Cada Vez Más Voces Le Piden A Obama Que Perdone A Snowden Y Le Deje Volver A Casa

A Obama le quedan unos dos meses para dejar la Casa Blanca y convertirse en un eterno expresidente. Varias personalidades y asociaciones están aprovechando lo que le queda para intentar que perdone al exmiembro de la agencia nacional de seguridad NSA Edward Snowden. En 2013 este filtró a la prensa documentos que atestiguaban los programas de espionaje masivo ilegal llevados a cabo por el gobierno americano y los departamentos de inteligencia de Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Reino Unido. Snowden, de 30 años entonces, huyó a Hong Kong y de ahí a Rusia, donde se le ha concedido asilo.

El propio Snowden ha asegurado en un vídeo publicado en The Guardian que otorgarle el perdón es una cuestión moral ya que sus revelaciones arrojaron luz sobre las oscuras prácticas de los gobiernos en temas de vigilancia y llevaron a una revisión de la normativa sobre transparencia. Dice estar dispuesto, además, a hacer "muchos sacrificos" por su país.

Las opiniones sobre su persona están, sin embargo, muy divididas. Para unos es un traidor a la patria que ha incumplió las exigencias de confidencialidad de su cargo poniendo en peligro la seguridad y reputación americanas. Para otros representa a un héroe del siglo XXI que renunció a su libertad para concienciar a los ciudadanos de la masiva violación de derechos a la que estaban siendo sometidos en esta era tecnológica.

En este segundo grupo se encuentran, por ejemplo, el excandidato demócrata a la Casa Blanca Bernie Sanders, la actriz Susan Sarandon o el director de cine Terry Gilliam. Todos piden en The Guardian que Obama aproveche el final de su mandato para otorgar clemencia y permitir que Snowden regrese a Estados Unidos sin enfrentar las décadas de prisión a las que sería condenado si regresara hoy mismo.

El director Gilliam asegura que Snowden ha ayudado a fortalecer la democracia estadounidense abriendo un debate público sobre las técnicas empleadas por el gobierno para garantizar la seguridad. Otros como el exdirector de la NSA Michael Hayden creen que todo el peso de la ley debería recaer sobre él y que es inviable que Obama o cualquier otro presidente lo perdone porque los agentes en activo, de los que la presidencia es responsable, lo considerarían una traición.

La petición de clemencia coincide además con el estreno de Snowden, una película dirigida por Oliver Stone que lleva a la gran pantalla la historia del exagente. El propio Snowden usa su cuenta de Twitter, en la que solo sigue la cuenta de la NSA, para dar publicidad a las voces que abogan por su perdón. En una entrevista publicada la semana pasada en el Financial Times él mismo insistía sobre la necesidad de sus revelaciones, su deseo de volver a casa pero su determinación a aceptar las consecuencias de sus actos, cualesquiera que sean.

De momento sigue viviendo en Moscú. Apenas habla ruso y dice no tener relación con nadie del gobierno. Algunos le han advertido de lo peligroso que es secundar críticas como las que él hace en Twitter al gobierno de Vladimir Putin, que persigue a opositores y vulnera libertades fundamentales básicas. Snowden dice que no tiene miedo y que en cualquier caso todavía hoy Estados Unidos es el primer país al que él debe lealtad. La pelota ahora queda en el tejado de su presidente.

Crédito de la Imagen: Platon for Wired