Tuve una cita y luego descubrí que era el mayor violador de la historia de Reino Unido

Con 200 violaciones a sus espaldas, Reynhard Sinaga pasa a la historia del país por ser uno de los criminales con las cifras más altas de agresiones sexuales

Era 2016, Nicolás estaba soltero y viviendo en Manchester. En sus ratos libres hacía lo que hemos hecho todos cuando hemos llegado nuevos a una ciudad y no tenemos demasiados hobbies: matar el tiempo en Tinder. Después de un par de matches se topó con un tal Reynhard Sinaga. Era un chico de treinta y pico años, originario de Indonesia. No era feo y le llamó la atención su nombre. “Un nombre tan peculiar hace que te acuerdes de esa persona”, recuerda Nicolás.

Empezaron a chatear, con las típicas preguntas: “¿qué buscas?”, “¿de dónde eres?”, “¿a qué te dedicas?”, y ese largo etcétera protocolario por el que pasamos en las apps. Le comentó que era estudiante, estaba haciendo un doctorado, y que vivía cerca de la zona gay de Manchester, así que algún día podrían quedar para tomar algo por ahí. Lo que no se imaginaba Nicolás es que estaba hablando con el hombre que ahora ha sido bautizado por la prensa británica como “el violador más activo” de la historia del país, denuncia la BBC. En total, 48 víctimas declaradas, pero la policía estima que fueron unas 200.

Una cita con el violador de 200 hombres

Nicolás quedó con él, tomaron algo, la cita no duró más de una hora y tuvieron una conversación banal: “hablaba de forma escueta, muy monosilábico, no era expresivo, no daba conversación y no me acabó de atraer. No hubo nada de química”. Cada uno se fue por su lado y no llegaron a hablar más. “Eso sí, recuerdo que fue al lado de su casa la cita y que me dejó caer si quería subir”, añade. Un dato revelador porque, como descubriría más tarde, este era uno de sus muchos modus operandi: tenía citas, se los llevaba a su casa y ahí los drogaba para abusar de ellos.

Cámara de seguridad del edificio de Reynhard Sinaga

Después de la cita se olvidó de él, y no fue hasta un año después, en 2017, cuando volvió a ver su cara: en un telediario informando de su detención y dando todos los detalles de uno de los casos más siniestros de violaciones en toda Europa. Durante siete años se había dedicado a abusar de cientos de hombres, luego lo filmaba, les robaba cosas de valor o extraía información personal y lo recopilaba en una colección que él mismo llamaba "trofeos de sus capturas". Esta colección, que sirvió para que la policía encontrase a las víctimas, consistía en 800 vídeos, carnets de identidad, hojas impresas con información personal que encontraba por Google y redes sociales y todo tipo de cosas que le sirvieran como un macabro recuerdo. 

Un cazador en busca de presas

Y aunque uno de sus métodos era drogar la bebida de una cita con GHB (la “droga de violación”, porque no tiene sabor, color, ni olor y se puede echar hasta en agua sin que se pueda detectar), su favorito era ir “de caza” por la noche. Como cuenta la BBC, Sinaga actuaba en una pequeña zona de fiesta alrededor de su piso y buscaba a los que estaban más borrachos, perdidos y solos. Vamos, los típicos que pierden a sus amigos y van deambulando con el pedo, sin saber a dónde van. Una vez tenía fichado su objetivo, le hablaba, le indicaba cómo llegar al metro o a su casa y, con la excusa de que se repusiera un poco porque iba muy mal, o que llamase a un taxi en su casa, o cualquier otro motivo no sexual, lo invitaba a subir a su casa. Todas las víctimas recuerdan lo mismo: “parecía buena persona, alguien fiable. Sonreía muchísimo y se mostraba participativo para ayudarte”, recuerdan. Una vez en su piso, les ofrecía un vaso de agua y, a partir de ahí, se acababan los recuerdos de la noche.

Nicolás es gay, y quizá por eso Sinaga “no insistió”, se imagina. La mayoría de sus víctimas eran hombres heterosexuales ya que “le daba más placer cazarlos”, asegura la policía británica. Y muchos de ellos no descubrieron que habían sido violados hasta que la policía los encontró con "los trofeos" de Sinaga. Por ejemplo, uno de los que declararon en el juicio recuerda que iba a coger un taxi estando pasadísimo y que a la mañana siguiente se despertó en casa de un desconocido. Cuando le preguntó qué había pasado, le dijo que se lo había encontrado tirado en la calle y que lo subió para cuidarlo hasta que se le pasase la borrachera. No sospechó y se pensó que simplemente era un buen samaritano. Pero era Sinaga, que lo encontró, drogó, violó y se enteró años después por la investigación policial. "El día que me lo dijo la policía fue el peor de mi vida. Nunca lo olvidaré", confesó en el proceso judicial. 

Reynhard Sinaga

"Que no salga nunca de la cárcel"

Han sido cuatro juicios, que se alargaron hasta 2020, para acabar condenándolo a cadena perpetua con un mínimo de 30 años sin libertad condicional. De hecho, viendo la actitud psicópata que mostraba en los juicios, riéndose durante las declaraciones, sin mostrar empatía y burlándose de las víctimas, además, sumándole los crueles WhatsApp que mandaba a algunos conocidos después de la violación (“tengo un veneno que hace que todos se enamoren de mí” o “estoy abriéndoles la puerta del detrás para que entren al mundo de la homosexualidad”, entre otros), la última jueza declaró que, en su opinión, Sinaga no debería salir nunca de la cárcel.

Ahora están poniendo en contacto a todas las víctimas con servicios sociales para ayudarles a pasar el trauma de descubrir que han sufrido una violación: “les puede dar vergüenza, pueden tener miedo de que no vayan a quererlos, o incluso que no los entiendan, también puede ser que teman no encontrar nunca una novia”, añade una experta contactada por la BBC. Y no solo están monitorizando la salud mental de los que declararon en su contra, sino que han abierto una línea telefónica para que todos aquellos que crean que fueron una víctima (o, como Nicolás, sienten que casi lo fueron) puedan hablar con un especialista.

“No dejaba de pensar qué habría sucedido si hubiera ido a su casa… Se me ponen los pelos de punta. Creo que si hubiera subido, independientemente de lo que hubiera sucedido, habría hecho que no volviera a tener citas con nadie. Incluso ahora me genera mucho miedo e inseguridad tener una cita. Vale que no sucedió nada, pero, aun así, jamás me habría imaginado estar expuesto a una situación similar. Me impactó mucho, y todavía dura el shock”, reconoce Nicolás. Y como él, cientos de personas más, afectadas colateralmente por los crímenes sexuales de “el violador más activo” de la historia de Inglaterra