‘El violador de La Verneda’ sale de prisión sin estar rehabilitado

Los informes penitenciarios han alertado que Gregorio Cano no está rehabilitado y que es probable que reincida

Todo comenzó en su barrio hace más de 20 años. En La Verneda, Barcelona. Fueron en total 17 violaciones consumadas y 40 tentativas de violación que lo condenaron a 167 años de prisión. Gregorio Cano actuaba a medianoche, esperaba oculto a que apareciera en su camino alguna mujer andando sola, la mayoría eran jóvenes, delgadas y modernas, así las prefería. Las asaltaba a punta de navaja en portales o ascensores y las obligaba a realizarle una felación, al principio siempre en su barrio. Entre febrero de 1997 y marzo de 1998 Cano comenzó a ampliar su radio de acción: Sant Andreu, Horta, Hospitalet del Llobregat y diversos barrios barceloneses fueron escenario de sus ataques.

El 8 de marzo de 1998 había un cebo preparado para él: una agente de policía vestida de paisana se dispuso a andar sola mientras otra compañera la vigilaba, el señuelo dio sus frutos y Gregorio Cano fue detenido. Los 167 años de prisión no han llegado a cumplirse, en su lugar han ocurrido 20 (el número máximo de condena) y este 3 de mayo del año 2018, “el violador de La Verneda” quedará en libertad. Su salida ocurre en un contexto agitado y enfurecido por la condena por abusos sexuales –y no violación- que ha caído sobre “La Manada”

La polémica, en el caso de Gregorio Cano, reside en su rehabilitación. Los informes penitenciarios advierten que el violador no está rehabilitado y su riesgo de reincidencia es muy elevado. En este sentido, la abogada de las víctimas de Cano, María José Varela, ha recordado el caso de Tomás Pardo: un violador que en un permiso penitenciario intentó violar y matar a una mujer en la misma zona donde solía actuar antes de ser arrestado. No obstante, las primeras palabras de Cano al salir de prisión han mostrado su arrepentimiento: "Estoy muy arrepentido, he intentado quitarme la vida varias veces, porque nadie se merece lo que yo hice". 

Es por todo ello que la atención sobre la puesta en libertad de Gregorio Cano y su proceso dentro de prisión es objetivo de un intenso debate en las redes sociales: el foco está encima del funcionamiento del sistema penitenciario y los pocos recursos que existen para que sea posible reinsertar a quienes actúan de forma tan sumamente violenta. La necesidad de realizar reformas en nuestro sistema judicial que eviten casos como los de ‘La Manada’ o Gregorio Cano es un demanda social que ya no puede esperar.