Los Lugares Más Increíbles De La Tierra Están En Vietnam

Vietnam se encuentra en esa etapa intermedia en la que el turismo de masas, afortunadamente, aún no ha llegado a todo su oscuro esplendor. Tras una guerra terrible de casi dos décadas que dejó alrededor de 6 millones de muertos, el país asiático había estado cerrado a cal y canto para los viajeros hasta los años 80. Por ello, todavía son relativamente pocos los que han viajado hasta allí. Sin embargo, en los últimos años Vietnam se está recibiendo oleadas de turistas-postureo que convierten esta experiencia diferente del sudeste asiático, en un parque de atracciones. Por suerte, todavía hay formas de escapar de las aglomeraciones y flashes y encontrar la paz recorriendo este país tan maravilloso como pobre.


Delta del Mekong

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Contra toda lógica refranera, Vietnam es un país para recorrer 'de sur a norte', e ir sucumbiendo a paisajes cada vez más impactantes. Al inicio de tu viaje, lo mejor que puedes hacer es volar hasta la capital, Ho Chi Minh, y de allí tomar un bus rumbo al Delta del río Mekong. Con una extensión parecida a la de Holanda, este Delta te abrumará para bien o para mal. Es un autentico laberinto surcado por miles de riachuelos y canales que lo hacen mágico y salvaje. Siempre y cuando se tenga un buen mapa o una increíble orientación, la mejor idea que tendrás es perderte en bicicleta por sus senderos.


Hoi an

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Si eres un buen consumista con alma mochilera, estás de suerte. Esta pequeña ciudad en el centro del país es conocida por sus tiendas de ropa en las que te hacen trajes , vestidos y zapatos típicos de la región a medida por un precio casi absurdo para los occidentales. Incluso puedes llevar la foto de la pieza de ropa que quieres y te la harán en un solo día. Disfruta de sus casas llenas de luz y las barcas que surcan su orilla, relajarse después de ir de tiendas es casi un mandamiento.


Cat Ba

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Todo el mundo quiere recorrer en kayak la Bahía de Halong Bay, remar al pie de sus increíbles montañas de más de 200 metros de altura y que surgen del mismo mar. Es uno de los parajes más preciosos del noreste del país. Sin embargo, si estás buscando algo distinto y un tanto alejado de la masa, lo mejor es ir a la isla de Cat Ba. En ella encontrarás los mismos paisajes verdes pero menos masificados. Se trata de una isla y, de momento, solo puede llegarse en barco o en hidroplano. Desde hace unos meses están construyendo un puente gigantesco que la une con el Vietnam continental. Hasta que lo terminen, en esta isla es fácil conocer a otros mochileros y más fácil aún dar rienda suelta a tus instintos más aventureros.

¿Quieres escalar una de esas rocas que salen de dentro el mar? Puedes. ¿Quieres hacer una ruta en kayak que te llevará a cuevas y lagunas habitadas por monos? Puedes. ¿Quiere pasar la noche en un barco y nadar entre plancton luminoso? Puedes. Entonces, ¿a qué esperas?.


Sa Pa

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Quien haya ido a Sa Pa te dirá que quedó alucinado, y no es para menos. En cuanto llegas a este pueblo de montaña, en autobús o en moto, decenas de mujeres de distintas etnias de la zona te asaltan y te invitan a pasar unos días a su casa. ¡Cuánta hospitalidad! No tan rápido: se trata de un negocio más y de una de las formas más habituales de subsistencia en una de las zonas más pobres de Vietnam.

Aun así, visitar este lugar es una experiencia increíble que no hay que desperdiciar. Por mucho que te dé reparo comer con un ratón corriendo entre tus pies, dormir en una cama de madera a ras de suelo, hacer tus necesidades en una letrina o tener que lidiar cada noche con los mosquitos portadores de la malaria. Vivir con los autóctonos, probar sus platos típicos, fumar marihuana silvestre y beber el peligroso y resacoso vino de arroz compensa todas las incomodidades.


Ha Giang

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Después de recorrer este alargado país y cuando crees que ya lo has visto todo, si realmente estás dispuesto a ello, realmente queda lo mejor por ver: la provincia de Ha Giang. En esta región no te queda otra que alquilar una moto para realizar una ruta que pocos viajeros se atreven a emprender y que te llevará más al norte aún, casi a la frontera con China, hasta uno de los lugar más brutales del planeta.

Es fácil alquilar una moto por aproximadamente 8 euros al día. Como en todo Vietnam, no hace falta tener la más remota idea de conducir para que te consideren apto para pilotarla (no te piden ni el carnet de conducir). Mucha suerte con el tráfico, ésta es una de las primeras causas de muerte en el país asiático. Pero no te desanimes, lo que te espera vale muchísimo la pena.

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Los lugareños te dirán que en esa provincia el paisaje cambia cada diez quilómetros y no te estará engañando. En Ha Giang pasas de una selva atravesada por un río marrón, a unas montañas de más de 1.500 metros de altura llenas de vegetación. De un valle verde fluorescente donde los vietnamitas recogen el arroz, a un pueblo habitado por los Thai o los Hmongs. Todo esto después de bajar de una montaña en la que de repente te has tenido que poner la chaqueta por el frío y que recuerda a los Pirineos. La sensación de libertad infinita entre sus montañas es inacabable y recordar la civilización te parecerá imposible.

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No existe mejor experiencia que la de llegar a la frontera, al punto más al norte de Vietnam, tras haber recorrido 100 quilómetros en moto y descubrir que todo los paisajes que hayas visto en tu vida de pronto no serán más que postales al lado de este sueño