Una nueva teoría dice que el Titanic no se hundió por culpa del iceberg

La historia, hasta ahora, era incontestable. El afán por retar a Dios, por surcar los mares a bordo de un buque insumergible, terminó de la peor manera posible: el Titanic se hundía en aguas del Atlántico tras chocar contra un enorme iceberg. Un error de cálculo, una velocidad inadecuada. Un acto ególatra orquestado por el propio capitán que se saldó con la muerte de miles de personas tras una agonía en las heladas aguas del océano. Fin. Pero un documental se ha ocupado de armar una nueva teoría que contradice la versión oficial de los hechos. Titanic, the new evidence, sostiene que el siniestro de la gran máquina se precipitó tras impactar contra una gran masa de hielo, sí, pero afirma que tuvo su germen semanas antes, cuando un brutal incendio debilitó su estructura. Esta es la nueva versión del hundimiento del Titanic.

El periodista e investigador Senan Molony es quien firma el documental. Ha invertido más de 30 años de su vida a estudiar todos los detalles que rodearon a la travesía, empezando sus análisis en la propia construcción del trasatlántico. Ha detectado, tras analizar al detalle las fotografías de su botadura, que el casco del barco presentaba unas enormes manchas negras de nueve metros, causadas por un incendio declarado tres semanas antes del inicio del viaje. Ese fuego sometió a la estructura a temperaturas superiores a los 1000 grados, debilitando el metal y permitiendo que, días después, el iceberg lo deshiciera como si se tratase de plastilina.

"Se trata de una tormenta perfecta de factores extraordinarios: fuego, hielo y negligencia criminal", afirma Molony, que añade: "Nadie hasta ahora ha investigado estas marcas, y nuestros expertos en metalurgia aseguran que, cuando se alcanzan esos niveles de temperatura, cualquier acero se torna quebradizo y reduce su fuerza hasta en un 75%".

De los 2.224 pasajeros, 1.500 murieron en las aguas del mar. El RMS Titanic habría iniciado su viaje obviando los problemas derivados de incendio y silenciando el problema estructural. "La travesía se inició a pesar de conocer sus peligros, pero el Titanic nunca debería haberse llevado al mar", sentencia Molony.

Se abre, pues, una nueva vía para la especulación. A partir de ahora, la única duda que hasta ahora se cernía sobre la historia –¿Jack cabía en la tabla?– se alterna con una nueva teoría relacionada con su hundimiento. Las investigaciones prosiguen, a la espera de poder determinar lo que realmente ocurrió aquel mes de abril de 1912.