Lugares que tienes que visitar en primavera para caer rendido ante su belleza

Era un secreto a voces. Hay rincones en el mundo donde la primavera tiene un color especial y no nos estamos refiriendo a Sevilla (ni a Los del Río). Lugares que son el sueño de cualquier fotógrafo profesional o aficionado. Y, es que, la naturaleza es mágica pero, a veces, no nos imaginamos hasta donde puede llegar. En resumen, que si no tienes decidido dónde viajar esta primavera, abre los ojos, afina tu olfato y siéntete muy cerca de la mother nature.

El jardín de tulipanes de Keukenhof, una explosión de color

En primavera los campos de los alrededores de Ámsterdam se transforman, sufren una metamorfosis y se tiñen de los colores del arco iris. Durante un mes y medio – desde finales de marzo hasta la segunda semana de mayo- en Keukenhof se produce una explosión de colores y se crea de la nada un enorme mosaico de tulipanes que te dejará con la boca abierta. Para verlos, dirígete a Lisse y a Hillegom y serás testigo del mayor jardín de flores del mundo (con 32 hectáreas).

Impresiona saber que desde octubre a diciembre se plantan cada año 7 millones de semillas que luego florecen en primavera. ¿A qué esperas? Si tienes suerte puedes ser uno de los privilegiados que asistan a la fiesta de los tulipanes. Es un espectáculo visual de la naturaleza único en el planeta. Información útil: La entrada vale unos 15 euros y el parque abre solamente de marzo a mayo.

El Valle del Jerte, el rincón más japonés de Extremadura

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El impresionante manto blanco que se extiende por el  Valle del Jerte es el encargado de dar la bienvenida a la primavera. Y no es una primavera cualquiera, sino que la Fiesta del Cerezo en flor está considerada de Interés Turístico Nacional. Desde el 21 de marzo -día en que comienza oficialmente la primavera- hasta primeros de mayo, más de un millón y medio de cerezos se visten de blanco.

Todo arranca con el despertar del valle (del 21 al 26 de marzo), el cerezo en flor (del 27 de marzo al 12 de abril) y la lluvia de pétalos (del 13 de abril al 3 de mayo). Aunque debes saber que son fechas aproximadas, ya que el momento preciso en que florecen cada año es uno de los mayores secretos que guarda este valle extremeño. Debido a que la flor del cerezo es el símbolo nacional en Japón (la ‘sakura’), el lugar se ha convertido en una especie de lugar de peregrinaje para los nipones.

El Parque húngaro de Hortobágy, la pradera natural más grande de Europa

Es un diamante en bruto. Hortobágy y sus humedales conforman la mayor zona protegida del país, con 82.000 hectáreas nada más y nada menos de superficie llana, sin colinas, sin montañas, sin obstáculos. El de esta pradera húngara es un claro ejemplo de convivencia entre el hombre y la naturaleza ya que, además, alberga 6.000 hectáreas de humedales creados durante el siglo pasado para criar peces.

Y lo mejor de todo: en primavera, como el agua está en calma, el agua simula un espejo gigante. Una de las zonas más conocidas del parque es Hajdúszoboszló, que cada año se llena de gente de todas partes del mundo con afecciones locomotoras y que buscan disfrutar de las famosas aguas termales.

El Valle de las Rosas, el rincón más romántico de Marruecos

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“La primavera la sangre altera”. El Valle de las Rosas es uno de los rosales más extensos del mundo y, por lógica, el lugar más romántico del mundo. En Marruecos, a los pies del Alto Atlas y bañado por el río Asif M´Goun, se abren paso 30 kilómetros de campos y campos de rosas de Damasco. Una locura. Lo que en invierno es una enorme cordillera nevada, en primavera se transforma en un paraíso un poco cursi aunque impactante como pocos. Lo ideal es alquilar un coche y recorrer esos 30 kilómetros con la ventanilla bajada para oler las flores. Y si vas en mayo, en la época de la recolecta, mucho mejor porque podrás participar en el famoso Festival de las Rosas en la pequeña ciudad de Kelaa M’Gouna. Abstenerse alérgicos.

El Túnel del amor ucraniano, un pasadizo de ensueño

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Lo habrás visto miles de veces en Instagram y es que no hay duda de que es uno de los lugares más románticos del mundo. Y en primavera, mucho más. Estas antiguas vías del tren a su paso por la aldea Kleven (Ucrania) se han transformado a lo largo de los años, han dejado el pasado detrás y han comenzado un nuevo camino, el del turismo romántico.

De hecho, los árboles han formado un pasadizo verde único en Europa y tendrías que irte hasta Japón o Filipinas para ver algo parecido. Pero todavía hay más: dicen que si una pareja se declara su amor allí y se coge de las manos, todos sus deseos se harán realidad. ¿Te vas a quedar con la duda?