Casi toda el agua que compramos ha sido obtenida de manera ilegal

Un estudio explica que entre el 30% y el 50% de este recurso es robado y tiene serias consecuencias para millones de personas

Esa botella de agua que has comprado en el súper esta semana porque no te convence el sabor de la del grifo y no estás muy segurx de si es de buena calidad, puede ser que haya sido robada. Como explican desde la BBC existe un estudio que explica que entre el 30% y el 50% del agua de todo el mundo puede haber sido robada. El 70% de este recurso es destinado a la agricultura, algo que también sorprende debido a que un tercio de la población del planeta no tiene acceso a estos servicios potables. Es ahí donde aparece el robo: en lugar de abastecer a estas poblaciones, el agua se extrae y se dirige al negocio del agro.

Es aquí donde entra un tema en el que hacemos bastante hincapié: el de los desperdicios. Toda la población del planeta desecha la tercera parte de los alimentos que se producen, lo cual muestra que hay un uso desproporcionado del agua. Es más fácil con un ejemplo: compras cuatro tomates, cuando llegas a tu casa los lavas y los guardas en la nevera, al final de la semana te comes solo dos y los otros dos se ponen malos y los tienes que tirar. No solo has generado un desecho por no comerlos sino que también el agua que has usado para lavarlos ya se ha perdido. Esto no es solo en el aspecto personal sino también las grandes empresas hacen excesivo uso de agua para producir (a veces sobreproducir) comida.

Como explican, “la escasez de agua se agudizó por el cambio climático primero y después por la pandemia del coronavirus. 3.000 millones de personas no tienen acceso a redes de distribución y el uso desproporcionado del recurso en la agricultura o la minería agrava el problema”. Pero ¿dónde está el robo?, ¿cómo es? Adam Loch, experto en el tema, dice para la BBC que, a pesar de que no se sabe exactamente cuál es el valor del agua, existen actores dentro de este modelo de explotación que esquivan procedimientos legales lo cual demuestra que puede ser sustraído de manera ilegal. 

Adam Loch publicó hace poco un ensayo titulado el Gran robo de agua, el cual salió en la revista científica Nature. En él, explica que “la incertidumbre y los cambios repentinos en el suministro de este recurso aumentan las posibilidades de la ilegalidad de su uso”. Lo que ocurre es que hay muchas zonas grises y no se puede cuantificar qué cantidad de agua se está usando o se está desechando: "Por ejemplo, cuando el agua es desviada a través de canales artificiales o a través de tuberías es difícil monitorear y determinar si se trata de robo", explica Loch.

Pero claro, ¿quién sale perdiendo en toda esta incertidumbre? Las poblaciones. Ya se trate de robo, de desvío o de desecho, la escasez de este recurso afecta a las personas y con mayor énfasis a todas las zonas del planeta que sufren largas sequías o que carecen de este recurso.