Por Qué Reebok Está Regalando Deportivas A Los Que Se Deshacen De Sus New Balance

Hace unos días, las redes sociales se empezaron a llenar de imágenes y vídeos de gente tirando sus zapatos New Balance a la papelera, por el váter...hasta quemándolos. ¿Había algo tóxico en ellos? Físicamente no, pero sí había algo podrido ideológicamente. A mediados de este mes, Matt LeBretton, vicepresidente del departamento de comunicación de esta famosa marca, soltaba unos comentarios controvertidos en los medios. Perlas que algunos entendían como una muestra de apoyo a Donald Trump, el mediático nuevo inquilino de la Casa Blanca. A partir de ahí, empezaba el boicot a New Balance en las redes sociales y Reebok, otra de las grandes marcas de deportivas del mercado, decidía sacarle partido. A cada post que mostraba a alguien deshaciéndose de unas New Balance, la marca rival respondía diciendo que, ya que se habían quedado sin deportivas, ellos les regalaban unas nuevas. Más leña al fuego.

Qué pasó con New Balance

Lo que LeBretton le dijo a una periodista de The Wall Street Journal fue: "sentimos que las cosas se van a empezar a mover en la buena dirección". Se refería a la posición de Trump en contra del acuerdo de libre comercio Asia-Pacífico (el Tratado Transpacífico de Cooperación Económica o TPP), un tratado internacional que podría perjudicar a New Balance económicamente hablando, ya que es una de las pocas compañías que sí fabrican en el país. 

Además, antes de eso, el vicepresidente del departamento de comunicación había criticado en un par de ocasiones a Obama, acusando al Pentágono de no respaldar un acuerdo que vestiría a las tropas estadounidenses con sus zapatillas. "Las posibilidades del Departamento de Defensa de comprar zapatos que se hacen en los Estados Unidos son escasas a ninguna mientras Obama es presidente", dijo LeBretton en un artículo en el Boston Globe.

Conociendo su reputación "anti-Obama" y a partir de ese comentario de apoyo (y de sus múltiples interpretaciones y reproducciones)la medida de Trump, todo se fue de madre. Se empezó a acusar a la compañía, no sólo de apoyar al ahora presidente, sino de las implicaciones racistas y sexistas que, según los usuarios, eso supone. Además, a pesar de haber aclarado que la frase se ha sacado de contexto, la marca se enfrenta a una grave crisis debido a que los seguidores más radicales de Trump, algunos grupos neonazis, decidieron tomarlas como imagen de su ideología.

Con todo, los contrarios a los valores que promueve el nuevo presidente inundaban las redes con comentarios como "Tiraré mis NB hoy. No voy a comprar más zapatos nuevos de una compañía que respalda a un racista, sexista demagogo que se ríe de la gente discapacitada". Otros directamente colgaban fotos quemando los zapatos o deshaciéndose de ellos de otras formas.

Reebok reaccionaba al momento y contestaba a los usuarios diciéndoles cosas como "parece que te has quedado sin un par de deportivas, envíanos un mail y te cubrimos la pérdida".

La polémica estaba servida y la bola de nieve se hizo tan grande que obligó a la marca estadounidense a emitir un comunicado al respecto, asegurando que "como la mayor compañía que todavía produce zapatos deportivos en los Estados Unidos que somos[...] lo que queremos es producir más zapatos en EE.UU., no menos. New Balance apoyó públicamente las posiciones respecto al comercio, enfocadas a crear trabajo en los EE.UU, de Hillary Clinton, Bernie Sanders y Donald Trump antes de las elecciones". También colgaron un post en Facebook aclarando, de nuevo, su postura.

"New Balance no tolera el fanatismo o el odio en ninguna de sus formas. Uno de nuestros oficiales fue preguntado a cerca de una política comercial y sus comentarios se sacaron de contexto. Como compañía con 110 años de edad, con 5 fábricas en EE.UU. y miles de trabajadores en todo el mundo, de todas las razas, géneros, culturas y orientaciones sexuales, New Balance es una organización que se rige por unos valores y una cultura que cree en la humanidad, la integridad, la comunidad y el mutuo respeto para todo el mundo. Hemos estado y siempre estaremos comprometidos con la producción en los Estados Unidos".

Otro ejemplo más de cómo la confrontación entre seguidores de Hillary Clinton y de Donald Trump se está extendiendo a muchos aspectos de las vidas de los estadounidenses. ¿Podemos esperar muchos rifirrafes como este los próximos 4 años o va a calmarse la cosa?