De Qué Se Vengaba El Asesino Del Embajador Ruso En Turquía

Las imágenes del hombre disparando a quemarropa y matando al embajador ruso en Turquía se han grabado en las retinas de todo el que las haya visto y las motivaciones del joven turco son ahora la mayor incógnita. “No olvidéis Alepo, no olvidéis Siria. Hasta que nuestros pueblos no estén seguros, no podréis disfrutar de seguridad. Todos los que están involucrados en esto pagarán un precio”, gritaba el supuesto policía de 22 años tras asesinar a Andrey Karlov, que estaba inaugurando una exposición de arte en Ankara.

Eso sucedía este lunes, después de que varias manifestaciones delante de los consulados de Rusia e Irán en Ankara ya hubieran prometido venganza por Alepo, la ciudad Siria completamente devastada por una guerra en la que Rusia está implicada ayudando al ejército del presidente sirio Bachar al Asad y en la que Turquía ha estado apoyando al bando contrario, a los opositores del régimen sirio.

"El crimen cometido es sin lugar a dudas una provocación destinada a obstaculizar la normalización de las relaciones entre Rusia y Turquía y el proceso de paz en Siria, que está siendo activamente fomentado por Rusia, Turquía e Irán", reproducía el diario británico The Guardian.

Qué pintan Turquía y Rusia en todo esto

Un día antes del asesinato del embajador ruso, la madre de Bana Alabed, la niña de 7 años que se ha hecho famosa por tuitear la desesperación que se ha estado viviendo en Alepo estos años, lanzaba una súplica en Twitter:

Querido Mevlut Cavusoglu [ministro de Asuntos Exteriores de Turquía] y Erdogan [Recep Tayyip Erdoğan, presidente de Turquía], por favor, por favor, por favor, haced que este alto al fuego funcione y sacádnos de aquí ahora. Estamos tan cansados.

Para entender estas palabras hay que rebobinar un poco más. Antes de la guerra civil, que desde hace cinco años ha arrebatado la vida a más de 250.000 personas y ha obligado a más de 4,5 millones a huir de Siria, Alepo era la ciudad más poblada del país, incluso más que Damasco, la capital. Ahora es un lugar en ruinas, completamente desolado, destrozado por los bombardeos y los combates. La ciudad quedó abierta en canal y dividida en dos mitades hace más de cuatro años, cuando los grupos opositores al régimen del presidente al Asad, ocuparon los barrios del este de la ciudad. En esa zona es donde vivía la pequeña Bana Alabed antes de ser evacuada. Una parte de Alepo mucho más perjudicada que la mitad occidental, bajo control gubernamental, que se encuentra en mejor estado, con electricidad y agua corriente.

A principios de la semana pasada, se llegaba a un acuerdo de alto al fuego allí, principalmente entre las fuerzas gubernamentales -influidas por Rusia e Irán- y los rebeldes -presionados por Turquía-, para hacer posible la evacuación de 50.000 civiles y cerca de 7.000 combatientes opositores que todavía quedaban en los barrios de Alepo sitiados por las fuerzas de al Asad y en las localidades vecinas de Fua y Kefraya.

Era Turquía quien actuaba como mediadora para conseguir ese compromiso con Rusia e Irán, sabiendo que eran los que mejor podían hacer presión sobre el régimen de al Asad. "Rusia ha sido uno de los principales aliados del régimen [de al Asad] a nivel tanto diplomático como militar. Además, son los estrategas rusos, principalmente, los que han diseñado la ofensiva sobre Alepo. Es decir, la estrategia de bombardeos constantes, lanzamiento de artillería...", explica Nicolás Lupo, periodista que vive en el Líbano y que ha dado voz al conflicto sirio en medios como La Ser, entre otros.

Sobre el papel de Turquía, añade que este país "tiene cierto peso sobre algunos grupos opositores y con los que no tiene influencia, tiene contacto directo, porque muchas de las bases operativas, a nivel político, de algunos grupos opositores, están en el sur de Turquía, en la frontera con Siria".

De ahí, las súplicas de la familia de esta niña siria de siete años, en medio de una evacuación que empezó el jueves de la semana pasada y que ha costado mucho, porque no se ha respetado el alto al fuego. Los autobuses incendiados, que iban a trasladar a enfermos y heridos, y los disparos contra los convoyes que iban a efectuar la evacuación obligaron a que se tuviera que parar durante dos días. No se reanudó hasta la madrugada del lunes.

En todo eso, el embajador ruso asesinado también había jugado un papel importante: había participado en las negociaciones entre Rusia y los rebeldes para conseguir la evacuación y había ayudado a convencer a los iraníes, también presentes en el campo de batalla en Alepo, para respetar el alto al fuego. Putin ya ha asegurado que este asesinato no quedará impune, lo que no se sabe aún es cuáles serán las consecuencias o las represalias por parte de Rusia.