9 piscinas naturales brutales para refrescarte en verano

Los destinos más aclamados para las vacaciones son aquellos que tienen costas o sitios donde darse chapuzones

Abres la agenda y está vacía. Por fin se han acabado las tareas pendientes y las obligaciones. Sí, han llegado las vacaciones. Llevas meses pensando en algún viaje épico porque ‘este año sí que sí’. Ya sabes que, por haberlo dejado para el último día, será imposible encontrar un pack de vuelo y estancia asequible. Otro verano sin irte a ninguna parte. No pasa nada, no todo está perdido: esta vez no te quedarás en casa ni cuidando a tus primos en la piscina. Pilla a un par de amigos, un coche o un transporte público y sal a descubrir las piscinas naturales que guardan los rincones más recónditos de España. Fliparás.

1. Fontcalda (Tarragona)

Archivo personal

Se trata de una de las piscinas naturales más famosas de Cataluña. Situada entre las sierras de la Mola y el Crestall en Gandesa (Tarragona), el agua, de las que en realidad son siete piscinas, alcanza los 28 grados, llegando a superar en algún momento los 30. Las mismas se forman a partir de la llegada del río Canaletes hacia un desfiladero. Toda una sorpresa para los senderistas que han querido pasar el día en la naturaleza. Un chapuzón siempre es bienvenido en verano.

2. Fuentes del Algar (Alicante)

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Situadas a 15 km de Benidorm y a 3 km de Callosa d’en Sarrià, las Fuentes del Algar fueron declaradas en el año 2002 como Zona Húmeda protegida. Esto no frenó la saturación de visitantes, una de las principales razones por las que muchas personas de localidades vecinas deciden decir no a tanta belleza junta. El enorme recibimiento de turistas ha hecho que para entrar se cobre entrada: los adultos 4€ y los niños 3€. Cascadas de agua pura y cristalina son formadas por el río Algar.

3. El Charco Azul (El Hierro)

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Uno de los puntos más hermosos de la naturaleza que reúnen todas las Islas Canarias en su totalidad. Se trata de dos piscinas naturales dentro de unas cuevas a las que se accede caminando por un recorrido que tiene una duración de unos 15-20 minutos. La menor de las Canarias tiene un fondo marino muy rico donde pueden encontrarse especies de todos los tipos, razón por la cual es uno de los destinos preferidos de aquellos que practican submarinismo o apnea. La forma de la cueva fue producida por la lava del volcán y esto hace que el agua del océano no interceda del todo en la calma del baño.

4. Gorg Blau (Girona)

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En las inmediaciones del municipio Montagut y Oix en Girona se encuentra Sant Aniol d’Aguja, un lugar muy frecuentado por locos del senderismo, la escalada y el barranquismo. En medio de toda la naturaleza se encuentra Gorg Blau, una cascada con piscina natural a los pies de aguas heladas, exquisitas para el caluroso verano. Aunque no es un lugar que se sature de gente sí que hay algunos visitantes porque las piscinas y el camino para llegar hasta ellas valen muchísimo la pena. Es de esos lugares mágicos que no se olvidan.

5. Pozas naturales Alhama (Granada)

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En las pozas de Alhama hay tres puntos muy solicitados por los bañistas. Uno de ellos tiene intervención humana, ya que se trata de una terma hecha de cemento, donde justamente surge el agua a más de 40 grados. Los otros dos puntos tienen temperaturas más bajas y están formadas con piedras del propio río. Estas pozas son muy frecuentadas a cualquier hora del día aunque su momento más hermoso para disfrutarlas es justo antes del amanecer: mientras te acomodas en el agua  templada ves asomar el sol. Las termas están situadas cerca de un balneario y rodean el río que las llena.

6. Pozas Pou Clar (Valencia)

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Este precioso rincón está situado en la localidad valenciana de Ontinyent. En este punto se encuentra el río Clariano, responsable de que existan estas piscinas naturales de agua cristalina. El agua y la fuerza del río ha ido, poco a poco, puliendo las rocas y generando un cauce que, tras el paso del tiempo, ha dado lugar a este espacio tan frecuentado. La ventaja de que este rincón exista es que tienes la posibilidad de elegir estar rodeado de árboles y plantas o, si tienes la mala suerte de llegar un día en el que esté colapsado de visitantes, siempre puedes hacer un recorrido de 40 minutos en coche y llegar a bañarte en la playa con el Mar Mediterráneo a tus pies.

7. Las Presillas (Madrid)

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La capital siempre ha sido cuestionada por el hecho de no tener playa pero eso es porque no se conocen sus espléndidos rincones naturales en los que disfrutar del verano y escaparse del calor. Así pues, en plena Sierra de Madrid, el cauce del río Lozoya descansa en lo que ahora es conocido como las piscinas naturales de Las Presillas. Todo un edén de agua cristalina y naturaleza pura, ¿quién dijo playa?

8. Pozas de Mougás (Pontevedra)

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Hasta terminar llegando al mar, diferentes ríos se mueven nerviosos a través de valles, saltos y pozas por la Serra da Groba en en Pontevedra, Galicia. Los ríos que han dado paso a las piscinas naturales que aquí nombramos son los ríos de Mougás y Pías. El subsuelo rocoso y la extensión del espacio hace que el terreno tenga una dureza y que sea posible que el agua descanse tranquila para dar paso al baño. Cerca de la zona de los bañistas se encuentra un área recreativa de mesas y fuentes para poder disfrutar de un almuerzo o una merienda. Así de bien rodeado de aire puro y naturaleza.

9. Arenas de San Pedro (Ávila)

Jesus Perez Pacheco

El río Arenal es el responsable de que estas enormes piscinas naturales se hayan formado y ahora decenas de bañistas puedan disfrutar de ellas. Se encuentran, aproximadamente, a un kilómetro del casco urbano y es por esto que son tan frecuentadas. Además, a su alrededor, hay zonas habilitadas para comer y disfrutar del día al completo. Hay una presa colocada para regular la profundidad de cada una de las piscinas naturales y que una de ellas sea exclusivamente para uso de los niños.