5 islas perdidas donde no deberías poner un pie en tu vida

Seamos sinceros: hay sitios a los que es mejor no ir. De verdad, hay lugares de los que más vale mantenerse alejado porque enganchan, seducen y los hay que incluso hipnotizan. No es coña, y el blanco nuclear de tu piel lo sabe. Por el bien de ese color lechoso, para que puedas mantenerlo y lucirlo con orgullo, te alertamos de cinco trampas en las que no puedes caer: cinco islas donde no debes poner el pie jamás si no quieres disfrutar como nunca lo habías hecho.

Maui (Hawai)
A panoramic of Big Beach

Pensar en Hawai es pensar, automaticamente, en playas de infarto llenas de surferos con collares de flores y cócteles en la mano. ¡Aloha! ¿Cliché? Por si las moscas no lo compruebes, no sea que te dé por abandonar tu trabajo, largar tu vida e instalarte en Maui. Además, ¿para qué vas a ir tan lejos? ¿Para ver ballenas jorobadas desde McGregor Point? ¿Para perderte de excursión entre la exuberante vegetación tropical? ¿Para escalar hasta el cráter del volcán dormido Haleakala? ¿Para lanzarte en la cascada de las Siete Piscinas Sagradas? Nah, mejor quédate en la piscina de tu barrio, que aunque cobra entrada, te garantiza la vuelta a casa.


Fernando de Noronha (Brasil)

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Pongámonos en situación: Brasil, calor, isla, Parque Nacional, delfines, tortugas, buceo y surf. Todos los ingredientes necesarios para engancharse y no volver atrás. ¿Y si te digo que cada noche pueden dormir sólo 240 personas en el archipiélago? Mira, no te engañes, ni lo pienses, que no vale la pena gastarse la pasta para conocer Fernando de Noronha, un antiguo presidio que hoy en día encierra un paraíso en pleno Atlántico.


Santorini (Grecia)
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Dicen las malas lenguas que Santorini es uno de aquellos lugares a los que hay que ir por lo menos una vez en la vida. Pero suerte tienes de nosotros. Sino capaz que te escapabas a conocer sus tierras vinícolas, sus blancas casas construidas al borde de los acantilados, a comer pescadito recién salido del mar o a pasear por la arena negra. ¿Estás loco? Y es que el azul intenso del mar Egeo dibuja una postal tan difícil de olvidar que más de uno sigue amarrado a una piedra sin querer regresar a casa.


Bora Bora (Polinesia Francesa)

Si realmente te gusta lo que haces, si con una escapada de fin de semana estás más contento que un ocho y si el mes de vacaciones en el pueblo te renueva las pilas, no vayas a Bora Bora. Sigue tu camino y aprovecha que lo disfrutas, a menos que seas un temerario y te atrevas a probar las aguas cristalinas de una de las islas más románticas del mundo. Te tocará esquivar a más de una melosa pareja de luna de miel, eso sí, pero también podrás bucear entre arrecifes de coral y peces que no has visto en tu vida. Yo me lo pensaba, eh.


Menorca (España)

Como no podía ser de otra forma, esta joyita del Mediterráneo es otro de los lugares de los que te aconsejamos que mantengas lejos. Sí, sabemos que no es fácil, sobre todo porque está a un tiro de piedra y porque todos los veranos tu Facebook se satura con fotos de examigos (porque si lo fueran de verdad te habrían llevado con ellos) saltando de alguna piedra en Menorca. Que si Cala Macarelleta, que si Cala Mitjana, que si Cala Pregonda… Total, para bañarse en un mar cristalino y disfrutar de paisajes e infarto. ¡Como si valiera la pena correr el riesgo! Quita, quita…

Oye, por cierto, ¿tú a quién te llevarías a una isla perdida?