Sobre Cuando Un Toro Mata A Un Torero Y A La Gente Le Parece Bien

Crédito de la imagen: EFE

El torero de 29 años Víctor Barrio murió el sábado tras sufrir una cornada en el pecho y mucha gente se alegró. El toro había vencido el duelo, “por fin”, según varios animalistas. Los familiares del joven, así como su mujer, recibieron una noticia extremadamente dolorosa acompañada de comentarios que se mofaban de su enorme pérdida. Una mezquindad que me revolvió el estómago.

Puedes detestar la tauromaquia, puedes considerarla una tradición retrógrada e inconcebible en la actualidad, puedes llegar a pensar que los valores de aquellos que dedican su vida a la lidia son deleznables. Pero alegrarse de la muerte de un ser humano, sobrepasa la licitud de los argumentos de cualquier antitaurino que se precie.

Cuando se condena el asesinato de un animal no se puede vitorear la muerte de una persona. Ya lo sé, el toro está ahí en contra de su voluntad, pero para erradicar la tauromaquia no se matan toreros, se les despide y se les dice que los tiempos han cambiado. El antitaurino ha de tener una predisposición por reeducar a un sector de la sociedad que defienden unas ideas, que ellos consideran, descontextualizadas. La labor del animalista ha de ser querer acabar con el oficio del matador de toros, no con su vida. Sentirse contento por un hecho como ese es una muestra de deshumanización.

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Los taurinos, de momento, ya han puesto en marcha querellas contra los tuiteros que han escupido una buena dosis de bilis sobre la muerte de Víctor Barrio. La Fundación del Toro de Lidia, que es la encargada de defender jurídicamente la tauromaquia, anunció que emprenderá acciones legales contra los que se burlaron en las últimas horas del fallecimiento del torero segoviano.

¿Qué tipo de comentarios han llevado al mundo del toreo a querellarse contra unos cuantos tuiteros? Frases como estas:

Algunos usuarios llegaron a dirigirse directamente a la mujer de Víctor Barrio, Raquel Sanz, quien dejó un mensaje de dolor en Twitter.

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El archiconocido presentador animalista Frank Cuesta salió a la palestra a condenar los mensajes de burla de muchos antitaurinos.

Tal y como dice Frank en su tuit, “las peleas de frente”. Como la de Víctor contra el toro. En Twitter no hay peleas de frente. Las redes sociales son el hervidero de ese puñado de cobardes que no tienen argumentario que lucir en el cara a cara. Solo odio, desprecio y mofa. Se busca el ingenio en lo desagradable. Se busca el comentario más original en lo rastrero.

La frialdad de esos antitaurinos hacia la muerte de Víctor Barrio y su familia han provocado un efecto contraproducente. Han fortalecido a los amantes del toreo, les han dado razones para defender sus ideas contra aquellos que han carecido de humanidad. Esta vez, han sido ambos bandos los que han infravalorado una vida.