Ni la privada es más eficiente ni hay un éxodo de médicos: los mitos sobre la sanidad pública española

El documento firmado por 12 de los mayores expertos de nuestro país confirma que España tiene una de las mejores sanidades públicas del planeta

España tiene una de las mejores sanidades públicas del planeta. Y no lo decimos nosotros: un análisis llevado a cabo por doce de los más prestigiosos economistas de la salud de nuestro país ha determinado, basándose, explica el periodista Pablo Linde, en “la mortalidad innecesariamente prematura y sanitariamente evitable”, que nuestro sistema sanitario se sitúa en novena posición, solo por detrás de Suiza, Suecia, Noruega, Canadá, Holanda, Australia, Islandia e Irlanda. Ten en cuenta que hay cerca de 200 países en el mundo. Es un mérito increíble. ¿El problema? Hay mucho interés por destruirla para favorecer el negocio de la sanidad privada. Es ahí donde entran los mitos.

Y el primero de ellos es importante derribarlo porque es el santo grial de la derecha para incentivar la sanidad privada y debilitar la pública: que la primera es más eficiente que la segunda. Algo que para nada es verdad. Como cuenta Linde, en base al documento publicado por estos economistas, “los sistemas públicos universales tienden a obtener mejores resultados en salud con menor gasto agregado que los privatizados”. De todas formas, apunta uno de los autores de la investigación, el catedrático José Jesús Martín, “no es la propiedad lo que marca la diferencia, sino cómo se gobiernan y gestionan las organizaciones sanitarias”. Un bulo menos en el que confiar.

Otro con el que se intenta atacar a la sanidad pública es el de que hay una fuga de médicos hacia otros países. En plan “mira qué mala es la sanidad pública que todos huyen tan rápido como pueden”. Pero parece que esto tampoco es cierto. La confusión está en el hecho de que cada año se solicitan miles de certificados de idoneidad profesional para trabajar fuera de nuestro país, pero apenas unos centenares de médicos españoles terminaron causando baja en los colegios profesionales de aquí. Mucha gente se lo piensa, sí, porque fantasear es gratis, pero no son muchos los que finalmente cogen la maleta y se van de España. Ese es el dato realmente relevante.

Por último, está el mito del déficit de enfermeras. Y este es más difícil de desmontar pero efectivamente es desmontable para este equipo de expertos. Sobre el papel, con los datos de Eurostat en la mano, España presenta menos enfermeras por cada 1.000 habitantes que la media de la Unión Europea. Pero tiene truco: “los países no miden igual a quién cuentan como enfermera”, pues la distinción entre enfermeras profesionales y asociadas varía en cada región. Además, aquí el personal auxiliar abarca tareas propias de las enfermeras que compensan el déficit. ¿Es mejorable? Por supuesto. ¿Tiene sentido aferrarse a ello para vilipendiar la sanidad pública? En absoluto.