La contaminación humana ya está llegando a Marte

Aunque la presencia física humana aún tardará unos años, el envío de expediciones no tripuladas ya está afectando al paisaje marciano

La humanidad comenzará la conquista de Marte en el año 2025. Será entonces cuando SpaceX, empresa propiedad del polémico inventor Elon Musk, enviará las primeras naves repletas de robots y suministros. No obstante, los seres humanos llevamos desde 1971 enviando robots de rastreo y análisis a la superficie de nuestro planeta vecino. Tanto para investigar las condiciones geológicas del mismo como para buscar algún signo de vida. El problema es que, aunque hasta ahora estábamos convencidos de no estar enviando ningún microorganismo terrestre al planeta rojo, los científicos ya no están tan seguros.

En concreto, y como muestran dos estudios recientes, de los que se hace eco el medio Magnet, algunos de los microbios terrestres "pueden sobrevivir al proceso de limpieza y también al viaje a Marte". Y, por si fuera poco, y gracias a la tremenda capacidad de adaptación de estos organismos, pueden evolucionar de manera veloz para aclimatarse a nuevas circunstancias. No en vano, y como señalan desde la propia Magnet, "recientemente se ha comprobado que se han desarrollado nuevos microbios en la Estación Espacial Internacional". Literalmente estamos contaminando el espacio exterior de vida.

Esto podría parecer romántico. A fin de cuentas, la vida está bastante bien. Pero tenemos que mirarlo desde una perspectiva más profunda. En nuestro planeta, la introducción de una especie externa en un ecosistema puede desencadenar alteraciones fatales en este. En muchas ocasiones significa la desaparición de especies autóctonas. Simplemente se rompe el equilibrio ecológico y biológico natural de dicho hábitat. Y esto mismo puede ocurrir con Marte. Estamos buscando vida pero los microorganismos terrestres que metemos allí podrían destruirla en caso de que verdaderamente hubiese. Podrian arrasar.

Y con toda probabilidad esta potencial destrucción no toque la fibra sensible de nadie. Después de todo, con vida en Marte nos referimos a otros microorganismos y difícilmente a seres blanditos como los pandas o los koalas. Sin embargo, es nuestra responsabilidad no contaminar y dinamitar otro planeta más, de ninguna de las maneras. Además, esta contaminación también puede generar descubrimientos fallidos. Como vida que, aunque sea identificada en Marte, realmente provenga de nuestro planeta. En este sentido, es esencial  controlar más firmemente las misiones privadas para que cumplan todos los protocolos.

Unos protocolos que, sin embargo, y según indican desde Magnet, no son suficientes: "Las naves espaciales son salas construidas con filtros de aire y estrictos procedimientos de control biológico, pero es casi imposible llegar a cero biomasa en una nave especial". Después de todo, existen muchos microorganismos y muy variados, algunos de ellos con extraordinarias capacidades de resistencia. Solo podemos limitarnos a la aplicación de los protocolos más estrictos y reducir al mínimo la contaminación biológica. También cuando los objetos especiales vuelven. Podríamos introducir en la Tierra un microorganismo extraterrestre.