Viajar A Senegal Es Una Experiencia Low Cost Sólo Para Jóvenes Con Ganas De Aventura

Foto cedida por: Agencia Viajes Tuareg

Desiertos kilométricos, bosques que no dejan pasar el sol, lagos de colores, playas de arena blanca y dorada y ciudades con mucha, mucha, historia. De acuerdo, Senegal no es el 'primer mundo', pero es un país muy seguro para el viajero y atractivo para quienes pisan por primera vez África Negra. Un destino perfecto para iniciarse en el continente del sur y cada vez más frecuentado por jóvenes aventureros y con el dinero justo en el bolsillo.

Atrévete a flotar en un Lago Rosa

¡Es un auténtico milagro de la naturaleza! Además de ser la meta del Rally París-Dakar, es una de las estampas más reconocibles de Senegal. El Lago Rosa o Retba - en la península de Cabo Verde y a 35 kilómetros de la ciudad de Dakar – es de ese color por el tipo de microorganismos que contiene, su altísima concentración de sal y la luz del sol. Precisamente según el momento del día las tonalidades van variando de rosa a rojo. Una combinación mágica cuyo resultado impresiona a la vista. Y lo mejor de todo, flotarás como en el Mar Muerto.


Duerme bajo un manto de estrellas en el Desierto de Lompoul

Entre Dakar y Saint Louis las dunas son tan altas como algunos edificios de Europa. Llegan a alcanzar los 30 metros en algunos puntos del desierto de Lompoul, y paradójicamente crecen arbustos y eucaliptos que se nutren del Océano Atlántico que tiene enfrente. Pasar una noche en el desierto va a ser una de esas cosas que nunca olvides. Una jaima, una buena hoguera, la música de los yembes y un manto de estrellas. ¿Qué más quieres?


Súbete a la mejor ola en Cap Skirring

Al contrario de lo que puedas pensar, en las playas de Senegal encontrarás surferos que buscan la mejor ola del Atlántico en las playas blancas de Cap Skirring. Allí la Escuela Marejada es toda una institución. Un campamento de surf en la región de Casamance que ofrece la triple “A”: adrenalina, aventura y alojamiento en bungalows privados en pleno paraíso que regenta el español Eduardo Lalanda.

Cruza por el Río Senegal hasta Saint Louis

La única forma de llegar a la ciudad colonial de Saint Louis es atravesando un enorme puente de hierro que recuerda a la Torre Eiffel. Y no es casualidad: el creador del Pont Faidherbe es Gustavo Eiffel. Una vez allí, la excursión es de las más rápidas porque la isla no mide más de 2 kilómetros de largo y 400 metros de ancho. Unas 45.000 personas conviven en una estrecha franja que trascurre entre el río Senegal y el Atlántico, muy cerca de la frontera con Mauritania. Casas de color rosa pastel y una kilométrica playa de la que cada madrugada parten cientos de pescadores y algunos cayucos con destino a Europa, son la cara y la cruz de país.


Conoce la Casa de los Esclavos de la Isla de Gorée

Lo que hoy es un paraíso, en otra época fue un infierno. Gorée ha sido uno de los puertos de África más importantes para el tráfico de esclavos, donde eran torturados hasta que les subían a los barcos para ser vendidos en Europa y EE.UU. Sus habitantes cuentan que durante los peores años del Colonialismo los gritos se escuchaban desde Dakar, a unos 3 kilómetros de la isla. Una triste historia que te contarán una y otra vez los propios senegaleses y que, por mucho que lo intentes, nunca llegarás a creer posible cuando te encuentres rodeado de tanta belleza.