Lo que deberías saber sobre la liberación de las patentes de la vacuna

Joe Biden, sorprendió al mundo cuando anunció que está de acuerdo con liberar la receta de las vacunas contra el covid-19, ¿qué sabes al respecto?

La semana pasada, el presidente estadounidense, Joe Biden, sorprendió al mundo cuando anunció que está de acuerdo con liberar la patente de las vacunas contra el covid-19. Parecía que los problemas del mundo se habían acabado. India, con una situación absolutamente desbordada, recibiría dosis para inmunizar a su población y, tras ella, tantos países  superpoblados que, al no poder enfrentar el virus y con una mínima parte de la población vacunada, han visto cómo la enfermedad ha empezado a mutar, como Sudáfrica o Brasil. De hecho, India y Sudáfrica fueron los países que primero impulsaron la idea de liberar las patentes bajo la idea del mismo Biden de que “tiempos excepcionales necesitan medidas excepcionales”.

Pero días después del anuncio de Biden, la Unión Europea ha puesto freno a estas ilusiones. Pero liberar las patentes no es tan sencillo porque además de la receta, hay que compartir los ingredientes, sintetiza la BBC, que da siete argumentos para entender cómo funciona relamente las patentes. Los compartimos.

1. ¿Para qué sirven las patentes?

Las patentes son la forma de proteger en secreto la fórmula de la innovación para que nadie los pueda copiar. Es algo así como la fórmula de la Coca-cola. Si se comparte esa receta, se acabó el negocio para la Coca-cola porque no solo Pepsi, cualquiera puede empezar a producir Coca-cola y ya no tiene ese ansiado valor diferencial. La industria farmacéutica es una de las que más patentes registra en el mundo. Garantizarse el derecho de producir y vender sus inventos es el aliciente que tienen las empresas para invertir en la investigación.

2. ¿Cuáles son las críticas?

La idea de India y Sudáfrica de liberar las patentes fue recibida con críticas en los países que tienen las farmacéuticas que han desarrollado las vacunas que, a día de hoy, están en la mayoría de países: la Unión Europea (sobre todo representando a Alemania), Reino Unidos y (hasta ahora) Estados Unidos. Lo que dicen los fabricantes es que la fase de investigación tiene sobre todo gastos y la fase de producción, beneficio. Vamos, que se les acaba el negocio.

3. ¿Es solo cuestión de dinero?

Como explica la BBC, sin embargo, no es solo cuestión de dinero. De hecho, fabricantes como AstraZeneca están ofreciendo las vacunas a precio de coste para evitar que pase justamente esto, que se reivindique que compartan su secreto mejor guardado. Lo que pasa es que la patente sola no es la panacea. Como decíamos al principio, los fabricantes sostienen que “sería como entregar una receta sin los ingredientes ni las instrucciones”. Entonces, ¿qué hacemos si compartir las patentes no soluciona el problema de que se están muriendo miles de personas al día?

4. ¿Quién teme más por sus patentes?

Hay varios tipos de vacunas contra la covid-19, pero sobre todo hay unas especialmente innovadoras (y ya hemos dicho que las patentes son celosas con los inventos nuevos): las de ARN mensajero. Estas vacunas, que llevan información genética del virus para que tu cuerpo genere inmunidad a través de ellas, llevan años investigándose pero es la primera vez que se usan en humanos.

De hecho, solo un centenar de personas en todo el mundo sabe cómo se fabrican las vacunas de ARNm (actualmente las de Pfizer y Moderna). BioNTech, la empresa alemana que ha desarrollado con Pfizer una de estas vacunas dice que habilitar un lugar para producir esa vacuna puede llevar hasta un año y que tal vez tampoco hay suficiente materia prima. Esta, recordemos, es la versión de la empresa que ve amenazado su negocio. También dicen que puede haber problemas de seguridad, calidad, eficacia y hasta falsificaciones.

5. ¿Cómo salvamos vidas si mantenemos las patentes?

Con el cambio de idea de Estados Unidos, la UE es la principal interesada en mantener las patentes. Una de las opciones es obligar a los países ricos a mandar vacunas al resto del mundo, pero empiezan las excusas. Reino Unido ya se ha defendido diciendo que es el principal donante de Covax (un fondo global de vacunas para asegurar el suministro de los países más pobres). La realidad, es que no está funcionando y, por ahora, quienes más pagan por los viales, antes inmunizan a su población (ver el caso de Israel).

Otra opción es impulsar las colaboraciones entre las farmacéuticas productoras y los laboratorios que pueden producir en los países más pobres para acelerar el despacho de viales. Es algo que han hecho AstraZeneca y Oxford en India, donde su vacuna ya se está suministrando bajo otro nombre.

6. ¿Qué le ha pasado a Biden?

El gobierno estadounidense se reunió hace unas semanas con los fabricantes de vacunas para que aceleren la producción de viales y mandarlos a países sin vacuna propia. Esto, aunque parece un gesto de buena voluntad, también puede leerse como una jugada egoísta previendo que ante la falta de inmunidad empiecen a brotar mutaciones más virulentas del SARS-CoV-2 y el virus contraataque en los países ya vacunados.

7. ¿Qué pasará ahora?

Tal vez, el objetivo final no sea la liberación de las patentes, sino que ante esta amenaza, las farmacéuticas se animen a bajar precios o negociar más licencias para aumentar la producción. En cualquier caso, el gobierno estadounidense se ve con derecho de presionar a las farmacéuticas a las que hizo donaciones multimillonarias para acelerara el proceso de investigación. Vamos, que Biden se ha dado cuenta de que esta especie de ‘rescate’ a las farmacéuticas se tiene que compensar con un servicio público para todo el mundo por igual.

Sea como sea, tenemos un problema (los muertos) y tenemos una solución (las vacunas). No sabemos si implosionar el sistema es una forma de salir de esta, pero lo que sí sabemos es que ahora mismo necesitamos salvar vidas. Que lo hagan como quieran pero que lo hagan ya.