Todos los monumentos que se podrían perder si EEUU ataca Irán

Desde las ruinas milenarias de Persépolis hasta las mezquitas de azulejos de Isfahán, Irán es una tierra rica en cultura que quedaría vulnerable en un conflicto contra Trump

El 2020 no solo empezó con una resaca descomunal. También con el trending topic de tercera guerra mundial. El contexto: el asesinato del general iraní Qassem Soleimani, uno de los altos cargos del ejército persa, a manos de un drone estadounidense en el aeropuerto de Bagdad. La retórica de la guerra, que ha sido siempre constante entre ambos países, volvía más virulenta que nunca. Desde los cánticos de “venganza” en Irán hasta los de “terroristas” desde los Estados Unidos. Ahora, todos estamos a la espera de cómo avanza el conflicto y, aunque una guerra parezca algo lejano, la paz parece igual de frágil.

A pesar de que todos entendemos los efectos devastadores de la guerra (en términos humanos y materiales), nuestros dirigentes siguen jugando a las amenazas bélicas y nucleares. Unas amenazas tremendamente irresponsables cuando no han pasado ni diez años del inicio de la guerra de Siria y todavía vivimos las consecuencias: la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial y unas pérdidas materiales irrecuperables. Por ejemplo, las joyas arquitectónicas de Alepo o las ruinas romanas de Palmira, dañadas y prácticamente extintas. Yemen, otro país que ha pasado por una cruenta guerra, también ha visto gran parte de su patrimonio erradicado y reducido a cenizas.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Con una guerra en Irán podríamos volver a revivir este trágico fenómeno, entre otras muchas consecuencias, empezando por las vidas humanas, claro. De hecho, así lo ha anunciado el presidente Donald Trump, asegurando en su Twitter que tienen preparado un ataque rápido y masivo a 52 puntos geográficos de “significancia cultural” para Irán. La revista National Geographic en su versión internacional cita a diversos académicos que han puesto el grito en el cielo con esta serie de tweets, asegurando que Irán es una tierra con una historia riquísima (cuna del imperio y cultura persa) y que su patrimonio, protegido por la UNESCO, debe preservarse a toda costa por el interés de toda la humanidad.

“En total, (el país tiene) 22 sitios de Patrimonio Mundial de la UNESCO y cientos de sitios históricos más de importancia cultural”, detalla la revista, enumerando todos esos sitios que no deberían verse expuestos a la destrucción de la guerra. Probablemente, los complejos monumentales más famosos de Irán son Pasargada y Persépolis, cuyas ruinas con más de 2.500 años de historia demuestran la riqueza cultural del gran imperio persa.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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No son los únicos. Por ejemplo, están también las ciudades de Isfahán (famosa por su arquitectura, en especial la mezquita del jeque Lotf Allah, llena de azulejos), Yazd (cuyo principal monumento es la espectacular mezquita azul de Jameh y sus antiguos palacetes), Shustar (con una fortaleza y sus estructuras hidráulicas) o Qom (en la que también destacan sus mezquitas azules, puntos de peregrinaje para el Islam chií).

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Como detalla la revista, las declaraciones de Trump son muy peligrosas porque se ve legitimado a destruir sus monumentos solo para castigar a un adversario político, una técnica típica del terrorismo de guerra, porque permite borrar la huella inmortal de las culturas. Es por eso que en las guerras de los Balcanes se bombardearon bibliotecas, o que el ISIS fue a por monumentos religiosos de una fe que no compartía, para intentar eliminarlos de la historia y hacer daño ahí donde duele: en el legado histórico y humano. Sin embargo, es un crimen de guerra prohibido por el derecho internacional.