Un ex trabajador de Google te cuenta cómo tu móvil está diseñado para robarte el tiempo

Tristan dejó su currazo en Google para intentar salvarnos de algo de lo que todavía no somos conscientes. Bueno, lo sabemos y nos jode, pero todavía no hemos empezado a quejarnos. Sabemos que nos pasamos el día enganchados al móvil, que abrimos una notificación de Facebook y, sin quererlo, nos liamos media hora o que estamos cenando con los amigos y los ping y vrrrrr del teléfono succionan nuestra atención. Tristan Harris es un ingeniero informático norteamericano y durante tres años trabajó como 'filósofo de producto' en Google. Se dio cuenta de que el objetivo principal de nuestro móvil es mantenernos el máximo tiempo posible pegados a la pantalla, y entonces empezó su cruzada para intentar cambiarlo.

En Código Nuevo nos interesó su filosofía y decidimos pegarle un toque para que nos contara más sobre ella. "Quiero decirle al mundo que la tecnología no es neutra", nos ha dicho Tristan por Skype, y también que "hay cientos de personas trabajando para diseñar las aplicaciones de manera que pasemos cada vez más tiempo en ellas". Habló con nosotros desde una cafetería en Berlín donde estaba trabajando en el nuevo proyecto que ha creado desde que dejó su trabajo en Google. Time Well Spent es una iniciativa para despertar la consciencia colectiva sobre las horas que nos roban las aplicaciones que tan útiles creemos que son. "Vivimos en la economía de la atención, en la que los productos y las redes ganan a costa de nuestro tiempo, y lo que consiguen es que estemos constantemente distraídos", dice.

Código Nuevo: Muchos somos conscientes de que vivimos enganchados al móvil, pero ¿por qué debería preocuparnos?

Tristan Harris: El principal problema es que, cuando la tecnología compite con la realidad, siempre va a ganar la tecnología. El móvil es lo primero que miras al despertar, e incluso lo tienes cerca cuando estás tomando un café con alguien. Nos convertimos en impacientes, somos unos bulímicos de las notificaciones y cuanto más tiempo pasamos utilizando estas aplicaciones más lejos estamos de optimizar el tiempo.

Esto es una cruzada

Lo que pretende Tristan Harris es abrir el debate y conseguir que sean las propias empresas tecnológicas (sí sí, gigantes como Google y Apple) quienes cambien su manera de diseñar sus productos. Quiere crear una nueva 'ética' para que dejen de pelear entre ellas por nuestra atención y nos ayuden a organizar nuestra vida de manera que podamos pasar tiempo online, pero también que vivamos la realidad sin interrupciones y que recuperemos la libertad de gestionar nuestra atención.

CN: Pero te pueden decir que eres libre de elegir si tener o no el móvil en la mano, ¿qué hace exactamente la tecnología para robarnos el tiempo?

TH: Imagina que quieres hacer algo esta noche y te metes en Facebook para enterarte de un evento cerca de tu casa. Pero claro, tienes que pasar por tu muro, y el objetivo de la página es hacer que sigas haciendo scroll sin llegar a tu objetivo inicial. A veces, te encontrarás pasando el dedo a la derecha y a la izquierda en tu pantalla llena de apps: a eso le llamo yo 'la tragaperras', porque a veces te da recompensas (notificaciones, mensajes, estímulos) y a veces no. Es una carrera para seducir las mentes y acabar secuestrándolas y no solo ocurre con las aplicaciones, también con muchas páginas web, incluso con la vuestra.

Touché

Es verdad, tiene toda la razón del mundo. Ahora no vamos a ser hipócritas, en Código Nuevo también intentamos llamar la atención y por eso ponemos titulares cada vez más chocantes, pero nosotros también somos personas y nos llevamos broncas de familiares y amigos por estar todo el día enganchados al móvil y no hacerles caso. Después de dejar que nos fustiguemos un rato, Tristan nos quita el látigo y nos dice que "es normal, porque las plataformas que no lo hacen pierden respecto a las demás, es la competencia en el mercado la que las lleva a adoptar estas medidas".

Seguimos escuchando: "Facebook ni siquiera espera a que hagas click sobre el vídeo para empezar a reproducirlo, de forma que no te deja elegir. Y si YouTube se niega a hacerlo, porque cree que no es correcto, dejará de funcionar respecto a otros competidores. Si esta situación sigue creciendo sin regulación, no tendrá ninguna salida”.

A Google no le interesa cambiar (por ahora)

Tristan Harris entró en Google porque el gigante entre los gigantes tecnológicos le compró una app que había diseñado. Contra todo pronóstico, sus ideas sobre la ética del diseño fueron bien recibidas en la empresa y, durante un tiempo, pensó que podría cambiar las cosas desde dentro, pero al final decidió marcharse. "Nadie me cortó las alas", justifica Tristan, "no es que haya gente mala en Google ni una conspiración oscura, sencillamente no se prioriza la reflexión sobre el 'tiempo bien invertido'".

CN: Porque, al fin y al cabo, sacan beneficio de la publicidad...

TH: Sí, pero el problema de la publicidad no es el anuncio a la derecha de la página web que visitas, sino que la publicidad se vende en función de tu tiempo y tu tiempo es el recurso finito por excelencia. La industria alimentaria, por ejemplo, ha conseguido que mucha gente coma más de lo normal con la publicidad y el marketing, ahí las empresas compiten por un porcentaje de tu estómago, pero en el caso del tiempo, es que no tenemos más.

CN: ¿Y cuál es la solución que planteas?

TH: La respuesta a la adicción no es la abstinencia, sino conectar realmente a la gente. No es cuantitativo, no son ni siquiera menos notificaciones, son diseños que creen más vínculos humanos.

CN: Pero concretamente, ¿cómo sería?

TH: Imagínate que tu móvil por las mañanas avisa a los que te contactan de que todavía no estás disponible, y cuando necesitas estar tranquilo silencia o reduce todas las notificaciones. Si los móviles y las aplicaciones compitieran para ver quién te permite tener un mejor estilo de vida, seguir conectado con la realidad, concentrarte cuando lo necesitas, etc., ganaríamos todos. Apple y Google tienen el poder para cambiar nuestra relación con la tecnología porque al diseñar los sistemas operativos más vendidos (iOS y Android) son quienes nos conectan a las aplicaciones.

Una misión no tan imposible

Tristan equipara su trabajo de conscienciación al que se ha hecho con el derecho a la privacidad. Hace unos años ni nos lo planteábamos o nos sentíamos impotentes ante el hecho de que recopilaran nuestros datos sin control pero poco a poco se ha ido creando el debate y las empresas han introducido cambios. "Ahora todo el mundo tiene claro que no le da la gana dar sus datos a Google, y nos encanta que Whatsapp nos encripte los mensajes, pero nadie debate todavía sobre las millones de horas que las apps les roban a la gente cada día de su vida. Apple y Google han tenido que invertir muchísimo en maneras de garantizar la privacidad del usuario, precisamente porque la gente lo pedía, el tema llamó la atención de gobiernos, medios de comunicación e individuos".

Así que lo que Tristan pretende es que abramos los ojos, que nos demos cuenta de que otra tecnología es posible y que no tenemos que pasarnos el resto de nuestras vidas esclavizados como lo estamos ahora. Pero claro, después de esta conversación, y hasta que consiga que empiecen a cambiar las cosas, le hemos preguntado qué hace él para conseguir compaginar la vida real con el aluvión de distracciones que nos vienen del teléfono.

Nos ha contado que hay que reducir las notificaciones al mínimo imprescindible, poner vibración solo a las más urgentes (nada de que te vibre por un retuit), tener acceso a la cámara y a la alarma sin desbloquear (para no engancharse a seguir mirando el móvil) o cargar el móvil fuera de la habitación, para que no sea lo primero y lo último que hagas. Son unos consejos para ir tirando mientras conseguimos que la gestión de nuestro tiempo se convierta en una prioridad.