6 sitios sorprendentes para visitar si pasas un fin de semana en Barcelona

Barcelona es una ciudad donde la historia, la cultura y el moderno máximo se mezclan y complementan para deleite de sus visitantes, que son muchos y variados. Los que la habitamos estamos acostumbrados a los modelitos imposibles integrados en las calles de piedra del Gótic, a una espiral de diversidad que crece al amparo de los puertos y plazas de la vieja Europa. Si esperas que te recomiende un paseo por las Ramblas o que contemples el sol atravesar las vidrieras de la Sagrada Familia, lo siento, pero este no es tu artículo.

Por descontado que ambos planes son un must y tendrás que hacerlos alguna vez en la vida, pero aquí te vamos a llevar por una ruta menos trillada, así que prepárate para tirarte de cabeza en la esencia de Barcelona.


1. Sant Pau Recinte Modernista

Todavía existen 'playas vírgenes' de la arquitectura modernista. Lugares donde el turismo no se ha masificado, donde es más fácil escuchar castellano o catalán que inglés. Pero lo más increíble de todo es que este paraíso es el recinto modernista más grande del mundo. ¿Cómo es eso posible? Fácil. Hasta 2009, el antiguo Hospital de la Santa Creu i Sant Pau seguía siendo eso, un hospital. Cuando la actividad sanitaria se trasladó a un edificio contiguo, el complejo cerró hasta 2014 para ser rehabilitado después de ochenta años de degradación de sus espacios.

Por ello, Sant Pau es todavía un gran desconocido fuera de Barcelona e incluso los locales lo visitan. Alégrate, porque no tendrás que reservar la visita ni avanzar entre cientos de personas para admirar la belleza de esta maravilla modernista que está más viva que cualquier otra y todavía sigue abriendo nuevos espacios a medida que se rehabilita.


2. Búnkers del Carmel

Contemplar Barcelona desde el Parque Güell está muy bien, pero verla desde la colina del Turó de la Rovira es todavía mejor. Es más trash, más alternativo y te sientas encima de una batería antiaérea de la Guerra Civil —o lo que queda de ella—. De visión panorámica 360º, está considerado el mejor mirador de la ciudad condal, ya que te permite ver incluso aquellos barrios que siempre se quedan fuera de la foto, como el propio Carmel o Guinardó. Tendrás que andar después de coger un autobús hasta el final de línea, pero merece la pena, y es gratis.

De todas formas, si lo tuyo es ver Barcelona desde el interior, te recomiendo subir a la terraza del Hotel Barceló en la Rambla del Raval, en el corazón de la ciudad. La Terraza de las Indianas, en la azotea del Museo de Historia de Catalunya, también es una gran opción, sobre todo si prefieres el encanto de las vistas de costa y el Port Vell.


3. Antic Teatre

En un calle estrechita, justo al lado del majestuoso Palau de la Música, se esconde el Antic Teatre, que te recibe con una terraza-bar tras unas puertas que no parecen albergar todo lo que encuentras al cruzarlas. Se definen como "espacio de creación", y vaya que si lo son. En este lugar se aúnan, por un lado, la creación social de ese sitio de reunión cálido y diferente que es su terraza. Por otro, la creación cultural está muy presente en el Antic Teatre, una asociación que lleva a cabo proyectos sociales y talleres en el marco del barrio. Y por supuesto, la creación escénica, ya que por encima de todo es un teatro, eso sí, de contenidos muy alternativos. La condensación de alma barcelonesa en un pack.


4. Jardins de Montjuic

A menudo se dice que Barcelona carece de zonas verdes, y de algún modo, es verdad: no tenemos parques céntricos y famosos donde el césped se cubra de domingueros locales de picnic. No tenemos los jardines del Louvre, Hyde Park o el Retiro. Sin embargo, hay un conjunto de zonas verdes muy extenso 'escondido' en lo alto de la montaña de Montjuic. Y digo escondido porque estos jardines son los grandes desconocidos de la ciudad condal. Por destacar algunos, el Jardín Botánico, los Jardines de Mossèn Costa i Llobera, más conocidos como Jardín de Cactus, o los Jardines de Laribal, donde está la Font del Gat, famosa por la canción tradicional catalana. Echa una mirada rápida aquí para comprobar la envergadura del asunto.


5.  Plaça del Pi

El Barrio Gótico está lleno de plazas con encanto que aparecen de repente al final de una calle estrecha, y la aparición más espectacular es la de la Plaça del Pi saliendo de la calle del Petritxol, que te recibe con la Basílica de Santa Maria del Pi al fondo. Vale la pena ir de noche, el primer o tercer fin de semana del mes, para verla iluminada y descubrir sobre sus adoquines la Feria del Colectivo de Artesanos de la Alimentación. La fachada de la Ganiveteria Roca, uno de los comercios más antiguos de España, contribuyen al aura mágica que respira esta plaza.

Te recomiendo que no te contentes con ella y te pierdas en busca de más espacios escondidos del Gótico, como las ya célebres Plaza de Sant Felip Neri y Plaza del Rei o la más desconocida Plaza de Sant Iu, enmarcada entre unas preciosas arcadas y el Museu Frederic Marés, cuyo patio interior es de castillito de cuento.


6. El Flea y el Fleadonia

Los mercadillos vintage son un boom de los últimos años y grandes representantes del espíritu barcelonés. Aunque también se realizan en otras grandes ciudades, vale la pena darse una vuelta por ellos y encontrar algún jersey por 75 céntimos mientras conoces las Drassanes, al lado del Port Vell, o te paseas por el Raval. La asociación Flea Market es la más popular de todas y organiza el Flea el primer domingo de cada mes y el Fleadonia el segundo. Barcelona es una ciudad que rebosa mercados callejeros, solo tienes que informarte sobre qué, dónde y cuándo.


Crédito de la fotografía: Flea Market.