6 Refugios Que Son Un Paraíso Mágico Para Contemplar Las Estrellas Y Morir De Amor

Estás sintiendo ese tremendo amor. Ese que te hace pensar que no importa nada más y que en el mundo solamente existís tú y la otra persona. Y entonces te pasarías la vida recorriendo mundo y yendo a lugares llenos de flores y mariposas y dónde la única distracción sea contemplar el mar, el cielo y al ser amado. Vale, estáis en 'esa etapa'. Qué suerte tenéis. Pues como somos 'mu' majos y nos dais envidia -de la sana-, os vamos a dejar aquí algunos de esos hoteles tan fall in love para mirar las estrellas y sentiros solos (pero acompañados) en el universo.

1. Iglús de cristal

Vamos a ir al grano y voy a dejar ya el plato más fuerte, por si queréis tirar la casa por la ventana. Así, del tirón. Si de verdad quieres pasar una noche inolvidable (o varias, depende de tu presupuesto de ricachón) con tu pareja viendo las estrellas y rodeados de nieve delante de una chimenea, pues en Laponia (Finlandia) son los reyes del mambo. Y no vale que te alojes en cualquier sitio. En el Resort Artico Kakslauttanen se tienen montado un verdadero paraíso.

Si no te quieres dejar tanta pasta pero te apetece mucho la experiencia de la nieve. El Hotel Iglú, en Andorra, también te aloja en casas de hielo a precios más de mileurista.


2. La noche de Tarzán y Jane

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Para escapar de la rutina, haz como los monos: súbete a un árbol. Desde la cabaña más alta de Europa podréis dároslo todo y contemplar toda la flora y fauna del País Vasco. Las Cabañas en los Árboles (Zuhaitz Etxeak) están perdidas en el Parque Natural de Gorbeia, y te ofrecen una escapada a lo Tarzán sin tener que coger un avión.


3. Caminando por los Alpes suizos

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¿Que quieres más montaña? Toma dos tazas. El hostal suizo Aescher-Wildkirchli (si lo pronuncias bien a la primera te regalamos un chupa-chups) está en pleno despeñadero del Wildkirchli: un sistema de cuevas que hay en una montaña muy gorda de Los Alpes suizos.

Cuando os hayáis cansado de los mimitos (aunque quién se cansa de eso), os podéis dar una vuelta por la ermita de Wildkirchli, montaña arriba. El precio es muy razonable y, entre amor y amor, hínchate a comer queso y chocolate suizos.


4. Para dormir -literalmente- bajo las estrellas

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Bueno ahora viene mi favorito. Sabéis eso que se hacía en los campamentos de pasar una noche al raso, metido en tu saco de dormir encima de una esterilla. Pues esto es lo mismo pero bonito y sin bichos comiéndote la cara. El Hotel Mil Estrelles, en Girona (España), es un espacio íntimo pensado SOLO para parejas.

Dormir en una burbuja (bubbles, les llaman) transparente, con jardín privado y telescopio es, sin duda, un regalazo que puedes hacerle a tu pareja. Cada burbuja está orientada hacia una constelación diferente, así que, cuando apaguéis la luz, ese cielo es solo vuestro.

Sale bastante más barato entre semana, y tendréis más habitaciones a elegir para una escapada rápida. Y no, no te preocupes, los de las otras bubbles no os pueden ver.


5. El cielo desde en un avión

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Quién no ha hecho eso de hacer fotos por la ventanilla cada vez que te subes a un avión, aunque vayas a Madrid a ver a tu abuela. En el Jumbo Stay (Suecia) podrás hacerte selfies en pijama desde la cabina y jugar a eso de la azafata y el piloto. Este Jumbo 747-212B fue fabricado en 1976 y ahora se ha convertido en un hotel para los amantes de la aviación (o los muy freaks).


6. Desconexión minimalista

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Y si lo que necesitáis es hacer desaparecer el ruido, la gente, los coches y todo lo demás, cogeos el coche hasta Olot (Girona).  ¿Porque quién no necesita darle al off de vez en cuando? Pero no es solo eso, Les Cols Pavellons es una experiencia sensorial y mágica para compartir con tu pareja todo el silencio de la naturaleza, el sonido del agua y una de esas conversaciones que duran hasta el amanecer.