Este es el vino elaborado por ‘vampiros leperos’ que arrasa en Twitter

El mundillo del vino se ha convertido en tiempos recientes en un reducto de modernillos, enterados y más de un ‘cuñao’ que no dudan en echar mano de términos como ‘ribetes violáceos’, ‘taninos vivos en boca’ o ‘toques de bergamota’ (en serio, ¿alguien sabe qué coño es la bergamota? ¿la ha probado? ¿la cultiva? ¿se la fuma?) para demostrar a sus asombrados colegas lo cool que son y el asco que les da el Don Simón con un chorrito de Casera aunque estemos a más de 40 grados.

Con la intención de dar un puñetazo en la mesa, reabrir el debate del postureo vitícola y mandar a todos estos flipados a la vendimia (por no decir otra cosa), la bodega AtreVid de San Javier (Murcia) ha revolucionado Twitter con su original contraetiqueta en la que afirman que “unos leperos vampiros, de buena familia, lo recolectan solo en noches de apareamiento del cernícalo real mientras escuchan Chiquetete”. El caso es que, como ellos afirman, “te lo vas a creer igual”.

“Solo hay que ver los miles de comentarios que nos han llegado desde las redes sociales para constatar que existe un sentimiento generalizado entre los consumidores de que ya está bien de esa moda de hablar del vino tanto tecnicismo, tanta pedantería y tanto postureo”, expresa al otro lado del teléfono el gerente de Monastrellisimo (así se llama el mítico vino vampírico-lepero), Jesús Moreno Bueno.

Escuchar a este murciano hablar es lo más parecido a encontrarse cara a cara con el sentido común. Con el mismo lenguaje campechano que ha hecho famoso su producto, Jesús recuerda como él y Diego Galán García, el diseñador co-responsable de la épica contraetiqueta, se quedaron de piedra cuando el enólogo les explicó las características del vino y como deberían explicárselo a los compradores. En cierta manera, fue ese sentimiento de estupefacción el que les hizo actuar.

“Creo que hemos tenido la valentía de expresar lo que muchos llevaban tiempo pensando pero nadie se atrevió a ponerlo en un vino”, resume. En el fondo, lo que más ha sorprendido al responsable de la bodega fue el boom que supuso su salto a las redes sociales: “Resulta que lo compartió en Twitter el tal Cabronazi y la cosa se viralizó. No podíamos creer que más de 16.000 personas compartiesen el tuit con nuestra contraetiqueta. Además, creo que tuvimos 38.000 'me gusta'. Ha sido brutal”.

Pero, además de convertirse en trending tópic y de hacerse ‘famosetes’ por su ejemplo de marketing viral, lo que más alegrías le ha aportado a Jesús ha sido la internacionalización de la marca. “Nos han pedido vinos en Argentina, México y Colombia aunque solo vendemos en España. Es una locura que personas del otro lado del charco estén dispuestas a pagar por el vino de los vampiros leperos. Cosas de la viralidad, supongo”, explica.

Precisamente, y aprovechando esa viralidad, Jesús explica que no se van a quedar parados viendo como la fama se desvanece con la misma velocidad con la que apareció: “Aprovechando el tirón del Monastrellisimo estamos sacando un crianza ‘de la jungla guatemalteca’ y un vino blanco de la variedad francesa sauvignon blanc que se ha adaptado muy bien en la región de Murcia y que hemos bautizado como Sauvignoníssima. Y, sí, también hemos puesto contraetiquetas que están gustando a la gente y que perpetúan esta dinámica”.

Así que todo hace pensar que, en breve, tendremos una nueva etiqueta que comentar. Si algo han demostrado estos majetes es que la próxima vez que te tires el moco hablando de ese vino que probaste en Burdeos, o te pases más de media hora mirando la estantería del Mercadona como si buscases un AurumRed de 17.000 eurazos la botella, o repitas un millón y medio de veces que te hiciste un cursillo de enología en no se qué pueblo de la Rioja, recuerda que, aunque sea silenciosamente, muchas de las personas de tu alrededor estarán pensando que eres simplemente un pesado.