5 prejuicios que se fueron por la taza del WC tras visitar Estados Unidos

Los USA. La ‘tierra prometida’ de los yankees. El lugar en el que realizar ‘el sueño americano’. El inmenso país al otro lado del charco que metió en tu cosmogonía la Coca-Cola, el Mc Donald's, las Harley Davidson's, los jeans de Levi's y un millón de topicazos más con los que te llevan bombardeando cada día de tu existencia. Pero aquí no te voy a hablar ni de Nueva York, ni de Los Ángeles, ni de Miami o Las Vegas. Lo que quiero contarte es el verdadero Estados Unidos. Del ‘countryside’, de aquellos estados en los que cruzarse con un turista es más difícil que comprar un billete de oferta a 25€ en Renfe. De lugares en la Tierra en los que todavía les importa poco menos que una mierda Europa (o mejor dicho su moral) y lo que les tengamos que decir con toda nuestra condescendencia grecolatina.

Resultado de imagen de redneck gifTe voy a hablar de mi experiencia por Winconsin y Minnesota, dos estados del Midwest que echaron por tierra todo lo que creía saber sobre los States. Estas son las 5 valiosas prejuicios que se fueron por la taza del wáter tras pasar casi un mes por unos lugares que, en ocasiones, parecen más Alemania o Suecia que el país de Mr. Trump.

1. Son todos ‘fachas’ y supremacistas blancos

Muchos se imaginan a los americanos como una masa de borregos pidiendo intervenciones armadas alrededor del mundo. Sin embargo, lo que me encontré en Madison (capital de Wisconsin) fue una ciudad de lo más progre, súper a favor de los gobiernos de Barack Obama (sí, ellos ya han tenido un presidente negro y una candidata mujer) y 100% en contra de la política exterior de Estados Unidos con pancartas por el cierre de Guantánamo incluidas. Aunque en 2016 la gente de Wisconsin acabase por votar a Trump (por solo un 1% de diferencia) lo cierto es que la ciudad continúa con su rollito hippie y culpando a los vecinos de las zonas rurales (más conservadores) de la tragedia.

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Por su parte, en Minnesota directamente votaron a Hillary Clinton, una excepción junto a Illinois entre el mar de votos conservadores en los estados situados entre la West y la East Coast. En fin, que, como ves, las cosas no son tan simples como te las venden en la tele y, como ocurre en Europa, cada región y cada estado tienen su propia idiosincrasia (¿acaso piensan lo mismo Portugal y en Finlandia?).

2. La mayoría de los americanos son psicópatas armados

Vale, aquí hay que matizar. La primera parte de la afirmación es (casi) correcta, pero es la segunda la que varía. Es decir, en Estados Unidos hay muchísimas armas desde su fundación —que se hizo a tiro de rifle, por cierto— pero la verdad es que en estos lugares es casi que lógico aunque a nosotros nos siga pareciendo una locura. Por si no lo sabías, el 28% de la superficie del país es tierra salvaje (un porcentaje mayor que en África) propiedad del gobierno federal y eso significa que está repleto de cazadores. En Wisconsin y Minnesota hay muchísimas armas, sí, pero la mayoría son para cazar y en una cifra mucho menor que en Suiza, por ejemplo, donde hay 46 armas por cada 100 habitantes y nadie les acusa de ser serial killers.

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3. Solo comen hamburguesas y pizzas

A pesar de que la mayoría de gente piense en pizzas, hamburguesas y macaroni and cheese, lo cierto es que en Estados Unidos hay una fiebre por la comida orgánica, vegetariana, vegana y crudivegana. De hecho, en Madison hay un barrio entero repleto de restaurantes regentados por ‘posthippies’ en los que los estudiantes de la Universidad de Wisconsin se ponen ciegos de tofu, seitán y algas nori. Por no hablar ya de lo organic friendly que son en California o Nueva York.

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Pero la cosa no acaba aquí, según el informe de la Fundación Foodways de 2015, el 13% de la población estadounidense es vegetariana mientras que en Holanda (un país que muchos consideran como un referente en desarrollo) la cifra apenas ronda el 4,5% y en España apenas alcanza el 4%. Un número para replantearse esa etiqueta de que ‘los americanos comen fatal’ como si aquí no nos pusiéramos ciegos de chorizo, panceta y demás derivados del cerdo.

4. Los yankees son todos iguales

Resulta que viajando por el norte de Wisconsin paré en el típico dinner de carretera. Lo primero que me llamó la atención al entrar es que la camarera y un par de clientes no hablaban inglés sino noruego (los noruegos siempre dicen que la mayoría de los hablantes de su idioma están en Estados Unidos). En los States todavía hay regiones enteras en las que los antiguos colonos escandinavos, alemanes, polacos, rusos, italianos, etc. han continuado con sus costumbres, idiomas y sistemas de creencias casi intactos.

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Por tanto, eso de decir que los americanos son ‘esto o lo otro’ es tan absurdo como hablar del carácter europeo como un todo cuando está claro que un taxista de Tarifa tiene bastante poco que ver con un pescador de bacalao de Lofoten o un zapatero de Praga, por poner un ejemplo. Lo mismo ocurre en el país de talla continental en el que el melting pot es lo que define su composición social.

5. Es un país de rednecks e incultos

Quizás la principal lección que me llevé en estos estados que, según muchos neoyorquinos o californianos están habitados por puros rednecks (apelativo equivalente a los ‘paletos’ y que se aplica al típico hombre blanco de zonas rurales y clase obrera), fue que el nivel cultural medio era bastante aceptable. A ver, tampoco voy a exagerar pero, en general, la gente estaba relativamente informada y su tasa de alfabetización es superior a la española (99,0% frente a nuestro 98,1%). El país cuenta con el mayor número de estudiantes universitarios del mundo (el 4,75% de la población frente al 2,9% de España) y tienen cuatro de las cinco mejores universidades del mundo.

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Está claro que estas breves explicaciones solamente están basadas en mis experiencias personales (que no son la Biblia, faltaría más) y en estadísticas, pero lo que no se puede discutir es que viajar a los Estados Unidos es abrir tu mente y destrozar tus prejuicios. Ni son tan maravillosos como nos quieren vender ni tan mezquinos como nos quieren hacer creer.

En el mes que estuve dando tumbos por Nueva York, Chicago, Madison y Minneapolis vi de todo y eso es precisamente lo que quería reflejar. Puede que estés de acuerdo o no con mis argumentos, pero te invito a descubrir los rincones menos turísticos de un país único en el mundo. Como decía el escritor Horace Greeley sobre migrar al Salvaje Oeste: “Go West, young man and grow up with the country”. Pues eso, visitar el máximo exponente del mundo Occidental también puede ser una manera de crecer y madurar.