5 Paraísos Escondidos De Aguas Cristalinas Que Pocos Conocen Y Que Serán Solo Para Ti

Sinceramente, después de haberme bañado en las playas del Caribe y del Pacífico, debo decidir que nuestro querido Mediterráneo no tiene nada que envidiarles. Y el Cantábrico tampoco. Y no solo por la calidad del agua, de la arena o del entorno. Porque aunque parezca mentira, todavía quedan algunas playas no invadidas por 'humanoides' en las que no se ven ni sombrillas,  ni neveras portátiles, ni todos esos bártulos inverosímiles que no voy a mencionar.

Pero quien algo quiere, algo le cuesta, por eso tendréis que mover un poco el culo y caminar un rato para poder disfrutar de ellas. Eso sí, cuando llegues podrás campar a tus anchas y hasta hacer el mono, si quieres, porque tendrás la playa solo para ti.

Cala Taballera, en el Cabo de Creus (Girona)

El Cabo de Creus es una auténtica maravilla. Si no lo conocéis, ya estáis tardando en ir. Entre sus preciosas playas naturales (que hay unas cuantas), se encuentra esta calita de aguas cristalinas rodeada de pinos de 135 metros de longitud. Más que suficiente para darte un buen chapuzón después de la caminata de 6 km que hay que hacer desde el Port de la Selva.

Lo bueno es que el sendero para llegar hasta allí transcurre por el parque natural y no tiene mucha pendiente. Eso sí, en pleno mes de agosto, no olvides una botella de agua fresca para el camino. El caloraco hasta llegar allí, no te lo quita nadie.


Cala de Enmedio, en el Cabo de Gata (Almería)

Dicen que es uno de los rincones más bonitos de España y de todo el Mediterráneo y la verdad es que reúne todos los requisitos para serlo: la arena es fina y muy brillante y está enmarcada por formaciones de piedra blanca espectaculares. Además, es perfecta para hacer snorkel y bucear. Aquí el bañador es algo totalmente opcional, porque es una playa nudista. 'Vergüencitas' fuera, amigo.

Para llegar a ella tienes que andar unos 30 minutos desde el pueblo de Agua Amarga. Pero ese paseíllo está más que compensado, te lo aseguro.


Playa del Cañuelo (Cádiz)

No te vamos a engañar, entre las playas de Andalucía apenas quedan lugares secretos, pero sí pequeños paraísos escondidos. Y la playa del Cañuelo es uno de ellos. Como solo se puede llegar a pie después de una media hora de camino de descenso, es un motivo más para que sea mucho menos transcurrida que sus playas vecinas (Los Alemanes o Bolonia). Además tampoco se ve a simple vista.

Es totalmente virgen y está salpicada de sabinas y enebros costeros. Una maravilla.


Playa de Langre (Cantabria)

Especial atención a los surfistas: esta playa os interesa. Esta cerrada por un impresionante acantilado y también es nudista. Hay que tener especial cuidado con sus corrientes (son un poco traicioneras). Se accede a ella por unas escalera pero no te dejan en la misma playa. Tendrás que sortear alguna que otra roca hasta que llegues a la arena. Pero lo más increíble de Langre es la sensación de libertad que transmite. Es naturaleza salvaje en estado puro.


Playa de Rodas (Vigo)

Está en las Islas Cíes y quizás no es tan desierta como las anteriores, pero sí muy paradisíaca. De hecho  en 2007 el periódico británico The Guardian la consideró 'la mejor playa del mundo'. Así que solo por eso, bien merece una visita. Además, es imposible resistirse a sus aguas transparentes color turquesa, arena fina y a esos preciosos bosques que llegan hasta los arenales.

En fin, que no hace falta que te vayas muy lejos este verano para huir de la marabunta. Aunque para disfrutar de ellas en soledad habría que cambiar el refrán y decir algo así como 'a quien madruga y camina, a buena playa se arrima'.