Así es como 'Come, Reza, Ama' transformó lo que era un paraíso

Bali es un sueño, un imán en forma de isla en Indonesia que atrae a surferos, fiesteros y recién casados de todo el mundo. Pero cada año hay una oleada de turistas occidentales que la visitan motivados por un fenómeno en concreto: la novela Come, Reza, Ama, publicada en el 2006 por Elisabeth Gilbert, inspirada en un viaje espiritual y de autoconocimiento de la autora. Pero el boom definitivo de fama yogui 'voy-a-encontrarme-a-mi-mismo' llegó en el 2010 con la película homónima protagonizada por Julia Roberts y, desde entonces, no han dejado de llegar hordas de viajeros buscándose a si mismos, de paso, y transformando la isla.

La profunda espiritualidad de los balineses y sus templos hindúes en cada esquina siguen haciendo de este lugar algo místico, pero ya no es el paraíso descrito por el libro. Bali está cada vez más construido, transitado y orientado al turismo. Muchos viajeros dan fe de lo rápido que fue el cambio. La bloguera Sarah Van de Daele visitó Ubud en el 2008 y cuando volvió cinco años más tarde, "se había llenado de tiendas, restaurantes y centros de yoga".

El pueblo se transformó en ciudad en muy poco tiempo, y ahora entre el museo y el palacio se erige triunfal un Starbucks. Los mochileros que buscan una experiencia fuera de la ruta turística ya ni pisan la isla, así que podemos imaginar que en un archipiélago de más de 14.000 islas, muchas de ellas de aguas cristalinas, pronto surgirán ‘nuevos Balis’.

El poder transformador del mainstream 

Desde la publicación de Come, Reza, Ama hace diez años, manadas de turistas occidentales (sobre todo mujeres) han visitado Bali queriendo (quizás inconscientemente) emular a la protagonista de la historia en su búsqueda de paz interior. Probablemente Gilbert nunca habría imaginado que cientos de miles de lectores no solo se sentirían identificados con sus palabras, sino que querrían recrear su viaje al pie de la letra. Pero es tal cual: much@s de l@s fans hacen parada obligatoria en lugares mencionados en la novela, como la clínica-restaurante de la curandera espiritual Wayan Nuriasih o la vivienda-consultorio del vidente y artista Ketut Liyer (que falleció el año pasado).

Encontrarte a ti misma... y a ochocientas como tú

Imagina esta escena para hacerte a la idea: la escritora yogui Karen Pallisgaard estaba en una cafetería en Bali ojeando un ejemplar de la novela cuando un expatriado sentado en la mesa de al lado la dejó a cuadros. “Permíteme adivinarlo. Has leído 'Come, Reza, Ama' y ahora has venido a Bali a hacer yoga y a buscar el sentido de la vida, ¿no? Eso, querida, es [lo que hace] una MDUCE: Mujer de Una Cierta Edad”, le dijo el tío. No se me ocurre una forma peor de que te jodan la fantasía en la otra punta del mundo, pero más allá de lo misógino del comentario, su observación plasma una realidad porcentual sobre la influencia de este best-seller.

"Casi todas las mujeres que he conocido en Ubud dicen que están escribiendo un libro", escribe una viajera en la página JezebelA estas místicas visitantes que llevan saris y van con el libro de yoga bajo el brazo, algunos locales les llaman 'EPLs' (por el inglés Eat, Pray, Love), y según la guía Lonely Planet, a la novela la llaman "el maldito libro". No vamos ni a adentrarnos en la paradoja de que el final feliz de una historia de superación personal incluya encontrar a un hombre maravilloso (interpretado en la película por Javier Bardem).

Un gurú llamado consumo

Tras el triunfo de la novela y la película se empezaron a usar conceptos como "El Bali de Elizabeth Gilbert" o "de Julia Roberts" (¿de qué occidental será esta isla a continuación?). Pronto empezaron a comercializarse tours relacionados con el libro y packs de viaje "para vivir el viaje de auto-descubrimiento” de la autora. Sobra decir que el concepto da risa: Buena suerte encontrando una experiencia auténtica o reveladora cuando está prediseñada y tus expectativas son tan concretas. Es alucinante que la 'marca' Come, Reza, Ama te ofrezca comprar un trozo de la experiencia de otra persona.

No sorprende tanto si nos paramos a pensarlo, porque no es difícil extraer una connotación consumista de la novela en sí, por involuntaria que sea: Al intentar romper con la estructura de ‘sueño americano’ (marido, hijos, cuidar la casa) la protagonista se lanza detrás de otra fantasía al alcance de una minoría: un viaje de meses por varios continentes sin cortarse un pelo. Los mecanismos que permiten la producción de esta espiritualidad entran, nos guste o no, en la lógica del consumo como mediador de la experiencia humana.

El impacto del turismo

Durante el 2006, año de publicación de CRA, visitaron Bali 237.260 turistas. El año siguiente la cifra casi se había duplicado, y desde entonces no ha dejado de crecer hasta los 4,83 millones de visitantes en el mismo periodo este 2017. Y esta locura no tiene pinta de haber llegado a su fin: TripAdvisor ha declarado Bali el mejor destino del año. Claro que las razones de este "éxito" van mucho más allá del libro, pero la cuestión es que mucha gente ya no encuentra el Bali que recuerda o se imagina.

Un artículo en FoxNews define Bali como lo que tendríamos "si el cielo y el infierno tuviesen un hijo". La economía de Bali puede haberse revitalizado, pero ¿a costa de qué? Principalmente de contaminación y problemas con la gestión del agua. Se genera una cantidad brutal de basura al año, sobre todo por las botellas de plástico, ya que el agua del grifo no es recomendable. Aunque sería absurdo afirmar todo que eso es consecuencia de Come, Reza, Ama, sí es un caso claro de un aumento rápido de un turismo poco responsable.

El fenómeno CRA es una muestra de cómo un best-seller en la era de la globalización no solo afecta a la cultura o la psicología de una sociedad, sino que impacta en su comportamiento y, por lo tanto, en la economía de comunidades enteras. Otros lugares que han notado el efecto directo de su mención en un libro son Forks en Estados Unidos (a raíz de la saga Crepúsculo) o la japonesa Kyoto (por la novela Memorias de una Geisha).

En cuanto a Bali, ¿ha conseguido este fenómeno contribuir a cargarse la misma magia que trataba de capturar? Es posible, pero eso no quita que ningún libro o artículo puede anticiparte lo que vivirás construyendo tu propio viaje: lo más fiable, pese a todo, es ir a comprobarlo.