Por qué la victoria del PSOE en las elecciones ha convertido la política en un Juego de Tronos

El partido de Pedro Sánchez consiguió 123 escaños y Unidas Podemos, 42, pero no llegan a la mayoría absoluta y dejan abiertas muchas opciones de gobierno

El PSOE ha ganado las elecciones del 28A. Pero su victoria es descafeinada porque ni siquiera sumando los escaños de Unidas Podemos, el partido del presidente Pedro Sánchez podrá montar un gobierno con mayoría absoluta en el parlamento para gobernar con tranquilidad. La izquierda adelanta con creces a la derecha, los partidos nacionalistas, en especial el catalán ERC, se han asentado en un Congreso donde el PP se ha descalabrado, Ciudadanos ha subido y la extrema derecha ha entrado con fuerza, con 24 diputados de Vox.

La participación ha sido de las más altas que se recuerdan. El 75,75% del electorado acudió a las urnas, sobre todo, para intentar frenar el auge de la ultraderecha, que cerró la campaña con actos multitudinarios en Sevilla, Valencia y Madrid y unas encuestas que les daban hasta 60 escaños. Al final consiguieron "solo" dos docenas y, aunque la movilización de la izquierda consiguió frenar su avance, su llegada al Congreso ya es un antes y un después para la democracia del país.

Otra conclusión de estas elecciones es que los nacionalismos se han intensificado. ERC ha conseguido 15 escaños, varios de ellos en manos de políticos presos por el proceso independentista de Cataluña, y Junts per Catalunya (el partido de Carles Puigdemont), 7. Además, en el País Vasco, el PNV se ha llevado 6 (son la opción favorita de los analistas para montar gobierno con PSOE y Podemos) y la izquierda de Bildu, otros 4. Coalición Canaria, Navarra Suma, y la coalición cántabra de Revilla también tienen representación. Un pastel con demasiados ingredientes.

Con este panorama, el PSOE tendrá muy difícil montar un gobierno sólido. De hecho, la vicepresidenta Carmen Calvo ya ha anunciado que el partido intentará gobernar en solitario, dejando fuera del poder a sus socios de Podemos, que llevan diez meses apoyando las iniciativas socialistas. Este movimiento, inesperado —su líder Pablo Iglesias dijo anoche que ya había hablado con Sánchez para montar gobierno de izquierdas— abre la puerta a una coalición temida entre el electorado socialista: una alianza con Ciudadanos, que le ha mordido al PP gran parte de su electorado por el centro, ha duplicado su presencia en el Congreso y ha basado su campaña en atacar al gobierno.

Como titula El Español: "Sánchez tendrá que montar otra mayoría 'Frankenstein' o pactar con Rviera". Pero tampoco eso está dado.

"Con Rivera no, con Rivera no", coreaba el electorado socialista mientras Sánchez intentaba dar su discurso de victoria. "Ha quedado bastante claro", les respondía con su sonrisa de vencedor. Los analistas ya habían hecho la suma: con los 123 escaños del PSOE más los 57 de Ciudadanos sí que dan las cuentas. Llegarían a 180, mientras la mayoría se sitúa en 175. Si no llega a pactar con Ciudadanos, dejando fuera a Podemos, el PSOE se puede estar guardando el comodín de recurrir a ellos para aprobar ciertas medidas. Aunque la formación naranja, que ha duplicado sus escaños, llega beligerante: Albert Rivera se proclamó anoche líder de la oposición e Inés Arrimadas, su mano derecha, ha asegurado que con Sánchez no pactarán.

Por ahora, todo son malabares. "Hemos probado esta fórmula ya con muy buenos resultados", ha considerado Calvo en la Cadena Ser sobre los últimos diez meses, cuando el partido ha gobernado con 84 escaños y el apoyo parlamentario de Unidas Podemos que, de hecho, resultó insuficiente para aprobar sus presupuestos y que precipitó estas elecciones. Todo apunta a una mayoría débil, un pacto insospechado o nuevas elecciones antes de lo previsto, pese a que el PSOE ha ganado con diferencia y casi duplica los resultados de la siguiente fuerza, el PP. Juego de Tronos lo miremos por donde lo miremos.