Trenes Por El Mundo Que No Deberías Dejar Escapar

La vida es como un viaje en tren. Hay gente que se sube por el camino, gente que se va y gente que siempre ha estado ahí. A veces hay que parar y tomar decisiones: saltar y emprender una nueva aventura o continuar el rumbo. Pero como en todo, lo importante es el recorrido. El mundo está lleno de trenes y según la ruta que escojamos llegaremos a un destino diferente. No dejes pasar tu tren, porque nunca sabrás qué historias habrás podido perderte.

Tren de las nubes, Argentina

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No es apto para personas con vértigo. Este tren hace gala de su nombre porque literalmente tocarás las nubes. Sale de Salta a 1.187 metros de altura y en el recorrido asciende hasta los 4.200 metros cuando pasa por La Polvorilla: el punto más alto. Es uno de los ferrocarriles más famosos de América Latina con 434 kilómetros de recorrido, ida y vuelta. Son 15 horas de viaje zigzagueando por enormes montañas y paisajes tan impresionantes como Campo Quijano, el Viaducto de Toro o El Alisal. Es una de las mejores formas de conocer disfrutar de las entrañas del norte argentino, tan desconocido para algunos.


Tren cremallera del Jungfrau, Suiza

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Dicen que pocos paisajes del mundo son tan espectaculares a la vista como este. El Jungfraubahn, así se llama este tren cremallera, lo podrás coger en el Valle de Grindelwald y bajarte en la última parada: Top of Europe (Jungfrau). La pendiente es increíble, no te asustes, pasarás por varios túneles excavados en la montaña con parada en los miradores del Eigerwand (a 2.865 metros) y el Eismeer (a 3.160 metros). Y el premio final es el Glaciar Aletsch, el más largo de los Alpes con 120 metros cuadrados de superficie. Te volverás loco y no podrás dejar de hacer fotos.


El africano Nouadhibou – Zouérat, el más largo del mundo

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Pocos saben de su existencia. Este antiguo tren minero parte de Noadhibou, en la costa norte de Mauritania, y llega hasta la ciudad minera de Zouérat. Debería aparecer en el Libro de los Guinness como el tren más largo del mundo, con 200 vagones que miden unos 4 kilómetros. Lo que está claro es que viajar a bordo de este tren es una aventura en sí misma, es una manera distinta de conocer el Sáhara de día (y conocer a sus habitantes) y cuando cae el sol (para vivir sus impresionantes noches estrelladas).


El tren del té de Sri Lanka

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Este tren te llevará hasta el corazón verde de Sri Lanka. Apunta el recorrido: de Colombo a Kandy, 100 kilómetros atravesando inmensas plantaciones de té. No verás nada más en el horizonte. En plena selva, las estaciones todavía hoy conservan un cierto toque colonial y eso hace que el camino sea más especial. Desde luego la belleza del paisaje es indiscutible y una vez allí querrás bajarte en todas las estaciones. Cuando lo hagas verás un aluvión de vendedores callejeros que vienen hacia ti sin piedad y no sabrás dónde esconderte.


El Ferrocarril Transandino y la Nariz del Diablo

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Fue inaugurado en 1908 y, después de algunos años de abandono total, ha resucitado y en la actualidad recorre Ecuador de norte a sur, de Quito a Guayaquil. Unos 450 kilómetros que tiene un momento álgido: la Nariz del Diablo. Durante el camino no quitarás la vista de la ventana, pasarás por al menos 10 volcanes, entre ellos el Cotopaxi (uno de los más activos). Ecuador es un país todavía desconocido para muchos y poco explotado. Quizá por eso es aún más atractivo.