La deforestación de la Amazonia está cerca de ser "irrecuperable" y Bolsonaro tiene la culpa

2019 está volviendo a las terribles cifras de deforestación de las dos últimas décadas, y todo por culpa del ejecutivo de Bolsonaro

Tres campos de fútbol por minuto. Este es el ritmo al que se ha desforestando la selva amazónica los últimos meses, según los últimos datos del gobierno brasileño. Mayo y junio han batido récords en pérdida de vegetación, y julio va en camino de superar a ambos: a unos pocos días de acabar, ya se ha destruido la superficie de bosque equivalente a toda el área metropolitana de Londres, donde viven más de diez millones de personas. Será la cifra de deforestación más alta de la última década, un 13% más alta que los anteriores años.

Esta situación es alarmante, “al borde del punto de no-retorno”, prácticamente “irrecuperable”, según la han catalogado varios científicos que ha consultado el diario británico The Guardian. La Amazonia está en riesgo de convertirse en una sabana, perdiendo la capacidad de absorber el dióxido de carbono, cuyas consecuencias se vivirían en todo el mundo.

Y aun así, “hay gente que niega que haya un problema”, asegura Philip Fearnside, profesor en el Instituto Nacional de Brasil sobre Investigación Amazónica, refiriéndose al presidente, Bolsonaro, que recientemente dijo que los números oficiales de deforestación estaban manipulados por el Instituto.

The Guardian apunta directamente a las políticas del presidente como las causantes de la deforestación. “Jair Bolsonaro ha dado luz verde a la invasión ilegal de tierras, la tala y la quema”, asevera. Lo afirma con algunos datos: ha debilitado las agencias medioambientales supeditándolas al Ministerio de Agricultura, que ahora está en manos de un líder del lobby agricultor que quiere enriquecerse a base de usar la selva como tierra de cultivo; el ministro de Exteriores ha negado la existencia del cambio climático; y su gabinete está en contra del instituto para controlar la Amazonia por multar la deforestación ilegal, la cual vincula con altos cargos del gobierno y sus socios económicos.

Estas políticas “han envalentonado a aquellos que quieren invadir el bosque y deforestarlo con fines comerciales, principalmente con la expectativa especulativa de que aumentará su valor, pero también para tener pastos para ganado, más espacio para campos de soja y abrir minas”, añade.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

State of Amazonas, Brazil

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La ONG Climate Observatory también señala a Bolsonaro y a su ministro de Agricultura, Ricardo Salles (que aseguró que la industria de la madera “debía ser respetada” y que necesitaba leyes que ayudase a sus negocios), como cabezas pensantes tras las políticas para erradicar todos los protocolos de protección selvática y la reducción del 70% de persecución de crímenes climáticos (tala y minería ilegal) en Brasil.

“Están desmantelando todo lo que se ha hecho estos últimos años”, añade la ONG, recordando que la deforestación se redujo en un 80% desde los 2000 y que las cifras están ahora volviendo a subir a las peores cuotas de tala de las dos últimas décadas. Una información que, aunque parezca lejana, te afecta mucho, porque los árboles son esenciales para que haya estabilidad climática de forma planetaria.