La Gran Vía de Madrid en 2018 ya no se parecerá en absoluto a esto

Otoño de 2018. O, dicho de otra manera, poco más de año y medio. Ese es el tiempo que habrá que esperar para poder pasear por la nueva Gran Vía de Madrid. Los coches, motos y autobuses cederán parte de su espacio a las bicicletas, los árboles y, sobre todo, a los peatones. El ayuntamiento de la capital ha compartido las fotos del proyecto, cuyas obras comenzarán en enero y se ocuparán, durante ocho meses, de cambiar para siempre la cara de una de las calles más famosas e icónicas de España.

El principal objetivo: ganar espacios de paseo y multiplicar la vegetación. Las aceras de la Gran Vía serán ahora varios metros más anchas, y todas estarán salpicadas de árboles. Y la distribución de la calzada también se alterará de forma significativa: si bien ahora los protagonistas de esta arteria son los coches y los autobuses, con tres carriles en cada sentido, el nuevo proyecto plantea una mayor convivencia con las bicicletas. Así, desde Plaza de España hasta la plaza del Callao habrá ahora cinco vías, una de ellas exclusiva para bicis, y de Callao hasta Cibeles, los carriles se reducirán a cuatro, dos para buses y taxis y otros dos para bicis y vehículos privados.

Las seis plazas salpicadas a lo largo de la Gran Vía, como la mítica del Callao, también serán remodeladas, y el ayuntamiento anunciará próximamente los pormenores de la remodelación de la Plaza de España, punto final de la calle antes de arrancar la también castiza calle de la Princesa.

Para determinar los detalles más importantes de esta obra se contó con la opinión ciudadana, canalizada a través de una consulta popular elaborada en febrero de este año. 83.100 personas participaron en la encuesta, y más de un 85% estuvieron de acuerdo con priorizar los espacios peatones y más de un 92% se mostraron favorables a que el transporte público también tuviera más espacio que el privado.

La Gran Vía cambiará de nuevo su imagen en 2018, cuando cumpla 108 años. La nueva calle, tan retratada en el cine y en la pintura, escribirá el año que viene una nueva página de su historia, que se sumará a los capítulos firmados por las coronas, las repúblicas y las dictaduras que han discurrido por sus calzadas y aceras. Lo que es seguro es que la antigua Avenida de la Unión Soviética, después Avenida de José Antonio Primo y Rivera y, finalmente, Gran Vía, seguirá latiendo con fuerza y canalizando el sentimiento de madrileños y visitantes.