6 lugares de vacaciones donde también durmieron escritores famosos

El buscador Holidu te trae los rincones vacacionales favoritos de genios como Fitzgerald o Mary Shelley

La literatura tiene una magia que va mucho más allá de las palabras. La máquina de escribir, el olor de las hojas o esos rincones bohemios donde los escritores encontraron la musa. Quienes la amamos fantaseamos a menudo con estos lugares. Poéticos. Inspiradores. Congelados en el tiempo. Dormir bajo el mismo techo bajo el que fueron concebidas o escritas las grandes novelas de la historia pone cachondo a cualquiera. Por eso Holidu, el buscador de alquileres vacaciones y apartamentos, ha creado una lista de lugares donde algunos genios de la literatura pasaban sus vacaciones.

Ernest Hemingway: Cilento, Italia

Hemingway siempre fue un aventurero insaciable. Prefería practicar deportes o jugarse la vida de vez en cuando en alguna guerra que entregarse a la vida ostentosa. Por eso no extraña leer que durante su visita a Cilento, en Italia, se mezclara con los pescadores locales. De hecho, sus fuentes biográficas sugieren que podría haber sido el contacto con estos hombres lo que podría haber inspirado esa breve, sobria y profunda novela llamada El viejo y el mar. Píllate esta casa rural, llévate la novela y léetela mientras descubres el precioso sur italiano.

Secret Italy

F. Scott Fitzgerald: Niza, Francia

A diferencia de Hemingway, ambos miembros de la Generación Perdida, Fitzgerald fue un gran amante del lujo. Sus fiestones de jazz y celebrities eran famosos en Nueva York e inspiraron su mejor novela: El Gran Gatsby. A la riviera francesa, sin embargo, acudía junto a su esposa Zelda y su hija Scottie en busca de belleza, tranquilidad y la "magia difusa del cálido sur dulce", tal y como escribió en su novela Suave es la noche. Solía dormir en el Negresco, uno de los hoteles más antiguos de Niza. Y tú también puedes hacerlo, ya que continúa funcionando.

Unsplash

Mary Shelley: Snowdonia, Reino Unido

Dormir en la casa de campo donde Shelley veraneaba debe ser una de las experiencias más turbadoras del mundo si tenemos en cuenta las inquietantes ideas que salían de la mente de la escritora londinense. Allí te costará entender cómo paisajes tan serenos y verdes como los del parque nacional de Gwynedd pudieron inspirar historias tan macabras como su Frankestein o el moderno Prometeo. Pero una noche, Mary tuvo que dejar la casa para siempre después de que los vecinos dispararan a través de una ventana. Un final digno de su tenebrosidad literaria.

Alan Novelli/Getty Images

Miguel de Cervantes: Barrio Gótico, España

Considerado el padre de la novela moderna con su Don Quijote de la Mancha, Cervantes es tan importante para la literatura universal que cada esquina que tocó en vida ha quedado bañada en admiración. De hecho, la casa del Barrio Gótico donde se alojó durante una de sus visitas a Barcelona ha sido catalogada por la Unesco como Patrimonio Artístico. Han pasado muchos siglos y la casa se ha modernizado bastante, pero sigue conservando las paredes de piedra que dieron cobijo al Príncipe de los Ingenios.

La Rambla

Ian Fleming: Londres, Reino Unido

El hotel Dukes London. No importa si eres un apasionado o no de la literatura, porque basta con que te gusten mucho las películas de James Bond para que flipes con este lugar. Escondido en un callejón sin salida de la ciudad, el bar del hotel era muy frecuentado por el periodista y escritor Ian Fleming. Sentado en su barra tuvo el momento de inspiración que le llevó a escribir ese "agitado, pero no revuelto" presente en todas las novelas y películas de la famosa saga. Ponte elegante y pídete allí un Vesper Martini al más puro estilo Bond.

Nicholas Wells

Gustave Flaubert: Pont-l'Éveque, Francia

Un enorme lago descansa frente a la casa de vacaciones donde veraneaba Flaubert. Mirando la fotografía, uno casi puede ver al escritor francés escribiendo Madame Bovary mientras levanta la vista de vez en cuando para maravillarse con tanta naturaleza a través de alguna ventana. Y aunque ha llovido mucho desde entonces, la magia de aquellos momentos irrepetibles persiste todavía allí. Un rincón rodeado de paz y vida al noroeste de Francia donde descubrir todo eso que iluminó al genio naturalista. Un must go para todo librófilo.

Holidu

Aunque no hace falta ser un enganchado a las novelas para que merezca la pena hacer alguna de estas escapadas literarias. Apagar el móvil, echarse un par de buenos libros a la mochila e irse unos días a uno de los rincones que propone Holidu puede resultar tremendamente sano para cualquiera que sufra día sí y día también esta agotadora hiperconexión tecnológica. Quién sabe, igual el talento sigue ahí, atrapado en la memoria de todos esos muros, y vuelvas a casa contagiado por la creatividad única de sus más gloriosos huéspedes.