¿Realmente fuimos a la Luna? El origen de la mayor teoría de la conspiración de la historia

Los astronautas trajeron una piedra lunar de casi 400 kilos y hasta Rusia corroboró la misión, ¿por qué se perpetúa el bulo?

Si juntas todos los ahorros de tu vida, en 2019 ya puedes reservar un viaje para la próxima expedición a la Luna. Hace 50 años de una de las imágenes más famosas de la historia de la humanidad, básicamente porque se acababa de inventar la televisión en color y el plano de Neil Armstrong y Buzz Aldrin poniendo el pie sobre la Luna dio la vuelta al mundo en minutos. Pero tan rápido como corrió la noticia, también apareció su contrario: la teoría de la conspiración que apuntaba a que todo había sido un montaje de la NASA y el gobierno estadounidense para marcarse un gol ante Rusia en plena Guerra Fría.

Llegar a la Luna costó a la NASA el trabajo de 400.000 personas. Solo un hombre, Bill Kaysing, fue el responsable de difundir un bulo que 50 años después sigue más vigente que nunca, según un artículo de The Guardian que cuenta cómo fue el proceso. Preguntes donde preguntes, seguro que aparece alguien que diga que no las tiene todas y que hay muchas dudas sobre la expedición.

Todo empezó como "una intuición" del tal Kaysing, que había trabajado para la empresa que construyó el cohete unos años antes, pero rápidamente se convirtió en una "convicción". En 1976, Kaysing publicó un panfleto titulado "Nunca fuimos a la Luna: la estafa estadounidense de 30.000 millones de dólares". En medio siglo, lo que empezó siendo una burla, ya se ha presenta como un hecho en documentales de canales conservadores como Fox, vídeos de Youtube o hilos de Reddit.

En su momento, la evidencia de que Estados Unidos había puesto a dos hombres en la Luna era indiscutible: los astronautas trajeron de vuelta una piedra lunar de casi 400 kilos y hasta Rusia, Japón y China dieron por corroborada la misión y, por tanto, su propio fracaso. Entones, ¿por qué se sigue perpetuando el bulo?

Gracias, Internet

"La realidad es que Internet ha posibilitado que la gente diga lo que quiera ante una audiencia mucho más amplia que antes", explica Roger Launius, el antiguo jefe del departamento de Historia de la NASA a The Guardian. Además, "la verdad es que a los estadounidenses les encantan las teorías de la conspiración. Cada vez que pasa algo importante aparece alguien con una 'contraexplicación'". Y los conspiranoicos estadounidenses han encontrado apoyo en los de otros países para divulgar a toda velocidad su versión. En Reino Unido, por ejemplo, el 21% de los adolutos de 24 a 35 años afirman que el alunizaje fue una farsa, frente al 13% de los mayores de 55. Parece que el escepticismo va en aumento.

El artículo hace una revisión de los momentos más importantes que han consagrado esta idea en el imaginario colectivo, pero concluye con una reflexión. Tal vez cada vez tengamos más tendencia a descreer un momento como el de la llegada a la Luna porque ya no nos creemos que la humanidad puede seguir acumulando hitos que nos hacen mejores. La falta de fe en los grandes momentos de la historia es también la poca confianza en nosotros mismos como especie, como si viviéramos un momento de depresión mundial.