Mucho se habla de la encuesta del CIS de enero. Que si ganaría el PP, que si Podemos arrebataría el segundo puesto al PSOE, que qué camino habrá tras la reciente firma del pacto antiterrorista entre PP y PSOE... En cambio, pocos medios comentan no sabemos bien por qué, pero sus motivos tendrán otros temas que en Código Nuevo sí vamos a hacer.
Inestabilidad gubernamental
A fecha de hoy, los pactos parecen una quimera. PSOE se distancia cada vez más de IU, además ve a Podemos como un rival y sería de chiste que se aliara con su eterno archienemigo: el PP. El único acuerdo que parecería viable sería el de Podemos con IU que, aunque mantengan sus diferencias, los escaños de estos últimos podrían valer su peso en oro al constituir el nuevo Gobierno. Y esto es un problema porque cuando se forme el próximo Ejecutivo las diferencias entre ellos seguirán muy latentes.
Tolerancia de la derecha
Está claro que la derecha es mucho más solida que la fragmentada izquierda. Y no hablamos de la unidad de partidos, sino de que la tolerancia y la paciencia de la derecha es mucho más estable, ya que los votantes se mantienen fieles a su partido a pesar de que el paro sea mayor, los impuestos hayan subido, se hayan cumplido compromisos electorales... Eso, o que la idea de cambio ideológico les aterra.
¿Reivindicaciones independentistas?
¿Y qué ocurre con PNV, CiU o ERC? Pierden algunos votos, pero lo que sorprende es que en cualquier otra encuesta los intereses soberanistas de Cataluña y del País Vasco habrían copado los titulares de todos los medios, cosa que no ha sucedido en esta ocasión. Podría sugerirse que las exigencias de los votantes se centran más en las demandas sociales que en las independentistas. Eso, o que a los medios les da más morbo hablar del fin del bipartidismo que de la independencia.
IU y su oportunidad perdida
El descontento social es siempre una gran baza para la oposición, por tanto IU ha podido perder su oportunidad histórica de ganarse a los votantes y de auparse en el poder. Algo que, por el contrario, sí que ha sabido aprovechar el partido «recién nacido» de Pablo Iglesias.
Los partidos tradicionales saldrán ganando
A fecha de hoy, el 40% de los ciudadanos no se decanta por un partido concreto: 20,8% de indecisos, 13% de abstenciones, 5,6% en blanco, 1,2% que no contesta y 0,2% nulo. Los votos decisivos se ganan en los últimos días de campaña y ante la duda muchos acaban prefiriendo lo malo conocido que lo bueno por conocer. Además, los expertos en sondeos electorales saben que es más difícil confesar abiertamente una intención de voto al PP o PSOE que a Podemos, por lo que los partidos tradicionales terminarán arañando algunos votos.
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