Descubren millones de árboles en el Sáhara (y no es una buena noticia)

Que haya árboles no significa que haya un ecosistema suficientemente fuerte para parar la desertización, solo demuestra que el argumento de "pues plantamos más árboles y ya está" es absurdo

Imagínate el Sáhara. ¿Cómo es? Seguramente grandes esplanadas desérticas, sin vegetación (o muy escasa), con dunas, tierra, colores naranjas y amarillos, sol, calor y todos esos elementos que, de siempre, asociamos a un desierto. Hasta hace poco, era correcto. Sabíamos que había diferentes tipos de paisaje desértico, pero todos cumplían las mismas normas: eran territorios duros y con una vida muy escasa (pero resistente). Pero, como descubrió un estudio que recoge la BBC, toca cambiar esta imagen.

“El Sáhara esconde algo inesperado: cientos de millones de árboles”, pero “no se trata de bosques, sino de árboles solitarios. Es un número inesperadamente grande de árboles. Más concretamente, se contabilizaron unos 1.800 millones, una cifra muy superior a la que esperaban”, añade el artículo. La investigación (que utilizó inteligencia artificial, satélites GPS y Google Maps) se hizo en un área de 1,3 millones de kilómetros, “solo el 20% del Sahara y el Sahel, por lo que el recuento total de árboles es mucho mayor”.

Pero ¿qué significa? ¿Que el Sáhara ya no es un desierto? Tristemente, no. Son solo un montón de árboles solitarios, no es un bosque, por lo que absorben menos dióxido de carbono que una selva o un bosque. Por lo tanto, "este hallazgo no compensa el enorme problema de la deforestación, que tanto preocupa a los ecologistas y que se ha agravado en los últimos años con masivos incendios forestales", explican las conclusiones. Además, también ha demostrado que un árbol por sí solo no es tan efectivo para combatir los efectos de la desertización del clima como cabría esperar, sino que, de nuevo, depende de un ecosistema más amplio y con más "comunidad arbórea". 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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Por lo tanto, debemos resetear esa mentalidad de “pues planteamos más árboles y ya está” para resolver la pérdida de hábitats. Estudios así demuestran que es un planteamiento igual de absurdo que “imprimamos más dinero”, porque con la pérdida de árboles también se pierden los ecosistemas que se crean alrededor de los árboles (fertilización de la tierra, animales, otros vegetales...), y eso es imposible de recuperar en muchísimos años, y menos aún con la simple plantación de nuevos árboles, por muy juntitos que estén. Es otra de las conclusiones, confirmando algo que, tristemente, ya sabíamos: la existencia de los árboles, aunque solo sea uno solitario, es vital para los ecosistemas. “Son cruciales para los medios de vida, fertilizan el suelo, lo que conduce a mayores rendimientos y brindan sombra y refugio a humanos y animales. Generan ingresos y son cruciales para la nutrición”, asegura uno de los expertos que condujo el estudio a la BBC. 

Vamos, que aunque plantar más árboles no soluciona los problemas climáticos de desertización, perder los árboles que sí que tenemos los empeora, porque perdiendo un solo árbol también perdemos todo el ecosistema asociado a él y que, por pequeño, limitado o desértico que sea, es vital y muy difícil y lento de recuperar. Por eso, cada vez que las noticias se llenan de un nuevo incendio forestal (como los de Australia o Amazonas que tanto nos preocuparon antes del covid), debemos preocuparnos. Mucho más de lo que ya hacemos, porque la situación de crisis climática es cada vez más irreversible.