¿Qué más tiene que pasar para que rescatemos al Open Arms?

El buque que salva inmigrantes a la deriva en el Mediterráneo ya tiene 151 personas a bordo y lleva 12 días esperando que algún país le abra el puerto

Ya parece uno más en la estampa típica del verano mediterráneo: un chiringuito, un Calippo y el Open Arms lleno a rebosar rogando que algún país le abra el puerto. En concreto, hoy el buque de la ONG catalana lleva a bordo 151 personas, 31 de ellos menores para los que ha pedido asilo en España, y ya cumple 12 días en alta mar y ni Italia, ni Malta ni España ni nadie ha dado señales de que tenga intención de dejarlos desembarcar. Y no es el único, el barco de Médicos Sin Fronteras lleva 356 personas y tampoco tiene dónde amarrar. Las condiciones a bordo son insostenibles y hasta la Comisión Europea ha empezado a tocar a las puertas de los principales gobiernos del sur del continente para ver si consigue que dejen de mirar para otro lado.

Estamos a dos días del 15 de agosto, probablemente el día más muerto de todo el verano. El presidente español, Pedro Sánchez, se ha tomado vacaciones después de meses de negociaciones (infructuosas) para intentar formar gobierno. El ministro de Interior, Matteo Salvini, está marcando la agenda política mientras se hace fotos tomando mojitos en bañador en la playa. Sobre este tema, sus declaraciones hace tres días hablan por sí solas: "¿En ocho días este barco va y vuelve de Ibiza y Formentera hasta tres veces. ¿Por qué estos pobres migrantes no pueden ser llevados a Ibiza y Formentera? Así al menos aprovechan y se divierten".

La Comisión Europea, por ahora, lo que puede hacer es un poco de ruido porque no tiene competencias para abrir los puertos de ningún estado miembro. Es decir, tiene que esperar a que alguno de los países pida a ayuda para proceder al desembarco como sucedió el año pasado con el Aquarius en Valencia. Fue un farol que se marcó Pedro Sánchez, intentó con este gesto abrir una nueva etapa en la política migratoria del Mediterráneo y muchos pensamos que algo iba a cambiar, pero no.

Después de eso empezaron a llegarles notificaciones que les impedían zarpar y, una vez volvieron a navegar, amenazas de multas si perseveraban en sus labores de rescate. Esto les pasó a todas las ONG que operan en el Mediterráneo, pero no desisten y, en conclusión, volvemos a estar en las mismas: Italia y Malta son los países más cercanos al Open Arms ahora mismo y están cerrados en banda. Malta ha aceptado ir a buscar en helicóptero a dos mujeres por su estado de salud e Italia a un hombre. Los demás países, como están más lejos, disimulan.

En el Mediterráneo murieron más de 2.000 personas en 2018, según el organismo oficial de la ONU para los refugiados, ACNUR, los mismos que caben en 20 aulas llenas de tu universidad. Hace unos días, una televisión belga informaba de que una turista de su país en Túnez había protestado porque a la playa donde se estaba bañando llegó el cadáver de un migrante, como si fueran más importantes la vacaciones de una que la vida del otro. Aprovechando que tenemos más tiempo libre este mes de agosto, estaría bien invertirlo en dar con una solución porque el Mediterráneo necesita un plan de choque. Los muertos que se quedan antes de llegar a tierra hacen que todxs vivamos en un lugar peor.