Ecuador Es Un Paraíso De La Naturaleza Lleno De Historia Y Aventura

Seguro que estas cansado de usar la expresión “fiesta del paso del ecuador”, “ecuador de carrera”, “estamos en el ecuador de la campaña electoral” o “ecuador de las vacaciones”. Ecuador es algo más que una línea imaginaria que divide el mundo en dos, es un pequeño continente en sí mismo repleto de playas paradisíacas, de los volcanes más altos, con la naturaleza más brutal y ciudades coloniales -como Quito o Cuenca- que poco tienen que envidiar a la Habana o a Cartagena de Indias. Si tuviera que definir Ecuador con 3 palabras serían: naturaleza, aventura y tradición.

Naturaleza en estado puro

Si algo tiene Ecuador son paisajes. Paisajes de vértigo como su famosa Avenida de los Volcanes: Chimborazo, Cotopaxi, Cayambe, Tungurahua, Reventador o Quilotoa -que como excepción tiene una laguna en su interior- suponen un atractivo turístico impresionante. ¿A quién no le invade la emoción al estar a los pies de un volcán que puede entrar en erupción en cualquier momento?

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Puedes huir hacia el mar y encontrar playas paradisíacas como las que encontrarás en las Islas Galápagos. Un archipiélago volcánico a unos 1000 kilómetros de tierra firme donde viven animales fascinantes, como las famosas tortugas gigantes y centenarias, leones marinos, pingüinos, albatros, iguanas, etc. Un sin fin de especies que han conseguido hacerse camino en el “Paraíso en la Tierra”. Vamos, que el Caribe poco le tiene que envidiar.

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Ecuador también cuenta con paisajes selváticos en el Oriente (en pleno corazón del Amazonas) y en la zona de Baños con cascadas kilométricas, ríos y piscinas naturales con agua caliente del subsuelo de los volcanes. Por cierto, este balneario natural se ha habilitado para el baño y es una gozada. Al salir, la piel se te quedará como el culito de un bebé.


Aventura y adrenalina

Con sus 84 volcanes para elegir, es la meca de los montañeros en América del Sur. Eso sí, con sus distintas dificultades de ascenso y aptos para "todos los públicos”, aunque una veintena de ellos siguen activos. Los más aventureros no dejarán escapar la oportunidad de ir al lugar más lejano del centro de la Tierra y, por ende, el más cercano al espacio exterior: el volcán Chimborazo que tiene más de 6.300 metros de altura.

Además, Ecuador tiene un mundo marino sin fin, un santuario en el fondo del océano. El submarinismo es uno de los deportes que se pueden practicar a lo largo de toda su costa. Allí, podrás bucear entre tiburones sin jaula, lobos marinos, tortugas, mantas y multitud de peces de colores. Según varios estudios, junto a Fernando de Noronha (Brasil) y la Gran Barrera de Coral (Australia), las ya mencionadas Islas Galápagos son uno de los mejores lugares del mundo para los aficionados a este espectáculo natural.

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Es indispensable probar las tirolinas de Baños, más conocidas como "canopy". Podrás sobrevolar valles, cañones, cascadas, carreteras y árboles gigantes colgado de una cuerda, una experiencia no apta para cardíacos. Si finalmente no te atreves a lanzarte, siempre te quedará la "tarabita": una especie de funicular abierto con algo más de estabilidad que cruza de lado a lado colgado de un cable y sin frenos.

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Por último, es muy complicado encontrar otro lugar en el mundo con más ríos por metro cuadrado que Ecuador. Y de ahí que el rafting sea casi un deporte nacional. Los más complicados de descender, y donde derrocharás más adrenalina, son los ríos Toachi, Blanco, Misahualli y Napo.


Tradición española

Quito y Cuenca son las ciudades más importantes de Ecuador y ambas conservan un estilo español muy marcado, con casas típicas coloniales y palacetes que te trasladarán a otra época.

Quito se fundó en 1531, unos años después de que Colón llegara a América, y es considerada la capital más antigua de América del Sur. Su casco histórico, pequeño y señorial, ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Casas coloniales con sabor andaluz, con grandes patios y muchas flores y palacetes con apellidos ilustres de la España de aquella época.

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Sin embargo, la invasión francesa en España provocó un alejamiento de la madre patria y las casas coloniales españolas de Cuenca se “afrancesaron” poco a poco y pasaron a un estilo más art decó e incluso neoclásico.

Pero la cultura ecuatoriana es mucho más que colonización: su población indígena supera los 4 millones de habitantes, la mitad de ellos quechuas. Les distinguirás porque visten con ponchos oscuros, camisas anchas, grandes sombreros, calcetines blancos y suelen llevar una larga trenza hasta la cintura. Como antaño, pero en el siglo XXI. De hecho, en muchos de los tejados de las casas de Cuenca se alzan cruces y que varían según quiénes fueron sus dueños: cruces de mármol en las casas españolas y de hierro en las de los mestizos.

Ay, Ecuador. Ese país andino lleno de buena gente, repleto de paisajes vírgenes e historia, y cuya belleza podría empezar a ser desde hoy un secreto a voces. No lo grites por ahí porque la magia que tiene Ecuador es, precisamente, que aún no ha sido explotado por el turismo. Es uno de esos rincones auténticos y llenos de magia.