Los gobiernos podrían estar falseando sus estadísticas de contaminación

Las emisiones de gases de efecto invernadero podrían ser hasta un 23% más elevadas

Reducir las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero para disminuir los efectos del cambio climático y no abocarnos al apocalipsis es responsabilidad de todxs. Y de nada sirve que cambies el coche por la bicicleta eléctrica o que instales una placa solar en el tejado de tu casa si los gobiernos hacen lo que quieren sin importarles las consecuencias. Porque eso es lo que está pasando. Según una investigación realizada por periodistas del Washington Post, entre ellxs dos ganadorxs del Pulitzer, hay "una enorme brecha entre lo que las naciones declaran que son sus emisiones y los gases que envían a la atmósfera".

Y no hablamos únicamente de las superpotencias mundiales como Estados Unidos o China, a las que solemos atribuir un comportamiento imperialista y desconsiderado hacia el medioambiente. El estudio incluye hasta 196 países y ninguno parece salir bien parado, lo cual representa una verdadera tragedia. Como apuntan en el medio estadounidense, "el plan para salvar al mundo de lo peor del cambio climático se basa en datos, pero los datos en los que se basa el mundo son inexactos". En otras palabras: el problema es más grave de lo que creemos y, en consecuencia, las soluciones que estamos aplicando resultarán insuficientes.

En palabras de Philippe Ciais, científico del Laboratorio de Ciencias Ambientales y del Clima de Francia, "al final todo se convierte en una especie de fantasía porque entre el mundo de los informes y el mundo real de las emisiones hay grandes discrepancias". Nos estamos cargando el mundo a una velocidad mayor de la que reflejan los gobiernos. Y aunque probablemente muchas de esas cifras fantasiosas sean fruto de la manipulación deliberada, para evitar sanciones internacionales, en muchas ocasiones también podría deberse simplemente a la incapacidad para recopilar datos precisos. Ya sea por falta de conocimiento o de tecnología.

Y también están aquellos puntos polémicos en los que existe desacuerdo. "Un área clave de controversia es que muchos países intentan compensar las emisiones de la quema de combustibles fósiles afirmando que el carbono es absorbido por la tierra dentro de sus fronteras", dicen desde el Washington Post. No obstante, "parte de esta absorción de carbono ni siquiera está sucediendo, o al menos no en la escala que afirman los países". Después de todo, ese proceso de reabsorción, que tiene lugar gracias a los árboles, no es tan sencillo ni certero. Los países estarían sobreestimando la capacidad de compensación de su vegetación.

Además, y según está montado el sistema de informes de la ONU, "los países desarrollados tienen un conjunto de normas, mientras que los países en desarrollo tienen otro, con amplia libertad para decidir cómo, qué y cuándo informan". ¿El resultado final de todo este follón? "Las verdaderas emisiones son probablemente entre un 16% y un 23% más altas" de lo que estiman los informes de los gobiernos y de la ONU. Por ello, y según el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, "hay una conciencia creciente de que realmente estamos al borde del abismo". Y solo con datos exactos y sacrificios colectivos podremos evitar caer en él.