Los Sentineleses Son La Tribu Que No Quiere Tener Nada Que Ver Con Tu Mundo

En mitad del Oceano Índico, la isla de Sentinel del Norte quiere que la dejen en paz. Está habitada por una tribu, los sentineleses, formada por entre 50 y 400 personas que nunca han tenido contacto con otros seres humanos, y según las historias –o leyendas– cuando lo han hecho ha sido para comérselos.

Los sentineleses son una tribu que no quiere mezclarse con ninguna otra civilización. Esto implica que no tienen zapatillas de running, ni móviles, porque de hecho, ni siquiera conocen aún la existencia el fuego. Viven de la caza y la cosecha, y las pocas veces que seres humanos de otras civilizaciones han topado con la isla les han atacado con flechas y lanzas para invitarles amablemente a marcharse.

¿Quién dijo que el turismo enriquecía un país? Ellos han decidido que no. Que quieren mantener su esencia y que su isla de 72 km de extensión es suya y de nadie más.

Los escasos contactos con otros seres humanos lo demuestran. En 1981 un barco mercante que venía de Hong Kong llamado Primrose encalló en un arrecife de coral muy cerca de la isla. Sin embargo, pese a que mantuvieron la prudencia y no se acercaron a la costa, un grupo de hombres no muy altos, y de piel oscura empezaron a construir barcos para abordarlos. Por suerte, el rescate llegó a tiempo, pero tanto el barco encallado como el testimonio de la tripulación, se convirtieron ya en una parte inamovible de la historia de Sentinel del Norte.

En 2004 la isla fue víctima de un tsunami que causó grandes destrozos, y durante las operaciones de rescate se tomó esta fotografía en la que de nuevo, se veía a los sentineles reacios a recibir cualquier tipo de visita o ayuda.

Según la organización Survival, en 2006 un par de pescadores furtivos cometieron la imprudencia de amarrar su barco en Sentinel del Norte y, como era de esperar, los indígenas los asesinaron y soltaron su barco al mar.

Y aunque políticamente la isla pertenece a la India, hace años ya que estos decidieron dar a los sentineles su ansiada autogestión y el gobierno estableció un perímetro de tres millas alrededor de la isla en el que no intervendrían sus políticas.

Una manera de dejarles seguir viviendo en libertad y proteger esta etnia que, al haber vivido siempre aislada, no podría soportar el contacto con otros seres humanos no solo por el choque cultural sino también porque no ha desarrollado inmunidad a enfermedades tan comunes como el resfriado o la gripe.

En el mundo existen alrededor de 100 tribus que, como ellos, tampoco han visto la necesidad de relacionarse con otros. Grupos con lenguas propias, costumbres, técnicas y una cultura únicas que no quieren ver contaminada ni machada por la de los pueblos vecinos. Algunas de estas tribus que disfrutan de su soledad son los Korowai de Papúa, los Mascho-Piro del Amazonas o, ya en Australia, los Pintupi.

Una parte de nuestro planeta que existe, aunque no la veamos, y que seguirá existiendo siempre que les dejemos preservar el gran tesoro de su identidad.