Los 'riders' de Deliveroo nos explican la precariedad con la que te llevan la comida a casa

Cualquiera que se haya metido en el tráfico de Madrid o Barcelona con una bici sabe que es un acto cercano al suicidio. Parece como si los autobuses, los coches y las motos conspiraran continuamente para eliminarte del mapa mientras tú intentas llegar a tu destino de una sola pieza entre los insultos de todo hijo de vecino que te cruces por la acera, especialmente de aquellos sexagenarios que se dedican a criticar todo objeto en movimiento en sus proximidades. Ahora imagínate que ese es tu curro y que lo haces durante varias horas al día, controlado por GPS en todo momento (para que no se te ocurra parar a tomarte una cañita) y por una auténtica miseria (algo así como 4,25 euros por reparto sin contar impuestos).

Seguramente ya sabes de quién te estoy hablando, sí de esos tíos con una mochila cuadrada gigante y el logotipo de Deliveroo que te llevan la comidita a casa aunque llueva  y que todavía suben al quinto piso sin ascensor con una sonrisa.“No puede ser que además de la precariedad y de estar cada día expuestos a un accidente nos saquemos tres euros por hora después de pagar los autónomos. Es pura explotación”, denuncia al otro lado del teléfono el repartidor barcelonés Eve Llagostera que, a sus 23 años, se ha convertido en uno de los principales portavoces de la plataforma Ridersxderechos, una especie de sindicato con el que los 950 repartidores de la multinacional en toda España esperan hacer valer sus derechos.

Desde hace varios días, Eve y otros cientos de repartidores han secundado una huelga con la que intentan que los dueños de la compañía se replanteen su modelo de negocio y dejen de lado el látigo de la esclavitud ibérica del siglo XXI. El tema es que, como explica Eve, 15 compañeros suyos fueron ‘desconectados’ (algo parecido a despedidos, pero sin contratos de por medio) de la empresa por secundar una huelga con la que simplemente se quería evitar que Deliveroo les explotase aún más. “Básicamente la empresa pretendía aumentar nuestra precariedad al ofrecernos un contrato por el que cobraríamos por los pedidos atendidos y no por las horas de trabajo, además, no nos garantizaba un mínimo de pedidos a la hora”, denuncia este ‘falso autónomo’ que, si bien no tiene ningún tipo de apoyo por parte de la empresa, debe mantener la disponibilidad de un asalariado para evitar represalias.

“Si no estás siempre dispuesto o les pones problemas te van asignando menos pedidos, pero lo peor es que te desconecten, es decir, que te den de baja en la aplicación que usamos para recibir los pedidos y lo tengas que dejar”, resume Eve. Pero la cosa no acaba aquí, según este rider —apelativo con el que se conocen entre ellos los repartidores— la empresa llegó incluso a desconectar a compañeros que sufrieron un accidente y tuvieron que coger la baja laboral: “hay casos de compañeros que se fracturaron una pierna y como no habían vuelto a las dos semanas se les desconectó. Incluso a mí me represaliaron quitándome pedidos por cogerme un fin de semana de vacaciones”.

Por eso, y por la nula voluntad de la multinacional de negociar con ellos, los miembros de Ridersxderechos no se han quedado de piernas cruzadas e, incluso, han logrado el apoyo de algunos partidos políticos como Podemos. “Hoy mismo estamos de camino a Madrid donde nos reuniremos con un senador para ver qué se puede hacer a nivel legislativo para evitar esta precariedad tan absurda”, dice el repartidor. Mientras tanto, la huelga y las manifestaciones se prolongarán en los próximos días hasta que Deliveroo se baje del carro, entierre el látigo y acepte sus tres condiciones: número mínimo de dos pedidos por hora, un mínimo de 20 horas semanales y la reintegración de los trabajadores despedidos. Ojalá tengan suerte porque a estas alturas much@s ya no sabríamos vivir sin ellos.