Este Supermercado Danés Tiene Una Fórmula Para Que Nunca Más Se Tire Comida 

Cuántas veces habremos escuchado eso de que se desperdicia mucha comida. En las casas, en los restaurantes, en los supermercados. Alimentos que están a punto de caducar, que tienen algún defecto en su envase o que, por otras chorradas similares, acaban en la basura. Y así dicho ya suena alarmante, pero cuando te lo cuentan con cifras…

La Organización de Consumidores y Usuarios asegura que entre el 30 y el 50% de los alimentos en España acaban en el contenedor, en lugar de terminar en las mesas de personas que, por andar justas de dinero, no pueden llenar el plato. Por eso, esta iniciativa de un supermercado de Copenhague lo está petando tan fuerte: venden los productos que otros súpers desechan con descuentos que llegan al 50%.

Y, claro, colas interminables a sus puertas. El establecimiento se llama WeFood y está en uno de los barrios más populares de la capital danesa. No lleva ni dos meses abierto y ya ha revolucionado el concepto ‘outlet’ de la comida diaria. La iniciativa está organizada por el banco de alimentos de la ciudad y la organización DanChurchAid, que trabaja para erradicar la pobreza y el hambre de Dinamarca.

Porque ese país también está lejos de ser ejemplo de aprovechamiento de comida. Según un informe de la United Against Food Waste, en el país se tiran 700.000 toneladas de comida al año. España ocupa el séptimo puesto de este ranking y, según la OCU, cada hogar desecha 1,3 kilos de alimentos.

Pero, ¿qué pasa?, ¿que eso no es comida? La OCU ha organizado una plataforma para pedir al Gobierno que cree un marco legal para evitar que tantos alimentos se desperdicien. La campaña “No Tires la Comida” apuesta, desde el pasado 15 de marzo, por adoptar leyes como las que ya existen en Francia o Italia con las que luchar contra el sinsentido.

¿Supermercados ‘outlet’, leyes más restrictivas, mayor conciencia ciudadana? Todo será bueno para terminar con esta incongruente situación en la que toneladas de fruta, verdura, pescado y carne, y cosas más absurdas todavía, como paquetes de galletas que se han llevado algún golpe y están rotas, por ejemplo, se pudren en los contenedores mientras tantas otras personas no pueden hacer ni una comida en condiciones al día.