El lado oscuro de las luces de navidad para tu vida

Pueden lanzarte al insomnio si te expones mucho a ellas y alteran tu ritmo circadiano

Las calles llenas de lucecitas te hacen sentir un agradable nosequé. Un hormigueo de ilusión. Un roce nostálgico. Una vibración interior. Sea lo que sea, las luces de Navidad dan mucho gusto. Y hay ciencia tras ello: como explica el catedrático de ingeniería eléctrica Antonio Manuel Peña, de la Universidad de Granada, nuestra dependencia del sol como especie hace que “el alumbrado navideño haga sentir mejor y más feliz a muchísimas personas, que viven como un verdadero acontecimiento el encendido del año”. Es la misma razón por la que tanta gente se viene de vacaciones a España. El sapiens ama luz. Pero las luces de navidad también esconden un mal oculto.

En concreto, y siempre según este especialista, el alumbrado navideño excesivamente intenso “puede estresar a las personas interrumpiendo la secreción de la melatonina y aumentando la de cortisol durante la noche”. O dicho de otra manera: sí, durante el paseo por la ciudad te lo pasas de maravilla rodeadx de tanta bombilla colorida, de tanta magia, pero, una vez llegas a casa, y cuando tu mente debería calmarse, te mantienes en un estado de alerta innecesario. Esto es especialmente cierto cuando “un alumbrado navideño estridente penetra en nuestros hogares por las ventanas y rendijas de las persianas”. Tu ritmo circadiano se vuelve loco. Descansas mucho peor.

Y luego está el tema del consumismo

Al fin y al cabo, una calle repleta de iluminación bonita y juguetona es una calle en la que da gusto estar y por la que vas muy tranquilitx. En el proceso, decenas y decenas de escaparates tratan de llamar tu atención con luces aún más bonitas y más juguetonas. Compiten por tu interés. Porque acudas a ellos como polillas a una lámpara. Y muchas veces funciona y terminas entrando y comprando cosas que no necesitas o que no tenías pensado comprar por falta de presupuesto. No, no son solo los anuncios navideños. Las luces navideñas también conspiran para que dinamites tu cuenta corriente. Y los sueldos en modo mediocre...

Por último, y si tienes valores medioambientales, está claro que las luces navideñas son una movida de las gordas. “Para hacernos una idea, la potencia del alumbrado navideño de la ciudad de Granada es de 193 kilovatios, equivalente a unos 200 microondas funcionando al máximo” al mismo tiempo. Y eso que la sustitución de bombillas incandescentes de colores por bombillas LED ha reducido drásticamente el consumo. Antes era todavía peor. En cualquier caso, sigue siendo contaminante. Y muchos animales y plantas ven alterado su normal funcionamiento a causa de la luz rebotadora de todas esas bombillas navideñas. Entonces, ¿merece la pena ese nosequé?