Colombia esconde lugares mágicos y llenos de naturaleza que te enamorarán

Acaba con los estigmas sobre Colombia. Ni el narcotráfico, ni los secuestros, ni las FARC. Colombia es mucho más que todo eso. Es un pequeño paraíso en la Tierra lleno de rincones mágicos que atraen a viajeros de medio mundo, un país de gente que derrocha buena educación y que acoge a los turistas extranjeros como si fueran de la familia. Si alguna vez habías soñado con estar allí, esta es tu oportunidad. Abre los ojos y saborea lo mejor de este país latinoamericano visitando sus rincones secretos.

Colombia es verde. Colombia es agua. Colombia es sol. Colombia es relax. Colombia es sorprendente. Y el Parque Nacional de Tayrona es uno de esos rincones únicos que no deberías perderte por nada del mundo. Creerás estar ante un espejismo cuando descubras que la selva se funde con el océano. Cuando pises este paraíso, a poco más de 30 kilómetros de la ciudad de Santa Marta, sentirás que formas parte de la película Piratas del Caribe.

Donde los Andes se encuentran con el Caribe

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Tayrona es pura vida: manglares, praderas de algas, corales, bosques mágicos, humedales, senderos de piedra y playas recónditas de arena blanca. 12.000 hectáreas de vida protegida. A un lado, el mar que choca en las rocas volcánicas. Al otro, un inmenso y frondoso manto verde que abarca buena parte del Parque Nacional de Tayrona. Los amantes del buceo llegan con ansias de surcar los fondos marinos de Tayrona y se van de allí con sus expectativas más que cumplidas.

Si eres buzo o practicas snorkel, no te pierdas Bahía Concha, Neguanje o Cañaveral o te arrepentirás toda la vida. Para empezar, el color del mar parece artificial (azul turquesa y azul oscuro) y para terminar, sus fondos marinos parecen pintados (los colores del coral son magnéticos). Si buscas alojamiento y te van las aventuras como al que más, quédate a dormir en las cabañas de Bahía Concha o en Taganga. Despertarse en este lugar no tiene precio. Y si lo tiene, lo vale.

Donde se estropeó el reloj del tiempo

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La Ciudad Perdida te reportará experiencias únicas. Construida allá por el año 700, es el principal núcleo urbano del Parque Nacional de Tayrona. Se dice que es una ciudad perdida en la selva, por el lugar en el que se halla, y una ciudad perdida en el tiempo, porque aglutina los restos arqueológicos más importantes de Colombia. El Parque Arqueológico Teyuna – a orillas del río Buritaca- cuenta con unas 13 hectáreas de naturaleza en estado puro y, durante muchos siglos, fue invisible el resto del mundo.

Y es que parece mentira que un sitio así no fuera descubierto hasta 1976. Todavía se conservan los bohíos circulares sin ventanas y techos de palma de los antiguos tayronas —la etnia que da nombre al Parque—. Y a pocos kilómetros de allí, alucinarás viendo picos blancos al lado del mar en la Sierra Nevada de Santa Marta (donde se calcula que todavía residen unos 50.000 indígenas koguis y arhuacos)

Donde el mar brilla con luces fluorescentes

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Las Islas del Rosario, a unas pocas millas en barco desde Cartagena de Indias, suponen un buen ejemplo de ecoturismo en el continente americano. En ninguna de las 28 islas que forman el archipiélago hay grandes hoteles, sólo hay cabañas de madera. No hay carreteras, sólo hay caminos de tierra. No hay coches, sólo barcos y bicicletas. No hay prisas, sólo tranquilidad. Y, lo más curioso de todo, es que, cuando llega la noche, el mar se tiñe de luces fluorescentes gracias al plancton bioluminiscente.

Parecen pequeñas luciérnagas marinas, pero no lo son. Cuando cae la noche, especialmente con la luna nueva, los organismos microscópicos bioluminiscentes hacen del mar un espacio mágico de luz y color. Si te fijas, lograrás incluso ver como pasan los peces y dejan tras de sí  una curiosa estela brillante de plancton fluorescente. Cuanta menos luz haya, mucho mejor. En la Laguna Encantada de isla Grande el espectáculo visual está garantizado.

Donde el río tiene los colores del arco iris

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El Parque Natural de la Sierra de Macarena -de unas 600.000 hectáreas- esconde un secreto de los grandes, uno de los espectáculos más impactantes y desconocidos del Planeta: el de Caño Cristales. Un río de agua de colores gracias a las macarenias, unas plantas acuáticas que son capaces de engañar al ojo humano. El agua es una fiesta de colores: rojo, verde, azul, amarillo, naranja, marrón e incluso morado. Para los indígenas Caño Cristales es un río sagrado y para los viajeros es una rareza de la naturaleza que merece la pena visitar. Si te animas, el momento ideal para visitar el parque de La Macarena es entre los meses julio y noviembre.