"Las marcas llaman a las modelos trans en el mes del orgullo y luego se olvidan"

Hablamos con la youtuber y activista Penélope Tacones sobre algunos de los temas que ha tocado en sus vídeos, que acumulan millares de visitas: moda, cirugía estética, identidad y transfobia interiorizada

“Llega junio, el mes del Pride, y la bandeja de mails se me llena de marcas que quieren trabajar conmigo porque es el orgullo. Y claro, después se olvidan de nosotras. Y no creo que sea justo”, denuncia Penélope Tacones, youtuber, influencer, modelo y activista trans. En sus redes la siguen más de 45.000 personas, que la escuchan asiduamente hablando de moda, género e identidad.

Modelos trans: productos para lavados de cara

Me reúno en su casa, en el centro de Barcelona, para hablar sobre su trayectoria y su actividad en Instagram y YouTube. Empezamos diseccionando el mundo de la moda, contra el cual se muestra contundente: “yo sigo viviendo a lo largo del año, no solo durante el orgullo”. Cree que, aunque cada vez las marcas incluyen más modelos trans, pero esto no se debe a una voluntad por visibilizar al colectivo sino a que, como ella misma indica, “nos buscan porque somos la novedad y saben que las personas lo van a comprar”. Es decir, no está normalizada su situación, sino que todavía se usan como estrategia comercial.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Ejemplifica esta situación con la marca Victoria’s Secret: “esta empresa tiene un gran historial de transfobia y, aunque ahora ha dejado de hacer desfiles, ha incluido a chicas trans en sus últimas campañas”. Pero, como explica, probablemente no es una decisión fruto de una redención social, sino que sacan rédito y limpian su imagen. “Me sorprende, pero aquí está la cuestión de jugar nuestras cartas. Aunque nos usen como producto, debemos aprovecharlo a nuestro favor para dar visibilidad a las modelos trans”, añade.

Menciona algunos referentes en este terreno, las cuales admira. “Por ejemplo, Aaron Philip, mujer negra, trans y en silla de ruedas. Me gusta y la aplaudo por haber superado todas las barreras y prejuicios que debe haber vivido”. También está Indya Moore, modelo y actriz de Pose, “que hace un activismo muy sano, es una mujer muy natural que dice que no sigas estereotipos y que seas quien quieres ser, pasando o sin pasar por quirófano”. Apunta en la lista a Arca, “que tiene una música, estilo y moda espectaculares, con las cuales rompe las normas de género, realmente es el futuro”. Y, obviamente, no puede faltar Hunter Schafer, Jules en Euphoria, “es un ángel”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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En el lado opuesto a Victoria’s Secret están las empresas de moda dirigida específicamente a personas trans, una de ellas es translingerie, cuyo trabajo presentábamos en otra entrevista. Estas empresas suelen dar puestos de trabajo a personas LGTBI en exclusión social y, por supuesto, se ajustan a cuerpos trans, otra de las problemáticas con las que se ha encontrado Penélope: “a muchas mujeres trans no se nos adaptan bien los zapatos. Comprar tacones, por ejemplo, es muy difícil porque hay un estereotipo sobre la talla que debería llevar una mujer, y los pies grandes no encajan en este molde”.

Transfobia interiorizada: cumpliendo el estereotipo

Más allá de esto, no ha tenido problemas para encontrar ropa. Las marcas ya producen para mujeres altas y delgadas como ella. El resultado se puede ver en su Instagram, un collage de vestuarios y looks que podrían pasearse por cualquier pasarela, las cuales, por su trayectoria en el modelaje, ya conoce y domina. Su aspecto físico es, en definitiva, el de una modelo que encaja perfectamente en el estereotipo. Y es perfectamente consciente.

“Yo cumplo con todos los estereotipos de la feminidad”: es alta, guapa, femenina, se maquilla, va bien vestida… “Y lo hago porque me gusta y me siento bien. Pero tenemos que acabar con esta idea, nadie tiene que seguir mi camino para que le reconozcan su identidad de género”, aclara.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Cree necesario hacer esta aclaración por la transfobia interiorizada que todavía perdura. Aunque se suele mucho hablar de homofobia interiorizada (odiar a aquellos hombres gais con pluma o las lesbianas más masculinas porque no encajan en los roles de la heteronormatividad), este otro tipo de discriminación intracolectivo queda muy silenciada. 

“La transfobia interiorizada existe, pero en otros términos”. Aunque también tiene que ver mucho con heteronormatividad, “la crítica es más estética, si pareces tal o pareces cual, si cumples los roles de género o si encajas en los estereotipos. Por eso, a pesar de que yo los cumplo, se deben deconstruir para que todos tengan una transición sana”, aclara.

Creando el cuerpo a tu gusto

Aquí entra en juego otro factor, del cual Penélope ha hablado en varios de sus vídeos: la cirugía, tanto estética como genital. Todavía hoy en día hay mucho estigma con la cirugía estética: “se considera que es una belleza falsa y artificial, pero no es así”. A pesar de que perdure el mito de que es “engañar”, para muchas personas trans es una forma de conseguir autoestima cuando se les ha dicho constantemente que su cuerpo está equivocado y que deben corregirlo hasta adaptarse a los cánones de su género.

Aun así, remarca, no es obligatoria. “Ni la cirugía, ni la reasignación genital, ni tan siquiera las hormonas. No es obligatorio cambiar tu cuerpo para ‘ser trans’. Tú te sientes a gusto con tu cuerpo o no, y en base a eso decides cambiarlo. Esto no es un proceso fijo, cada cual con el suyo”, puntualiza. Es una demanda histórica de la comunidad trans, cambiar el paradigma, porque una persona trans no es trans en cuanto completa el proceso de transición, una idea muy extendida entre la sociedad, sino que es trans en cuanto se identifica como tal, aunque su cuerpo no se haya transformado.

En su caso, ha cambiado su físico porque le apetecía estéticamente, no para sentirse mujer, porque con o sin operaciones ella lo era. “No lo hice por la aceptación de los demás sino por verme como quería verme. Recuerdo cuando tenía ya las cirugías planteadas. Decía todo lo que me quería hacer y me respondían: ‘¡pero si eres muy guapa! ¡para qué te lo vas a hacer!’. Pues porque quería. Y muchas de las operaciones que me he hecho las habría hecho sin la transición. No me he operado para evitar el rechazo o por inserción social. No, ha sido porque quería”.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Pero reconoce que en cuanto consiguió sus pechos tras pasar por quirófano, logró reflejarse al mundo tal y como ella quería ser, y que eso le insufló la seguridad que desprende. Encontró en la cirugía una forma de sentirse más cómoda consigo misma, y aunque cree que no debería ser obligatoria para conseguir autoestima, rechaza la estigmatización y el menosprecio al quirófano. Como decía en su monólogo la polioperada Agrado en Todo sobre mi madre, “porque una es más auténtica cuanto más se parece a lo que ha soñado de sí misma”.