7 viajes que puedes hacer con amigos en verano (y ya deberías planear)

Cada año se repite la misma sensación. Llega el verano y en vez de sentirte en un anuncio de Estrella Damm pareces el protagonista de una tragicomedia cutre. Mientras tus contactos de Instagram viven en un festival continuo de fotos de atardeceres en la playa tú te desesperas por encontrar viajes baratos a última hora, aunque sabes que a esas alturas del año es imposible: el único mar al que viajarás será al que se forme cuando el asfalto acabe por derretirse bajo tus pies.

Si te niegas a que planes se limiten otro año más a emborracharte hasta morir en las fiestas de tu pueblo, tenemos la solución para ti. Apúntate estos siete viajes para compartir carretera, manta con tus amigos y fabricar los recuerdos a los que volveréis una y otra vez cuando llegue el otoño a imponer la tiranía de la rutina.

Música celta hasta el amanecer

Un clásico entre los clásicos de los festivales veraniegos en España. El Festival Internacional do Mundo Celta de Ortigueira lleva celebrándose 31 años, casi los mismos que los más puretas llevan taladrándonos con la horrible frase de "ya no es lo que era". Poco importa. Ortigueira nos ofrece todo lo que necesitamos: tres días de música celta gratuita, acampadas en el bosque y raves junto al mar hasta el amanecer.

El lema Galiza Calidade debió inventarlo alguien que se perdió entre estas playas coruñesas el segundo fin de semana de julio. Así que ya sabes, toca hacer una excursión a Decathlon a pillar la tienda y la esterilla más baratas que encuentres, porque se convertirán en el refugio de vuestro grupo de amigos del 12 al 15 de julio. Olvídate del postureo: Ortigueira no es Coachella. Aquí se viene a vivir sin filtros y a beber a morro. Costrismo o barbarie.

Latinoamérica es más que el Machu Picchu

Primero fue Marizza de 'Rebelde Way' y después 'Diarios de Motocicleta' los que nos hicieron creer que la esencia más genuina de Latinoamérica residía en el Machu Picchu. Y, aunque es cierto que las ruinas de la antigua ciudad inca son espectaculares, el continente sudamericano esconde otros rincones menos conocidos, pero tan bellos que parecen irreales. Es el caso del Salar de Uyuni, un desierto de sal del tamaño de Bélgica situado en Bolivia. En estas tierras el cielo se espeja en el suelo y, por las noches, las estrellas brillan con una intensidad alucinante.

Por unos 100 dólares podrás pasar tres días viajando en jeep por el desierto, durmiendo en hoteles de sal y disfrutando de baños en termas naturales a escasos metros de llamas y vicuñas. Quizás te parezca un plan caro e inviable, pero si sacas los vuelos con antelación puedes encontrar ofertazas para verano. Así que avisa a tus amigos, poneos una alarma en Skyscanner y no os privéis de la oportunidad de hacer uno de los mejores viajes de vuestra vida.

Kalimotxo infinito en la Semana Grande

Si Bilbao es la capital del mundo, durante su Semana Grande de fiestas se convierte en el epicentro universal de la juerga. Entre el 18 y el 26 de agosto la capital vizcaína se transformará en un delirio colectivo donde el kalimotxo correrá a mares y podrás gozar junto a tus colegas hasta el amanecer en los cientos de conciertos gratuitos que se reparten por la ciudad: reaggeton feminista, rock radical vasco o el último éxito de los 40 Principales. Todo confluye al abrigo de la ría. La 'Aste Nagusia' o Semana Grande bilbaína es una joya festiva mucho más desconocida que los San Fermines o la Tomatina, pero incluso más adictiva.

Solo una recomendación: reservad el albergue o el Airbnb con tiempo, porque todo se llena en esas fechas. Si no encontráis hueco siempre podéis quedaros en Sopelana, una de las playas más cercanas a Bilbao: se puede ir en metro desde ahí hasta el centro de la ciudad y es una buena opción si os apetece desconectar de tanto desfase con unos chapuzones.

Adiós al estrés en Cinque Terre

Dejad que 'vacaciones en Roma' siga siendo el nombre de una película romántica. En Italia, para disfrutar con amigos es mejor huir del calor asfixiante de la città eterna en verano y sumergirse en la magia de Cinque Terre. Se trata de cinco pueblecitos enclavados en la costa de Liguria, que forman un caleidoscopio de casas de colores arremolinándose contra las montañas. Si os apetece un plan tranquilo, dejad de buscar: todo lo que necesitáis está entre Monterosso, Vernazza, Corniglia, Manarola y Riomaggiore.

No solo podréis disfrutar de los vinos y la deliciosa gastronomía de la zona, también tendréis la oportunidad de bucear en las aguas turquesas de la zona. Pulpos, doradas, rayas e incluso delfines os esperan en este paraíso donde el dolce far niente es un lema de vida. Avanti!

Techo y comida por colaborar en granjas ecológicas

Si tus ganas de recorrer el mundo son inversamente proporcionales al dinero que hay en tu cuenta bancaria Wwoofing puede ser una opción a considerar. Esta red internacional de granjas ecológicas pone en contacto a agricultores que necesitan ayuda en sus tierras con viajeros dispuestos a colaborar a cambio de alojamiento y comida. Mientras que trabajar de au-pair tiene el hándicap de que te enfrentas solo a lo desconocido, aquí puedes ir con uno o dos amigos. Y, quién sabe, quizás acabéis cultivando café en Colombia o trabajando en un viñedo en Australia rodeados de seres maravillosos y desequilibrados que jamás habríais conocido en vuestra ciudad natal.

Aunque la mayoría de trabajos están relacionados con el huerto, no pasa nada si no tenéis grandes conocimientos agrícolas. En algunos lugares buscan a gente que ayude en la recepción, que realice pequeñas obras de mantenimiento o que eche una mano en la cocina. Al final, lo importante es llegar a un acuerdo en el que las dos partes os sintáis cómodas con el trueque.

Interrail: siempre nos quedará París (y Roma, y Berlín...)

Decía Mark Twain que no hay forma más segura de saber si amas u odias a alguien que viajar con él. Suponemos que debió escribir esa frase después de hacer un interrail: porque sí, es la prueba de fuego para saber si una amistad es verdadera. Al final, recorrer Europa durante un mes con tus colegas implica renunciar a tu intimidad, a horas de sueño y en ocasiones hasta a tus prioridades. Habrá momentos en los que decidir en qué restaurante cenar provocará auténticas crisis de Estado y te darán ganas de mandar todo a la mierda y otros en los que, simplemente, serás tan feliz que querrás parar el tiempo. Al final un interrail es como un campamento o un reality show: todo se intensifica.

Y, aún así, puede convertirse en una de las mejores experiencias de tu vida. Por unas semanas, la imprevisibilidad será tu rutina: un día amanecerás en Berlín y a la noche siguiente estarás aprendiendo turco en París. Lo único que debes organizar con antelación es qué tipo de billete quieres coger. Y no lo retrases un año más, porque a partir de los 27 el precio sube muchísimo.

Camí de Cavalls: una alternativa al Camino de Santiago

Si te gusta hacer senderismo, pero el camino de Santiago te parece demasiado mainstream no sufras. Aún hay esperanza y se encuentra en Menorca. El Camí de Cavalls es un antiguo sendero que ya en el siglo XIV bordeaba toda la costa de esta isla balear y que ha sido reabierto al público hace unos años. Sus 185 kilómetros discurren junto a calas paradisíacas, bosques de pinos y zonas urbanas como la Ciutatella de Menorca.

 Ya sea a pie o en bicicleta puedes liar a tus compañeros de aventuras para recorrer los tramos del camino que más os apetezcan. Solo tenéis que preocuparos del alojamiento, algo caro en esas fechas en la isla. Echad un vistazo a los campings de la zona o plantearos la posibilidad de alquilar una furgoneta. Todavía estamos en esa época en la que podemos permitirnos dormir poco y mal y, sin embargo, pasarlo bien.