos. Me informé y descubrí las casas de acogida. Me pareció una idea estupenda, primero, para ver si realmente soy capaz de tener un animal mío al 100% en un futuro y, segundo, para dar un hogar a un animal que realmente lo necesita. Quería un gato. Un gato viejito y mimoso. Así que fui al Jardinet del Gats y acabe llevándome a Mishu (la bola de pelo de la foto). Tiene 15 añazos mejor llevados que la Presley, es mimoso hasta el extremo (todos los días duerme agarrado a mí) y un buenazo que solo maúlla para que lo acaricien.

¿Qué más puedo pedir? Por mucho que el chihuahua diminuto que has visto en la tienda de tu barrio te ponga ojitos, piensa un poco en esto que acabas de leer. Y si aún así crees que tu media naranja perruna o gatuna tiene que ser de raza y costarte un ojo de la cara, al menos no lo abandones. Él nunca lo haría.