Siri, Cortana Y Alexa: Por Qué Todos Los Asistentes Personales Tienen Voz De Mujer

Hace unos meses llegaba a Reino Unido Amazon Echo, la apuesta por la domótica de este gigante. Su apariencia no es muy diferente a la de un altavoz, pero incluye unas funcionalidades que lo hacen especial. La principal es que incorpora el primer asistente personal de la marca, Alexa, cuyo logro es que puede llevar a cabo 1.000 ‘habilidades’. Con ella, puedes pedir una pizza a Domino’s, reproducir música en Spotify o una infinidad más de posibilidades gracias a la integración con otras aplicaciones, y todo solo mediante la voz. Alexa se une así a la saga de asistentes personales junto a Siri (Apple) o Cortana (Windows). Pero ¿te has preguntardo alguna vez por qué todas tienen voz de mujer?

Los GPS, contestadores e incluso Google Now tienen voz de mujer. A pesar de que la brecha digital de género sigue siendo una realidad, la presencia femenina en las tecnologías es prácticamente absoluta. Pero solo su voz. La respuesta a esta cuestión puede ser muy rápida pero no por ello deja de ser compleja: los asistentes personales y demás herramientas tecnológicas están hechas para facilitarnos la vida y para estar ahí cuando la necesitemos, desarrollando el tradicional rol de género asignado a una mujer.

¿Te genera dudas? El nombre de la voz principal de Apple puede arrojar algo de luz. Si supiéramos nórdico antiguo, nos hubiéramos dado cuenta del motivo que llevó a Steve Jobs a elegir el nombre de su asistente; y es que Siri se traduce como mujer atractiva que te lidera hacia la victoria. Por más que le preguntes a ella, te dirá que es como un cactus, que no tiene género. Pero su nombre es un poco chivato y nos deja entrever qué hay detrás.

Clifford Nass, profesor del departamento de Comunicación de la Universidad de Stanford, escribió que la gente tiende a percibir las voces femeninas como una ayuda a la hora de resolver problemas por nosotros mismos, mientras que las figuras masculinas siguen siendo símbolo de autoridad: son las que nos dicen la respuesta y qué debemos hacer ante nuestros problemas, pero no son compañeras. La máxima que sigue la tecnología es proporcionar ayuda, sí, pero queremos ser los que la dirijamos y no a la inversa.

Por mucho que le atribuyamos a la ciencia esta afirmación, no deja de ser una cuestión sexista construida tras años y años de sometimiento y desigualdad de género. Por eso no asombra que Nass explique la implicación en cuanto a elección de palabras entre ambos sexos. Por ejemplo asegura que, mientras las mujeres tienden a incluir en sus discursos más pronombres personales (yo, tú, ella), los hombres usan más cuantificadores (uno, dos, tres). El primer caso está más asociado al mundo doméstico, donde la mujer ha desarrollado tradicionalmente una identidad tejida a través de relaciones personales. En cambio, la elección masculina hace referencia a una identidad desarrollada en base al trabajo fuera del hogar.

Así que no es solo una cuestión de voz, sino también del modelo social que lleva intrínseca. Por ello, como sigue explicando el profesor, un asistente personal femenino debe asumir un lenguaje acorde a su género, ya que de otra forma produciría distracciones; y no es el objetivo.

Además, la tecnología sigue siendo un ámbito dominado por los hombres; está hecha por y para ellos. La mayoría de sus ingenieros, por no hablar de la generalidad de los trabajadores de empresas tecnológicas, son hombres, y los consumidores a los que se dirigen lo son también (y heterosexuales). Así que es difícil considerar que un hombre protagonice la próxima voz de un asistente, viendo este panorama.

Por el momento, la manera en la que la mujer está presente en la tecnología es sumisa y meramente instrumental. La tecnología no es neutra y también reproduce roles de género. ¿No parece este otro terreno a conquistar en aras de la igualdad?