Técnicas que te ayudarán a ser positivo cuando sientes que tu vida es una mierda

La vida, a veces, no te lo pone fácil. Ni la vida, ni la sociedad, ni el trabajo y ni siquiera tu vecino. En muchas ocasiones, resulta inevitable dejarse arrastrar por el desánimo y el abatimiento. Y eso no es malo; es, más bien, una respuesta lógica frente al malestar, pero que debe ser entendida como un motor de cambio y como un germen de avance. Como una situación que alerta sobre algo que no va todo lo bien que debería, y que reclama nuestra atención para ser solucionado. Es entonces cuando el optimismo, el ánimo por mejorar y cambiar, debe hacerse más presente, pero en una versión correcta. Porque el optimismo mal entendido, el irracional, el que empuja a mirar hacia otro lado, es igual de perjudicial que la negatividad.

Es por ello que encontrar el equilibrio se revela como el objetivo ideal. Y se puede. Claro que se puede. Aquí tienes unas cuantas técnicas que te ayudarán a ‘reprogramarte’ para ser positivo, para buscar la sana felicidad y que te ayudarán a triunfar en todo aquello que te propongas.


El efecto 'Tetris'

El cerebro es plástico, maleable y, como tal, se puede programar en nuestro beneficio. La teoría del efecto 'Tetris' establecida por Walter Chen anima a concentrarnos en los aspectos positivos de la vida, luchando así contra la tendencia que se impone en épocas de desánimo y que empuja a sumirse únicamente en pensamientos negativos. El efecto 'Tetris' se apoya en los fundamentos del famoso juego: el cerebro se concentra en estudiar la morfología de unas formas buscando que estas encajen, del mismo modo que podemos entrenarlo para escanear, de forma más poderosa, los aspectos buenos de la vida. ¿Cómo? Regalándonos tiempo para desarrollar actividades agradables y confiando en el Mindfulness, la concentración y la abstracción para limpiar la mente de malos pensamientos.


Practica la gratitud

Numerosos estudios han demostrado que la gratitud, es decir, ser agradecido con la vida y con lo bueno que nos sucede, refuerza la tendencia natural hacia el optimismo. Por eso, es recomendable escribir diariamente unas cuantas cosas 'gratas' que nos hayan sucedido al terminar la jornada, centrándonos así en lo positivo y quitando espacio a lo que nos deprime.


Expresa en alto afirmaciones positivas

Es una terapia cognitiva conductual. Las afirmaciones positivas modifican la forma en la que el cerebro se conecta con el resto de nuestro organismo, desatando un caudal de procesos químicos que nos predisponen, de nuevo, a ver lo bueno de la vida. Así lo explica la doctora Mona Lisa Schultz, neurocientífica y autora de varios libros sobre las conexiones neuronales.


Rodéate de personas positivas

Porque son contagiosas, igual que las negativas. Y puestos a elegir, siempre es mejor quedarse con las primeras. Las situaciones tóxicas y las personas depresivas no son las mejores aliadas para practicar y desarrollar el optimismo. Pero no por ello deben ser evitadas; más bien, deben ser ayudadas a pasar al otro lado. Mantener contacto directo y habitual con mentes optimistas reforzará el ánimo por seguirlas y construirá un patrón de conducta más tendente a la felicidad.


Mantente activo

Porque la inactividad es el arma principal del pesimismo. Esa vorágine que empuja a sumirse en los malos pensamientos, en la depresión y en el desánimo. Por eso, los expertos aconsejan espolear nuestra voluntad de mantenernos activos para frenar el bucle destructivo de la autocompasión. 

Porque estar mal es lógico. Es, incluso, bueno de vez en cuando. Pero vivir instalado en el desánimo no es una opción y conviene aprender a distinguir entre los dramas realmente serios y en las meras circunstancias adversas. Sufrir una ruptura tras un noviazgo largo y feliz es un drama; que te recorten el sueldo es una putada, pero nada que no se pueda arreglar. Y darle una importancia exacerbada no es lo conveniente. Porque no es lo normal. Lo normal y lo deseado es ser feliz, es enfrentar la vida con ganas, es tratar de poner solución a esas circunstancias adversas para que no terminen con nosotros y se conviertan en dramas sobredimensionados. Y con estas técnicas te resultará más sencillo, al menos, intentarlo.