Suecia Ha Aplicado Políticas Nazis Que Demuestran Que No Es Ningún Paraíso

Aunque lo hayas escuchado por activa y por pasiva, Suecia no es Estado de Bienestar, igualdad de género y lucha contra la homofobia. Al menos no es solo el estereotipo de paraíso rico y liberal que se viene a la mente de casi todos nosotros cuando oímos hablar del país escandinavo, esa dibujada especie de Edén en la Tierra al que uno querría mudarse.

Es verdad que allí cuando una pareja tiene descendencia tanto la madre como el padre pueden repartirse hasta 480 días de baja pagados, lo que deja las 16 semanas españolas a la altura del betún. La diferencia salarial sueca entre hombres y mujeres también es inferior a la media del resto de la Unión Europea y el matrimonio homosexual es completamente aceptado y legal desde 2009.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce. Durante el siglo XX e incluso hasta hace muy pocos años, el estado sueco ha puesto en marcha políticas racistas como la esterilización obligatoria de la población gitana y de transexuales. Sí, has leído bien.

Entre 1934 y 1974 el estado prescribió a las mujeres gitanas la esterilización para frenar el crecimiento e incluso reducir el número de individuos considerados como una "carga indeseable" para la sociedad. Emulando métodos previamente implantados en la Alemania Nazi en personas con discapacidades físicas y psíquicas o en Australia sobre la población aborigen, Suecia escribió así uno de los capítulos más oscuros de su historia.

De acuerdo con datos revelados en el año 2000 por el gobierno sueco, hasta 210.000 mujeres fueron víctimas del programa racista ideado y conducido por sucesivos gobiernos de diferente signo ideológico. Los gitanos eran considerados seres inferiores y, si bien proceder a una eliminación de los ya vivos se consideró inapropiado, no se dudó en hacer todo lo posible por evitar que otros vinieran al mundo.

A pesar del estudio imparcial y el reconocimiento de los crímenes cometidos, el gobierno sueco descarta de momento compensar a las víctimas de los abusos que integran los 50.000 ciudadanos gitanos que hoy viven, la mayoría en condiciones de exclusión, en el país.

Por su parte, el programa de esterilización de personas transexuales se prolongó hasta 2013. Después de años de luchas en los tribunales, 160 víctimas de estas políticas lograron este año que el gobierno de Estocolmo reconociera su responsabilidad y las compensara económicamente.

Hasta 2012 la esterilización fue condición previa al cambio de sexo. De hecho, parece que Suecia ha sido muy amiga de las esterilizaciones, ya que esta también estaba prevista en casos de donde los progenitores eran considerados no aptos para criar a un bebé debido a enfermedades mentales o estilos de vida “asociales”.

Desgraciadamente Suecia no está sola en estas políticas brutales. Todavía hoy las personas transexuales en 19 países europeos, entre ellos Francia, Bélgica, Noruega e Italia, tienen que extirparse los genitales y esterilizarse como condición previa para cambiarse de sexo, según denuncia la organización de derechos humanos Transgender Europe.


*La imagen que ilustra el artículo es de mayo de 2016 en el que una mujer de origen colombiano encaró una manifestación racista.